El proyecto de software libre SQLite adopta la regla benedictina como código de conducta

Haber servido de guía a las comunidades de monjes durante 1.500 años le ha ofrecido al responsable de SQLite suficiente garantía de éxito.

Daniel Rodríguez Herrera

SQLite es uno de los motores de base de datos más usada del mundo; su creador calcula que habrá cerca de un billón de bases de datos SQLite activas ahora mismo. Es la clase de programa informático que los usuarios no conocemos, pero que forma parte de numerosas aplicaciones que empleamos todos los días sin que lo sepamos. En su día, por ejemplo, fue parte de Libertad Digital, pero también se puede encontrar en la infraestructura informática de ordenadores, móviles y tabletas. En febrero de este año, su creador y los principales responsables del mismo decidieron adoptar como código de conducta escrito el capítulo IV de la Regla de san Benito: "De los instrumentos de las buenas obras".

Dirigir un proyecto de software libre implica dirigir a quienes contribuyen con su tiempo y esfuerzo a mantenerlo y mejorarlo, generalmente sin cobrar un duro de nadie por ello. A poco que se trate de un proyecto exitoso es inevitable que se generen conflictos, que tradicionalmente se han tratado de acuerdo a códigos de conducta implícitos, que dependían de las personas a cargo del proyecto y que ponían el foco principalmente en la meritocracia. Daba igual de dónde vinieras y quién fueras, lo que importaba era la calidad y cantidad de tus aportaciones.

No obstante, en los últimos años, se ha generado una intensa campaña a favor de la adopción de códigos de conducta por escrito y que se centren no en la meritocracia, sino en un comportamiento más cortés y en el respeto a mujeres y minorías. El más popular es el llamado Contributor Convenant, que bajo la idea de "fomentar una comunidad abierta y acogedora" ha sido explícitamente creado con el objetivo de luchar contra "la insistencia dogmática en los principios meritocráticos de governanza". Este código de conducta ha sido recientemente adoptado por Linux, por ejemplo, después de que Linus Torvalds se retirara un mes debido a su incapacidad para controlar su temperamento y ha sido utilizado para intentar forzar la aceptación de contribuciones en base no a su calidad sino a la raza de quienes las aportaron.

Richard Hipp, creador de SQLite, explicó en octubre las razones que están detrás de adoptar la regla benedictina en lugar de alguna versión más moderna y progresista, después de que la decisión fuera advertida en internet. En primer lugar, porque numerosas empresas le pedían que se implantara un código de conducta, el que fuera; sin ese requisito se habría mantenido con uno implícito, como sucedía en la práctica totalidad de proyectos de código abierto hasta hace tres o cuatro años. Pero también porque los códigos modernos no acaban de definir muy bien qué se puede y qué no se puede hacer y dejan demasiado al arbitrio de quienes estén encargados de ponerlo en práctica qué conductas son inaceptables. En cambio, la regla benedictina incluye decenas de preceptos, aunque muchos de ellos no parecen muy susceptibles de ser aplicables a un proyecto de software libre, como "no realizar los deseos de la carne" o "darse con frecuencia a la oración". Hipp pensó en eliminar las reglas inaplicables, pero no se sintió con potestad como para enmendarle la plana a Benito de Nursia. En su lugar optó por incluir una introducción que explicaba que la idea era honrar su espíritu general.

Tras el revuelo generado en las redes sociales, Hipp decidió renombrarlo como "código ético" y colocar un código de conducta más estándar (en concreto el empleado por el navegador Firefox) que incluye, por ejemplo, la obligación de emplear pronombres inventados por activistas transexuales en Estados Unidos.

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