La alternativa constitucionalista que se cocina en Cataluña presenta su Manifiesto en Madrid

Un Manifiesto constitucionalista llama a "una confluencia constitucionalista en Cataluña para vencer a los independentistas en las urnas".

Luis H. Goldáraz

"Hablar con el gobierno independentista de la Generalitat no es hablar con Cataluña. Cataluña es mucho más". Eso dice uno de los puntos del Manifiesto constitucionalista, presentado en Madrid este jueves por representantes de la Cataluña social, empresarial y política que dicen defender "el Estado de Derecho, la separación de poderes, la democracia representativa y sus instituciones, en todo lo que refleja la Constitución y el Estatuto", y que consideran que el tan mencionado "conflicto catalán" ha sido "provocado por dirigentes políticos irresponsables, que pretenden imponer sus postulados identitarios y secesionistas a todos los catalanes, sin respeto alguno a las normas de convivencia democrática".

Pero la idea fundamental es la primera. "Los datos lo demuestran", explica Joan López Alegre, exdiputado del Parlamento Catalán por el PP. "En un lapso cortísimo de tiempo hemos visto cómo cincuenta mil catalanes votaban en masa a Ciudadanos, después apoyaban al PSOE y por último terminaban apoyando a Vox". Para él, la razón es clara: "Existe una sobrerrepresentación independentista que no se ajusta a la realidad porque en tres de las cuatro provincias catalanas la división de los partidos constitucionalistas hace imposible introducir diputados en el Parlamento". Su solución, por tanto, pasa por ofrecer una "confluencia política del mundo constitucionalista" que presente "un único proyecto capaz de dar respuesta a los problemas reales de la sociedad catalana y derrotar en las urnas tanto al nacionalismo como al populismo". "Tanto en Gerona, como en Tarragona y Lérida, el voto constitucionalista es superior al cinco por ciento necesario para conseguir representación, pero eso no se está dando por la falta de unión política", añade.

Lo que se deriva de todo ello es otra idea fundamental, quizás la más importante de lo que pretende el Manifiesto: "Cataluña no sólo no tiene por qué ser el problema de España, sino que puede ser su solución". López Alegre se refiere a la inestabilidad política nacional, que él achaca a que "el paradigma de la izquierda y la derecha en España ha cambiado". "Ahora mismo, los partidos periféricos han pasado a formar un apoyo exclusivo a largo plazo de la izquierda, y comparten con ella un objetivo común", explica. "En ese paradigma, los partidos independentistas son fundamentales. Por eso los constitucionalistas catalanes somos tan importantes. Sólo venciendo en las urnas a los separatistas podremos cambiar el Gobierno en España". En ese sentido, considera que "lo que une a Vox, al PP, a Ciudadanos y al PSC —a sus votantes, al menos, si no a sus dirigentes— es mucho más que lo que los separa".

Más allá de todo eso, aprovecha para lanzar un mensaje directo a los dirigentes de los partidos nacionales "acostumbrados a negociar con los separatistas para permanecer en el poder": "La moneda de cambio somos nosotros. Y eso no sólo es cruel, sino que además les perjudica a ustedes". También les advierte que "no existen los nacionalistas moderados", y que, por tanto, "no tiene sentido negociar con personas que lo único que desean es verles arrodillados". Y, en un último arreón, llama a que se adhieran a su propuesta: "Apoyen este Manifiesto y busquen la unidad, que es lo que España necesita".

La Cataluña empresarial, preocupada

El segundo en tomar la palabra es Carlos Rivadulla, presidente de Empresarios de Cataluña, asociación fundada en 2014. Su mensaje no difiere demasiado del de López Alegre: "Estamos cansados. Nos sentimos ignorados y apartados del debate público", dice. Para él, otro factor determinante de las "políticas nacionalistas y populistas" es que repercute negativamente en el bienestar económico de la región. "Todos conocemos los datos de la salida de empresas y fondos de Cataluña", expone. "Es difícil que un territorio vaya bien cuando sus gobernantes hacen lo que hicieron y encima amenazan con que lo volverán a hacer". "¿Qué confianza pueden tener los empresarios locales catalanes hoy en día, no digo ya los inversores extranjeros?". Su visión cataloga 2017 como el año del "inicio de la decadencia", ya que "fue el momento en el que se atacó a lo más básico que sustenta la economía: la confianza". Además, también lanza un mensaje al resto de Españoles: "El declive económico de Cataluña es algo que nos afecta a todos, porque en realidad no todos los inversores extranjeros se quedan en otros lugares del país. Muchos prefieren invertir en otros países, directamente", explica.

Pero su discurso no se centra exclusivamente en el plano empresarial. "Lo verdaderamente preocupante es que en Cataluña, en algunos casos, no tenemos lo más básico: libertad de manifestación. La coacción que se realiza aquí a veces es muy tenue, pero no menos efectiva. A mí hay gente que me ha dicho que no se atreve a acudir a nuestros actos porque posicionarse públicamente podría repercutir negativamente en sus negocios". Por eso, considera "fundamental recuperar los valores republicanos, los valores constitucionalistas que promulga el Manifiesto". Y por eso aboga por "configurar una gran plataforma que renueve la ilusión de los votantes que se sienten abandonados". Por último, reclama una "improbable pero necesaria igualdad de armas en las elecciones". "Es necesario cambiar la ley electoral, porque es injusto, por no decir antidemocrático, que exista una sobrerrepresentación tan enorme de Gerona, Lérida y Tarragona por encima de Barcelona".

Ejemplos ciudadanos

La última en hablar es Eva Trias, gerente de un camping en L’Escala, Gerona, que aportó alojamiento a guardias civiles durante el 1-0 y que sufrió las consecuencias. "Quisiera que mi intervención sirva para recordar lo que hemos tenido que vivir, porque no quisiera que volviera a pasar", dice. "Mi marido y yo nos hemos sumado a este Manifiesto porque consideramos que hay cosas que no deberían volver a suceder". Su relato se ajusta a una serie de ejemplos de lo que le tocó vivir a raíz de las decisiones que tomó durante el procés. "Después de acoger a los guardias civiles", relata, "hemos recibido amenazas de muerte, de incendios, insultos y pintadas. Han recogido firmas para nombrar a mi marido persona non grata en la localidad y hemos tenido que ver cómo algunas personas nos recordaban que todo tiene un precio". También han recibido apoyo de algunos vecinos, "que nos daban ánimos hablando en voz baja, si nos los cruzábamos por la calle".

Ella fue presidenta de la FaPaC en Gerona, representando a todos los padres de alumnos de toda la provincia. Por lo ocurrido con los guardias civiles, sin embargo, desde su grupo le pidieron que no se volviese a presentar. "Me dijeron que mi presencia les perjudicaba", dice. Pese a todo, aporta algunas anécdotas vividas en primera persona, como el hecho de que le hayan preguntado en varias ocasiones "si los guardias civiles son personas normales", o como que a su hija de 12 años, por negarse a participar en un minuto de silencio en apoyo de los "presos políticos", su tutora le dijese que "era libre de hacer lo que quisiera, pero que el señalamiento no se lo podría quitar". Ante todas estas vivencias, lo que pide es "estabilidad". "Necesitamos estabilidad económica, política y social", dice. "Necesitamos apoyo para este Manifiesto".

Lea aquí el Manifiesto constitucionalista.

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