Joseph Raz, el liberal perfeccionista

Santiago Navajas

Ha muerto Joseph Raz. Fundamentalmente un teórico del Derecho, Raz defendía un liberalismo perfeccionista. En principio, una contradicción. Raz consideraba que cabe una teoría objetiva de la buena vida y que es asunto del Estado que se den las condiciones para que dicha buena vida sea factible (dando prioridad a la autonomía y la libertad). ¿No es eso dar pie al intervencionismo paternalista típico de los socialistas?

Raz es del tipo del liberalismo de Isaiah Berlin, combinando el ideal ético de la autonomía individual en un marco político pluralista. Hay muchas –pero no infinitas– formas incompatibles de desarrollar una vida buena, por lo que hay que comprometerse con una estructura política que, fundada en la tolerancia, multiplique las posibilidades de desarrollar las mejores versiones de dichas vidas buenas. Es decir, "hay muchas maneras en las cuales el hombre puede intentar y aun ser racional, plenamente hombre y capaz de entenderse el uno al otro". Berlin detestaba el monismo que pretende que sólo hay una forma de ser racional y de ser bueno. Que es como pretender que sólo existe una geometría, por mucho que se empeñen Riemann y Lobachevsky.

Para Raz hay múltiples formas de definir la autonomía, pero todas ellas deben ser buenas. Hay una forma buena y mala de ser cristiano como hay una buena y mala forma de ser musulmán. No se puede ser cristiano y musulmán a la vez, o nietzscheano y marxista. Pero un buen cristiano, un buen musulmán, un buen nietzscheano o un buen marxista pueden vivir juntos en sociedad y, si no respetarse, al menos tolerarse. Si no hubiese una versión buena de alguna opción vital, porque fuese inherentemente destructiva para el resto, no habría que tolerarla. La labor del Estado no es la de comprometerse con alguno de dichos modos de entender el mundo, sino promover las versiones buenas de todos ellas en aras del bienestar, la libertad y la seguridad general. Un asesino en serie por vocación aumentaría nuestra pluralidad y desde su autonomía, pero perjudicaría críticamente nuestro bienestar, libertad y seguridad.

Cada uno de nosotros puede pensar que el resto está fundamentalmente equivocado o completamente loco en lo más esencial, y, sin embargo, tolerarlo. ¿Cómo puede alguien ser del Atlético de Madrid?, piensa el madridista. Pero no trata de convencerlo a base de electroshocks ni querrá prohibir el equipo colchonero (por supuesto, cabe darle la vuelta al argumento).

Además de ser un filósofo del liberalismo, Raz también fue un teórico del Derecho defendiendo el iuspositivismo, la idea de que el contenido del Derecho tiene que estar limpio de consideraciones morales. Esto último está en relación con su liberalismo perfeccionista, ya que dentro del Derecho hay que dar cabida a distintas opciones morales en conflicto igualmente razonables.

Nacido en Palestina (1939) durante el mandato británico, Raz ha fallecido en Hammersmith. Su carrera se desarrolló entre Israel, Reino Unido (donde estudió con HLA Hart) y Estados Unidos (donde fue catedrático en Columbia). A través de libros como The Morality of Freedom (1986), Raz se convirtió, en la senda de Hart y a la altura de Ronald Dworkin (maestro y compañero en Oxford, respectivamente), como el gran teórico contemporáneo de Derecho y uno de los más grandes liberales de los últimos decenios. Esperemos que tenga continuidad.

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