¿Filósofos machistas? Sí, gracias

Santiago Navajas

Como profesor uso poco, casi nada, los libros de texto. Son muy caros y, en general, no aguantan el paso del tiempo. Sólo conservo dos de cuando era estudiante, la Historia de la Filosofía de Tomás Calvo y Navarro Cordón y Lengua y literatura españolas de Lázaro Carreter. Libros austeros, densos pero sencillos, que tratan a los estudiantes de "usted" intelectualmente hablando. Ahora, sin embargo, proliferan los libros de texto que imitan a los 40 Principales, con una estética chillona y una ambientación de sarao de influencers, plagados de fotos impactantes, imágenes que distorsionan los textos, por no hablar del lenguaje inclusivo que atenta contra la lengua española. Pero los libros de texto no son sino el reflejo de una sociedad española que está más preocupada de que los alumnos, alumnas, alumnes y alumnxs aprendan matemáticas con enfoque emocional y perspectiva de género que por la matemática en sí, que, como todo el mundo sabe, no es sino un constructo social heteropatriarcal de un montón de hombres blancos occidentales muertos.

triangulos2.jpgTriángulos "por el bien común": así intentan los libros de texto ajustarse al currículo de Sánchez

En realidad, tras estos enfoques emocionales con perspectiva de género hay algo filosóficamente más profundo y que responde al nihilismo del resentimiento que caracteriza a la izquierda: la destrucción de la tradición con la excusa de la deconstrucción conceptual. La revelación por parte de El Mundo de que en libros de texto se ataca a filósofos por machistas podría ser una anécdota, pero en realidad muestra un paradigma de perversión del pensamiento y degradación de la enseñanza, todo ello encaminado a sustituir el "pienso, luego existo" del hiperracionalista Descartes por el "siento, luego me percibo" de la feminista queer Judith Butler (para combatir al hiperracionalista filósofo francés lo que necesitamos es una razón mejor modulada, no irracionalismo hipersentimental).

Hemos pasado de que en los libros se enseñen las falacias a que se explique falazmente. En este caso, argumentos ad hominem, tratando no de enfrentarse a los textos originarios en su contexto intelectual y social, sino desprestigiar los nombres de aquellos que pensaron más allá de clichés, mantras y consignas. A este paso, sustituirán a Nietzsche por Almudena Grandes, a Hegel por Rosa Montero, y a Ortega y Gasset por Irene Montero. Es cierto que la aportación de estas intelectuales al pensamiento oscila entre el vacío y la nada, pero también es cierto que son irrefutablemente solidarias, indiscutiblemente feministas e indubitablemente progresistas. Les recuerdo: nuestro actual paradigma social, político y pedagógico nos incita a sentir sin pensar, empatizar sin reflexionar, autodeterminarnos sin saber por qué, cómo y con quién nos identificamos. El proyecto pedagógico del sistema educativo dominante consiste en fabricar adolescentes perpetuos, evitando cuidadosamente que lleguen a convertirse en adultos autónomos, no vaya a ser que piensen por sí mismos.

¿Qué preferiría como maestro, un filósofo machista que le enseñe a pensar, lo que seguramente le lleve a desafiar a su maestro también en cuestiones feministas, o un filósofo solidario, progresista y empático pero que se dedique a repetir frases cuquis, a arrodillarse para solidarizarse y ponerse multitud de lazos de colores para poder presumir de valores éticos ante los demás? En suma, ¿Platón o Paulo Coelho, Hannah Arendt o Siri Hustvedt , el muy nazi Martin Heidegger o el muy socialista Eduardo Galeano?

Encima, no tienen ni idea de lo que critican. Porque citan a Platón despotricando contra las mujeres, pero sin tener en cuenta que el filósofo ateniense en su obra magna, la República, inventó de facto el feminismo al postular que las mujeres y los hombres tenían prácticamente la misma naturaleza, lo que les homologaba a ambos para realizar las mismas funciones, también las de más alta capacitación intelectual por lo que las mujeres podían llegar a estar en la cúspide del poder político en el Estado utópico ideal. No se quedó Platón en la teoría, ya que en su Academia podían entrar las mujeres, con el requisito común a ellos y ellas de saber geometría, no tener un Máster en Estudios de Género.

filosofos.jpgLos filósofos, horrorizados con los nuevos libros de texto que tachan a Aristóteles y Platón de "machistas"

Durante varias entregas escribí en Libertad Digital una serie sobre hombres que defendían la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, de Platón a Stuart Mill. No habríamos llegado a la actual situación de igualdad entre hombres y mujeres sino hubiese sido por la defensa ilustrada de tantos hombres, de Cervantes a Condorcet, de las mujeres. Incluso en casos como los de Nietzsche, con sus diatribas hacia las mujeres de su época, la realidad es mucho más compleja de lo que los libros de texto analizados presentan superficialmente. el filósofo que recomendó llevar un látigo si se iba con mujeres también dejó claro

"La verdad es mujer"

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