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Análisis 'The Inpatient': terror en realidad virtual que se termina cuando más lo estás disfrutando

Esta precuela de Until Dawn para Playstation VR tiene como principal defecto que se hace muy corta.

Elric Ruiz / Elsotanoperdido

Until Dawn se puede considerar un experimento atípico, que, a fin de cuentas, resultó ser todo un éxito para Sony y PlayStation. Tanto que sus desarrolladores, el equipo de Supermassive Games, ha decidido instalarse permanentemente en el universo que han creado y, de hecho, regresaron con uno de los títulos que acompañaban el lanzamiento de PlayStation VR: Until Dawn: Rush of Blood. Ahora, de nuevo, se instalan en el formato para continuar la historia de la franquicia, esta vez con una precuela titulada The Inpatient.

The Inpatient recupera la fórmula de Until Dawn, pues está vinculado al original de forma narrativa, pero transcurre en los años 50. Sin embargo, la experiencia también está relacionada a nivel de estructura. Nos referimos a una aventura lineal, en la cual la mecánica principal es la interacción con otros personajes y elementos. Como sucede en el primer título, el curso de los acontecimientos lo marcan las decisiones del jugador, algo que permite realizar algunos cambios en la historia y variar el final de la misma, siempre de acuerdo con el principio de causa y efecto –o efecto mariposa–, que representa la seña de identidad de la serie.

De regreso al sanatorio Blackwood

Los eventos de The Inpatient tienen lugar sesenta años antes que los narrados en Until Dawn y tienen lugar en el interior del sanatorio de Blackwood. Cualquiera que haya jugado el original ya conoce lo sucedido en la institución durante esos años. Pero con la intención de no desvelar ningún acontecimiento a aquellos que no terminaron Until Dawn tan solo señalaremos el lugar como uno de los epicentros del mal en el primer episodio. La realidad virtual nos llevará a conocerlo de primera mano, pues en The Inpatient el jugador adopta el papel de un paciente que no recuerda cómo terminó en el psiquiátrico, al parecer debido a una misteriosa amnesia que, según los médicos, sería la razón de su hospitalización. Pero hay algo raro en el ambiente y pronto, nuestro tratamiento y la recuperación de la memoria dejan de ser la única preocupación. Rápidamente se comenzarán a suceder extraños sucesos dentro del sanatorio, poniendo a prueba nuestra confianza en el personal médico, que parece esconder algunos secretos.

El personaje que nos presenta Supermassive Games no tiene nombre o identidad, una condición contextualizada en el juego como amnesia, pero que ni siquiera cuenta con connotaciones precisas. De hecho, el jugador debe seleccionar el sexo y tono de piel antes de comenzar el "tratamiento". Aunque puede dar la impresión que así se ahorran ofrecer los antecedentes del personaje, sin embargo, esta característica, junto a la posibilidad de jugar con nuestra propia voz, llevan la simulación e inmersión a niveles más altos. Evidentemente, siempre podemos jugar del modo clásico seleccionando una respuesta con el mando de control, pero resulta mucho más evocador elegir los comandos de voz.

Tus decisiones, tu voz

Así, The Impatient se ajusta a los niveles de inmersión que deberían brindar este tipo de experiencias. Vamos a empezar con la sensación de "existencia" (algo que los filósofos alemanes denominaron "Dasein", ser (sein) y ahí (da), como significando de "existencia ahí"), que proporciona el sistema de realidad virtual. Supermassive Games ha realizado un trabajo por encima de los estándares que manejamos actualmente, apoyándose en un apartado gráfico notable que, gracias a la oscuridad y el tratamiento de efectos de luz, es capaz de enmascarar defectos y destacar las virtudes del trabajo técnico. La historia es el aspecto más importante de la producción y revelar demasiados detalles podría estropear la experiencia de juego, pero podemos adelantar que la trama es tan interesante como inquietante.

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Como en Until Dawn, aquí también el conjunto se desarrollará de acuerdo a nuestras elecciones: algunas de ellas implicarán solo pequeños cambios en los diálogos, mientras que otras tendrán repercusiones en el conjunto de la historia e incluso en la forma de poner fin a la pesadilla. La experiencia se divide en dos partes básicas. La primera tiene un corte más introspectivo y estático, a modo de investigación. El jugador tratará con algunos personajes, mantendrá tensos diálogos dentro de la lógica confusión del momento y sufrirá algunas pesadillas, muy bien administradas y capaces de hacerte saltar literalmente del asiento y dejarte el corazón en un puño durante unos minutos. La segunda etapa aporta algo más de movimiento, acción y exploración por las instalaciones. Sin revelar nada de lo que nos espera, este tramo nos llevará hasta el final de la pesadilla entre encuentros inesperados y giros de última hora. De hecho, The Impatient plantea una gran cantidad de situaciones realmente interesantes empleando la realidad virtual de forma concisa, pero adaptándose a la experiencia que desea brindar.

La visita al sanatorio Blackwood se queda corta

La experiencia tiene el ritmo adecuado si consideramos un tipo de historia de suspense o thriller y logra hacerlo con un marco tan simple como efectivo. El problema de la última producción de Supermassive Games, es que la experiencia es corta y tras 3 o 4 horas, al final impera la sensación de dejarse grandes partes sin afrontar. Por desgracia, la duración del juego no ha permitido desarrollar la trayectoria de los personajes. En este sentido se ha cubierto lo esencial gracias a los diálogos. Así, una vez iniciada una conversación tenemos la oportunidad de elegir entre múltiples respuestas y, como adelantábamos, lo podemos hacer a través de nuestra propia voz leyendo el texto de la respuesta seleccionada que aparece en pantalla. En The Impatient, al igual que en Until Dawn las consecuencias a estas decisiones tienen un rango variable. Lo anterior afecta positivamente a la longevidad de un título no especialmente extenso. Pero el hecho, es que el juego explota con solidez la posibilidad de utilizar el micrófono, y todo en un correcto español. Una característica que parece marginal, pero que además de ser perfectamente funcional, en el contexto de la realidad virtual complementa sobremanera la sensación de identificación con el personaje y su situación.

Como todas las obras nacidas en el universo VR, el movimiento tiene el peligro de causar sensación de náuseas, aunque los desarrolladores han incluido, como de costumbre, la capacidad de ajustar el cambio de vista libre o rotando a diferentes grados, de este modo hay multitud de posibilidades para evitar cualquier sensación que impida disfrutar de la experiencia. Por lo demás, la interacción se limita al mínimo: además de caminar, de hecho, sólo podemos interactuar con algunos objetos para continuar la historia, que desbloquearán flashbacks que podemos revisar posteriormente desde el menú principal y que nos brindan más información sobre los antecedentes narrativos del juego. En cuanto a la parcela técnica, las valoraciones positivas van desde la configuración de los entornos y personajes, hasta el sofocante tratamiento de la luz, que pese a sufrir las limitaciones técnicas de PS VR logra convencer sobremanera. También merecen mención aparte algunos modelados y las actuaciones del reparto, convincentes y desconcertantes.

Conclusiones

Con The Impatient, Supermassive Games crea una estructura interesante, una atmósfera innegable y, sobre todo, una historia para vivir en primera persona con todos los ingredientes necesarios para mantenernos en tensión hasta el final. Se trata de un nuevo paso adelante en el tratamiento de esta tecnología, pero más allá, la aventura que propone definitivamente merece ser experimentada. Se ha logrado un buen uso de PlayStation VR y solo se puede lamentar que la historia no se extienda más tiempo, con más posibilidades de explorar el sanatorio o para explotar, con más profundidad, cada una de las partes diferenciadas que componen la obra. Una lástima, porque cuando más estas disfrutando la experiencia es justo cuando termina y The Impatient es una obra que inevitablemente se hace corta y deja ganas de más, de mucho más.

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