Bloqueados por el miedo

Agapito Maestre

La epidemia del coronavirus está poniendo en su lugar a los políticos. Su ineptitud no es nada comparable con su maldad. En el caso español la cosa está clara: han utilizado la pandemia para instalar un régimen dictatorial. El miedo es su pieza fundamental. Generar temor es la principal misión del gobierno Sánchez-Iglesias. El acobardamiento es el fundamento del gobierno de Sánchez-Iglesias. Cuanto más alarma haya en la población, mejor opera el gobierno en obtener sus fines. Siempre fue así en la historia de la represión política. ¿Dónde se crea más miedo en el Parlamento aprobando el Estado de alarma o en las protestas callejeras y violentas de los jóvenes? Es obvio que los dos sitios están siendo utilizados para sembrar de desasosiego el país. Más aún, vayamos a lo fundamental, las protestas violentas de jóvenes por distintas ciudades de España solo interesan a los poderosos para generar más miedo. 

Mantener en vilo y aterrorizado a un país es, sin duda alguna, la mejor manera de dominarlo. Los déspotas del Gobierno, frente a lo mantenido por algún periodista del antiguo régimen, sabían que las protestas en la calle vendrían muy pronto. ¿No estarán acaso organizadas por gente cercana a los partidos que nos han llevado a un Estado de Excepción?  Por favor, ¿cómo no lo iban a saber los políticos del gobierno de España que vendría el lío en las calles?, ¿no creo que los inventores del “terrorismo” de baja intensidad, algunos en el Gobierno y otros dándole cobertura en el Parlamento, se dejen sorprender por estas protestas callejeras? No preguntemos por los incendiarios sino por quienes los sacaron a la calle.

Porque el miedo es el fundamento de los regímenes despóticos, quienes generen más miedo y temor siempre serán bien vistos por los gobernantes déspotas. De momento, pues, estos actos violentos solo favorecen a quienes han declarado el Estado de alarma con solo 53 votos en contra (52 de VOX y 1 de Foro Asturias). Las protestas callejeras, nadie se engañe, están controladas por el Gobierno y sus apoyos. Serán manejadas a su antojo y con la colaboración inestimable de quienes en el ámbito político están ya atenazados por esta gente.  

No queda otra, por lo tanto, para el hombre libre que crear armas contra el miedo y su principal consecuencia: la cobardía. A partir de ahora el principal oficio de los españoles será hallar dónde agarrarse para no morir de miedo. La efectividad despótica de Sánchez-Iglesias es, en algunos casos, superior al implantado por los peores gobiernos de nuestra reciente historia. Porque el miedo siempre es manipulable, aconsejo encarecidamente la lectura de algún filósofo que nos ayude a superar el canguelo. En principio, podría valer cualquier pensador; sí, querido amigo, entre en cualquier filósofo, lea y comprobará fácilmente que el filósofo es un experto en miedos. O mejor dicho, toda su tarea consiste en quitarle el miedo a las cosas, por ejemplo, el miedo a la lectura, a pensar, a ser libre…

En fin, el actual Estado de alarma no sólo está interpelando a cada uno de los españoles, sino que está poniendo a prueba la fortaleza de columna vertebral de España. No se dejen, insisto, bloquear por el miedo. Equivoquémonos en lo secundario, pero no perdamos de vista lo fundamental: el Gobierno, y sus apoyos en el Parlamento y los medios de comunicación, tienen graves responsabilidades por miles de muertos caídos por la Covid-19. Nos han llevado a la ruina sanitaria, económica y política.

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