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"Desde hace tres años ya no es tan utópico hacer videojuegos"

El videojuego indie, con sus nuevas voces y sensibilidades, vive un boom del que se ha contagiado el Fun & Serious Game Festival de Bilbao.

LD/Agencias

Hoy, durante la primera jornada para profesionales del festival, se ha pretendido hacer visible el fenómeno del desarrollo independiente, indagar en las claves del éxito de los títulos de autor y servir de guía para los principiantes que han apostado por ese camino. El guionista del estudio Deconstructeam –responsable de Gods will be Watching–, Jordi de Paco, ha afirmado que en los últimos tres años se ha producido un boom del desarrollo indie y que los estudios españoles "darán mucho que hablar" con "títulos muy potentes" en 2015.

"Tiene mucho que ver la accesibilidad de las herramientas. Desde pequeño he querido hacer juegos y en algún momento de la vida lo abandoné porque parecía que era como intentar ser astronauta. Desistí, pero de pronto desde hace tres años ya no es tan utópico hacer videojuegos y dije ¿por qué no? Y mucha gente como yo se está entonando ese por qué no", ha afirmado a Efe. La clave está en la diferencia: "No puedes competir con los grandes con tiros en la cabeza ni con goles (en referencia a Call of Duty y Fifa), sino que hay que buscar otro tipo de experiencias. Hoy hay historias muy oscuras, reflexivas, que buscan otro tipo de reacción de los jugadores".

Ray Muzyka ha acudido al festival como paradigma de que, creyendo en lo que hace, el ser humano es capaz de reinventarse radicalmente: él era médico cuando decidió fundar Bioware, el estudio responsable de sagas exitosas como Mass Effect y Dragon Age. Bioware fue adquirida por Electronic Arts y ahora Muzyka es inversor de tecnología innovadora. "Cada gran estudio empieza como un estudio indie. Ahora el público es mucho mayor, hay más plataformas que puedes utilizar, distintas maneras de monetizar. Los desarrolladores indies tienen el potencial de cambiar el mundo", ha dicho a Efe.

El talento del videojuego español

En España hay 330 estudios de videojuegos que emplean a casi 4.300 personas. "Tenemos que apoyar al sector nacional del videojuego. Nos olvidamos del enorme talento que tenemos alrededor", ha criticado el director del Fun & Serious Game Festival, Alfonso Gómez.

Pese a la promesa de cambio que traen los indies bajo el brazo, de aportar un poco de oxígeno y madurez a una industria acostumbrada a reventar récords de ventas con propuestas repetitivas, no es oro todo lo que reluce.

El director del festival ha recalcado que es necesario no olvidar que el desarrollo es "muy duro, que hay mucho trabajo detrás". Nadie conoce la fórmula del éxito y aunque las herramientas de desarrollo y distribución hayan allanado el terreno, "para un desarrollador independiente, entrar en las tiendas digitales es como el desembarco de Normandía".

"No se recupera nunca la inversión moral de hacer un videojuego. En nuestro caso, por ejemplo, hemos estado dos años haciendo juegos gratis hasta que uno ha funcionado, entonces hemos echado 15 meses más de trabajo gratuito hasta ahora que está empezando a dar beneficios y gracias a dios podemos vivir de esto", ha asegurado a su vez el creativo de Deconstructeam.

De la copia a la innovación

¿Y hay algo de burbuja en esta ola de desarrollo independiente? A juicio de José Arcas, que se dedica a la asesoría de estudios de videojuegos, sí. "Como todo nace más rápido, todo se copia más rápido. El mes pasado se publicaron tantos juegos en la App Store como en todo 2009. Cuando algo funciona ya hay una mecánica creada para empezar a copiar. Es necesario diferenciarse: por estética, por historia o por mecánica", ha indicado.

Sin embargo, pese a la explosión del desarrollo indie, Arcas considera que hay muchísimo margen para innovar, para crear propuestas radicalmente diferentes a las existentes: "Todo está por inventarse".

El creativo de Delirium Studios, Arturo Monedero, responsable de Los Ríos de Alice, apuesta por la lentitud, la complejidad y los sentimientos como variables para sus creaciones. "Hay que crear con total libertad para sorprender. Para eso es bueno mirar fuera, incluir otras disciplinas artísticas que aporten frescura. (…) Me gusta que los juegos consigan desafiar al jugador", ha apuntado.

"Tenemos una oportunidad, hay una ventana de futuro ahí afuera", ha concluido el director del festival.

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