El día en que Alfonso XIII 'desheredó' a España

José Antonio Ruiz publica Los desheredados, una novela que retrata el periodo histórico que se inauguró en 1931.

Luis H. Goldáraz

"Existe una escena muy reveladora que muestra a Alfonso XIII al volante de su Duesenberg, casi a la desesperada, cortando el viento a una velocidad pasmosa en dirección a Cartagena. Cada vez más alejado, su guardaespaldas, que conduce detrás de él, le pierde la pista y se ve obligado a regresar a Madrid con el rabo entre las piernas". Emilio Porta es poeta y vicesecretario de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles (AEAE), y fue el encargado ayer de presentar una novela "diferente, dificilísima de escribir pero no tanto de leer", titulada Los desheredados (Atlantis). "La idea fundamental", explicó su autor, el periodista José Antonio Ruiz, "es que cuando en abril de 1931 Alfonso XIII 'abandonó el barco', dejó a muchos desheredados a sus espaldas. Porque en el fondo estaba aceptando una realidad que no era cierta, es decir, que el Frente Popular ganó las elecciones. En realidad sacaron menos escaños que el resto de partidos, pero manipularon las actas. Al irse, Alfonso XIII dejó a España a merced de las luchas de poder de diferentes facciones descontroladas".

"Yo creo que sintió miedo ante la catástrofe inminente y huyó para salvar el pellejo", comentó Porta ante las afirmaciones de Ruiz. "Es un hecho que el desastre que estalló en 1936 ya se había gestado en 1931". Los dos interlocutores presidieron ayer el salón de actos de la AEAE, situado en la serpenteante calle de Leganitos, muy cerca de la Gran Vía madrileña, y charlaron largo y tendido acerca de temas tan diversos como la historia reciente de España, su actualidad política, la Literatura, en general, o el oficio de escribir, tan difícil y a la vez tan desagradecido, al menos en la mayoría de los casos, como los de Kafka o John Kennedy Toole. "El éxito, aunque inevitablemente va unido al trabajo, muchas veces depende de la suerte, y de factores incontrolables por las personas", valoró de pronto Porta, en una frase abierta, que hacía referencia, en el fondo, a todos los temas que se estaban tratando en el coloquio.

Porque la novela, que era la razón por la que ambos se encontraban allí, habla de "ese periodo histórico que se abrió en 1931", "un momento político al que se le pueden sacar muchas similitudes con el actual". "Salvando mucho las distancias", tomó la palabra el autor, "lo que pasó aquel año recuerda a lo que está pasando ahora. En aquellos momentos era complicado, aunque no imposible, que la gente imaginase que de la elecciones municipales del 12 de abril se iba a forzar un plebiscito que desembocaría en la proclamación de la Segunda República. Lo que nadie podía intuir, sin embargo, era que el rey cogiera su coche una buena tarde y se fuera, para no volver jamás. Las cosas se precipitaron de una manera vertiginosa y en pocos días se consumó un cambio de gobierno. Ahora, en dos días, el PNV ha pasado de apoyar la aprobación de los presupuestos de Rajoy a desequilibrar la balanza de la moción de censura que ha echado al PP de la Moncloa…".

Los libros dentro del libro

La conversación, sin embargo, fue variando hacia otros derroteros, casi de manera obligada. "Se trata de una demostración estruendosa de lo que es escribir. Y escribir bien", dijo Porta. "Porque es un libro que está abierto a una infinitud de lecturas: es una novela histórica, costumbrista, de análisis social, de crítica política, humorística a veces, fantástica… En su atmósfera literaria está encerrado el Siglo de Oro, la novela picaresca, el realismo mágico latinoamericano e incluso el teatro del absurdo". En ella, la trama va fluyendo y deja entrever otras muchas realidades. "Como toda gran obra literaria no se contenta con narrar unos hechos, sino que busca sugerirle cosas al lector e incitarle a indagar". Ruiz, por su parte, quiso describirla como una obra "coral". "Individualmente, los desheredados no tienen ningún sentido, pero juntas, sus historias revelan un mosaico más rico e interesante".

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