Eugenio d'Ors, el Novecentismo y la recuperación de 'Las Meninas'

El filósofo y escritor español, acuñó y sentó las bases del Novecentismo, el movimiento cultural catalanista.

Pablo Planas

Destetado en el café de Els Quatre Gats en vaporosas y humeantes tertulias y con afanes de pintor y poeta, D'Ors acabaría ejerciendo un profundo magisterio filosófico, artístico y cultural tras un fructífero paso por el París de comienzos de siglo. A su regreso, con el fondo y el bagaje de una refinada y vasta formación, se convirtió en el factotum de la cultura catalana. Su trabajo periodístico para La Veu de Catalunya, proyectado a través del "Glosari" que firmaba como Xenius, compondría el canon estético y vital de la Cataluña de los años veinte. Además, fue fundamental en la estructuración del catalán normativo. A las órdenes y al amparo de Prat de la Riba, su gran mecenas, Eugenio D'Ors decretó el fin del modernismo, un estilo que en lo arquitectónico irritaba e irrita profundamente a los barceloneses a despecho del furor que desata extramuros de la capital catalana la contemplación de monas de Pascua gigantes hechas con cascotes.

D'Ors también fuel el primer director de Instrucción Pública de la Mancomunidad de Cataluña (embrión de la Generalidad), el encargado de propalar una nueva educación, una combinación de catalanismo y cosmopolitismo que convirtió en algo más que controvertida su gestión. No dejó de ganarse enemigos hasta que traspasado Prat de la Riba, le sucedió en la presidencia de la Mancomunidad el arquitecto modernista Puig i Cadafalch. Las horas de D’Ors estaban contadas. La acusación de desviacionismo político y el rumor sobre un presunto desfalco se saldaron con el exilio "voluntario" de D'Ors, que se marchó a Madrid en 1920 y decidió no volver a escribir jamás en catalán. Tres años después reanudaría las glosas, pero en español y en el ABC. En 1927 fue nombrado miembro de la Real Academia de la Lengua y regresó a París como representante de España en el Instituto Internacional de Cooperación Intelectual.

Eugenio D'Ors

Una de sus obras, Tres horas en el Museo del Prado (1922), muestra un minucioso conocimiento de los más importantes tesoros allí expuestos, un saber enciclopédico del arte y una extraordinaria sensibilidad. Todas esas virtudes resultarían vitales en la catalogación y en las negociaciones para la repatriación del tesoro artístico expoliado y depositado en Ginebra al final de la Guerra Civil.

La República movió decenas de miles de cuadros, dibujos, estatuas, colecciones y toda clase de obras de arte por media España. Era un botín de guerra con la excusa de preservar los cuadros de los bombardeos sobre Madrid. En los periódicos del momento se proponía su venta a cambio de armas. El "salvamento" fue una operación de propaganda que dio gloria a Maria Teresa León y Rafael Alberti pero estuvo a punto de causar una catástrofe cultural de descomunales proporciones.

La historia por la que D'Ors se merece calles, avenidas, estatuas y plazas comenzó a finales del 36. La guerra le sorprendió en París, con tres hijos combatiendo en el bando franquista. Años antes de eso, D'Ors ya era considerado un traidor en Cataluña y un fascista en la capital. La intelectualidad republicana se movía al dictado de Münzenberg y en diciembre del primer año de conflicto bélico María Teresa León se hizo cargo de la "evacuación" del museo del Prado. En mes y medio, sin más criterio que el de su pareja, Rafael Alberti, más de doscientos cuadros, Las Meninas de Velázquez y el Carlos V de Tiziano entre ellos, fueron enviados rumbo a Valencia. El grueso de las operaciones se llevó a cabo bajo la supervisión personal de León y Alberti hasta que un par de meses después el caos y los despropósitos en el traslado de los cuadros, que no sólo procedían del Prado, provocaron el cese fulminante de la pareja.

En marzo del 39, cuando aún no ha acabado la guerra, D'Ors es jefe nacional de Bellas Artes y secretario perpetuo del Instituto de España, organismo que agrupa a todas las Academias. Y además, uno de los negociadores, junto a José María Sert, que debe conseguir que los miles de cuadros sacados de España y depositados en Ginebra sean devueltos. Unas quejas en público sobre la parquedad del agradecimiento de Franco a la Sociedad de Naciones en relación a la guarda y custodia del tesoro implicaron su apartamiento de la última fase de la repatriación de los cuadros. En cualquier caso, Las Meninas están donde están gracias a D'Ors, que a partir de ese momento se haría cargo del estudio, difusión, descubrimiento y conservación del arte contemporáneo en España.

Eugenio d'Ors Rovira (Barcelona, 28 de septiembre de 1881- Villanueva y Geltrú, 25 de septiembre de 1954).

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