Carmen Calvo, Aldonza y Dulcinea

Fray Josepho y Monsieur de Sans-Foy

La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, lo ha vuelto a hacer. En la toma de posesión del director del Instituto Cervantes, ha querido insistir en sus obsesiones feministas y ha dicho: "Hay que proteger a don Alonso, pero también a Sancho, a Aldonza y a Dulcinea, porque no hay mejor cultura que la igualdad".

Cada vez que se mete en asuntos culturales (¡y fue ministra de Cultura!), patina. Recuerden el episodio de Pixie y Dixie.

En fin, si por algo se caracteriza El Quijote es por la delicadeza, la precisión y el esmero con que Cervantes dibuja el gran número de personajes femeninos, de toda condición, que aparecen en sus páginas. Pues bien, de todas ellas, a Carmen Calvo solo se le ocurre mencionar a dos, que ni siquiera salen como personajes reales, sino solo en el recuerdo, la imaginación y los delirios de don Quijote… y que encima no son dos, sino que son la misma.

Total, que hoy nuestros poetas han querido tomar las voces de Aldonza y de Dulcinea para decirle un par de cositas a la ministra.

HABLA ALDONZA LORENZO
por Monsieur de Sans-Foy

Dícenme que eres Menistra
del mesmísimo Gobierno.
Manque sepas ya mi nombre,
por mi cuenta me presento
y declaro, sin vergüenza,
que soy Aldonza Lorenzo,
hija de Aldonza Nogales
y de Lorenzo Corchuelo.
Que mi patria es El Toboso,
y mi oficio es el manejo
de la artesa y el cedazo,
de la trébede y el cesto.

Y me ha dado el apechusque,
al saber que te parezco
yo presona que merece
figurar en los decretos.
Que me nombras pa ponerme
nada menos que de ejemplo
desas pláticas que gastas
pa tener a tós contentos:
a los barbas sin oficio
y a las hembras que, su cuerpo,
lo quisieran de ladrillo,
pa que no les den requiebros.

Que estás siempre de casquera
pa llevar a alguna al huerto
con "los puercos y las puercas"
"las torreznas y torreznos".
¿Camelarme a mí? ¡Pa chasco!
¡Quita allá, zurrapendejo,
que yo soy manchega y hembra
de muchísimo respeto!
Más mejor que Dulcinea,
que hace gárgaras de huevo
y se afeita los sobacos
cada mes, donde el barbero.

¡Vis con Dios, señá Menistra,
que me tiés al retortero!
No me pongas en tol chorro
del lenguaje tontigüeco,
porque, a mí, ni tú ni naide
vais a dármela con queso.
¡Vis con Dios, señá MenisTRAH!
(y perdón por el regüeldo)

HABLA DULCINEA DEL TOBOSO
por Fray Josepho

Soy princesa de La Mancha,
y mi nombre es Dulcinea.
Del ilustre don Quijote
siempre viví en la cabeza.
¡Oh paladín valeroso
de la grey caballeresca!
Es a mí a quien dedicaba
sus aventuras, sus gestas,
sus fazañas, sus victorias,
sus lides y sus proezas.
Es a mí a quien don Quijote,
dentro de su insana testa,
concebía en el Toboso,
como singular princesa
en los dorados alcázares
de aquella vecina aldea.

El de la Triste Figura
no estuvo ante mi presencia,
pues no soy de carne y de hueso,
sino una simple entelequia
que sacó de su magín
el tal Cervantes Saavedra
para escribirme en papeles
que un día llevó a la imprenta.

Don Quijote de La Mancha
quiso adornar con mis prendas
el recuerdo que tenía
de una tal Aldonza, hembra
de la que, siendo mancebo,
enamorado estuviera.
Y si esta Aldonza no sale
(excepto por referencias)
jamás en ningún capítulo
de la mentada novela,
qué decilles de mí misma,
que soy creación indirecta.

Pero para Carmen Calvo,
que es la vicepresidenta
del Gobierno socialista
que Pedro Sánchez ostenta,
parece que Aldonza y yo
semos personas diversas.
¡Por Dios bendito, ministra,
con tantas y tantas féminas
que Cervantes describió
en su excelente novela,
y vuesa merced va y nombra
a dos que somos la mesma!

Si acaso vuesa merced
por ventura se leyera
el libro de Don Quijote,
que es una lectura amena,
habría visto en sus páginas
aperecer muchas hembras,
Distintas todas y todas
descritas de forma excelsa.
Están la sobrina, el ama,
la ingeniosa Dorotea,
Teresa Panza y Sanchica
(humildes, francas e ingenuas).
Está, protofeminista,
la insobornable Marcela.
Está también Maritornes,
que es bondadosa, aunque fea.
Están Luscinda, Zoraida
(la mora que fue conversa),
la mocita doña Clara,
Ana Félix, la ventera,
la pobre dueña Rodríguez,
su señora la Duquesa,
Doña Clara y Ana Félix,
y las putas de la venta
(que era una la Tolosa
y la otra, la Molinera)…
Y muchas más que no pongo
por no hacer la lista extensa.

Así que, señora Calvo,
en vez de hablar tanto, lea.
A ver si al fin algún día
deja de decir simplezas.

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