Nunca habías impulsado tanto tu negocio con un cambio tan pequeño

La tecnología se ha puesto al servicio de la hostelería.

Elena García

Por fin se acabaron esos tiempos en los que la única manera de tomar la comanda era con una libreta de papel. La tecnología se ha puesto también al servicio de la hostelería con soluciones completas como las que se pueden ver aquí.

Los bares y los restaurantes, hasta hace poco y dependiendo de su capacidad y actividad, han tenido más bien una gestión de andar por casa ya que, precisamente, muchos son actividades familiares.

Sin embargo la tecnología ha irrumpido con fuerza. Lo hizo tímidamente hace un par de décadas y ahora ya es decisivo. Quien más y quien menos cuenta ya con un software que es capaz de poder ofrecer una visión global del negocio, desde lo que se consume en las mesas y en las barras hasta lo que hay en el almacén.

Aunque al inicio se hacía referencia a la libreta de las comandas, esto es solo un ejemplo ya que Ofibarman, uno de las soluciones más exitosas, ofrece muchas posibilidades más allá de poder tomar los pedidos desde la tablet o smartphone, algo que, además, se está valorando enormemente desde la implantación de la cultura del no papel.

En este sentido, lo que más valoran los usuarios es la conexión de todos los espacios o partes que entran en juego. Es decir, este software es capaz de enviar la comanda a barra o cocina, dependiendo de quién tiene que servirla, así como alertar a almacén de cualquier producto que pueda estar terminándose.

Mayor control y eficiencia en la gestión

Las ventajas son claras y pasan por un mayor control sobre las ventas, los consumos o los inventarios. Pero también es capaz de calcular las horas de mayor afluencia al negocio.

Para llevar un negocio es vital tener datos que hay que transformar en información para entender cómo está yendo el mismo. En el caso de los bares y restaurantes hay que entender aspectos como, por ejemplo, qué marcas o qué platos gustan más y poder tomar decisiones que vayan encaminadas a satisfacer las demandas y el gusto de los consumidores. Además, también sirve para tener al día el pago a proveedores, de manera ordenada e, incluso, automatizada.

Así, con este tipo de herramientas, se ahorra tiempo en la gestión diaria y se puede dedicar a lo que más importa: los clientes. Un ejemplo de la entrada correcta de la tecnología, aunque a otros niveles, es McDonalds o Burger King donde se han instalado pantallas táctiles para realizar los pedidos y, sin embargo, los camareros nunca estuvieron tan pendientes de los comensales como hasta ahora.

Y es que los bares tienen esa calidez, ese lado humano que muchas personas temen que se pierda, precisamente, por la fuerte entrada de la tecnología pesada como los robots que ya sirven mesas en algunos países.

Por fortuna, aún queda mucho para llegar a esa realidad, al menos en España, donde la digitalización parece que va más lenta y los camareros siguen siendo psicólogos de barra, aunque mucho de su labor haya sido absorbida por los teléfonos móviles que hacen que siempre tengamos a quien escribir o con quien hablar desde un bar o desde cualquier otro sitio.

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