Neologismos aceptables

Amando de Miguel

Resulta muy común la apreciación nacionalista de que no debemos aceptar neologismos, aunque procedan de otras lenguas. Pero si compartiéramos todos tal actitud nuestro idioma pronto se encontraría tan muerto como el latín. Recuerdo que esta seccioncilla se llama precisamente La lengua viva. Otra cosa es que aceptemos los neologismos por seguir la corriente, por un alarde de mimetismo o tontería.

Un amigo mío se quejaba hace poco de que son tantos los eventos culturales que a través de ellos se cuelan demasiados términos del inglés. Puede que tuviera razón, pero su reacción me pareció incompatible con el uso de evento como algo planificado, previsto, organizado. Se trata de un sentido proveniente del inglés. En español castizo significa lo contrario: algo imprevisto, espontáneo, azaroso. Pues bien, considero que el nuevo sentido de esa voz resulta útil. Al menos la consideramos inevitable.

En los géneros narrativos distinguimos entre novelón, novela, novela corta y relato o cuento, según el tamaño. Dado que ahora disponemos de poco tiempo, con tantas cosas por hacer, se impone el microrrelato. El extremo podría ser el famoso cuento de Monterroso sobre el dinosaurio, de solo una corta frase. Podría haber escrito "saurio" y habría resultado aún más breve.

A nuevas realidades, nuevas palabras. Se han hecho muy populares las autofotografías, que no se llaman así sino selfies. Se quedarán en selfis. Para los cuales (pues masculino parece) el último invento es el monópedo, un vástago telescópico que permite tomar la imagen de un grupo, incluido el fotógrafo.

Me gusta mucho la nueva institución de la quedada, la reunión de personas amigas que se relacionan por teléfono o por internet. Yo la practico mucho. Me dicen que los jóvenes la escriben así: kdd. Volvemos a las palabras sin vocales, como en las lenguas semíticas, aunque solo sea como juego. Así, el primer secretario, o como se llame, del PSOE, tan guaperas como soso, es conocido en los ambientes como Snchz.

Puestos a apocopar palabras y expresiones, me encanta finde. En este caso no cuajó el original inglés week end, que ha penetrado en otros idiomas europeos. En mi niñez no existía nada parecido al fin de semana: los sábados por la tarde teníamos clase. Bien es verdad que los jueves por la tarde eran no lectivos.

Me gusta mucho el casticismo niquelado para calificar un trabajo bien hecho, realizado con finura, gracia y talento. Compárense las expresiones que digo, tan cortantes, con el rebuscamiento de la jerga politiquesa. No es broma. Me acaba de llegar una invitación del "Director del Centro de Referencia Estatal de Autonomía Personal y Ayudas Técnicas". Me gustaría ostentar un cargo tan rimbombante. Cuando oigo la palabra referencia o sus derivados, desenfundo el revólver simbólico.

Más humilde es el puesto de "Director de Recursos Humanos". Entiendo que su encargo principal consiste en despedir a los empleados que sobran, a veces de forma masiva e inmisericorde, a través de los infamantes eres o "expedientes de regulación de empleo". A cualquier cosa llaman chocolate las patronas. ¿O ya no hay patronas?

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