Nissan pondrá robotaxis eléctricos en las calles de Japón en marzo

Las regulaciones japonesas obligarán a tener a alguien tras el volante y personal en los lugares de recogida y llegada durante las pruebas.

Libertad Digital

No sólo Waymo, la empresa de Google enfocada a los coches autónomos, va a poner en marcha un servicio de robotaxis. El fabricante japonés de automóviles Nissan ha anunciado también una primera prueba de 15 días en la que pondrá a disposición de los habitantes del barrio de Minato Mirai, en Yokohama, cerca de Tokio, de dos vehículos Nissan Leaf autónomos como servicio de taxi en previsión de salir al mercado a partir de 2020, según informa The Wall Street Journal.

Estas previsiones ponen a la empresa en posición de liderazgo dentro del mercado japonés, aunque no en el resto del mundo. General Motors asegura que en 2019 ya tendrá flotas en algunas de las principales ciudades norteamericanas y Uber ya ha encargado 24.000 coches Volvo para convertir en vehículos autónomos.

El servicio de Nissan se llamará Easy Ride y cuenta con la colaboración de una empresa nipona especializada en desarrollador de videojuegos para móviles, DeNA, para encargarse de la parte del software encargado de responder a las peticiones de los usuarios, que además de llevar a destinos concretos podrán atender peticiones menos concretas como ir a un "restaurante indio" y que te aconseje alguno, te ofrezca descuentos y te deje a la puerta.

Japón tiene una regulación más estricta sobre los vehículos autónomos que estados norteamericanos como California o Arizona, lo que sería una de las razones por las que los proyectos de sus empresas no están tan avanzados. De hecho, hasta hace poco estaban prohibidos, pero para permitirles circular las normas obligan a las empresas a coordinarse con ayuntamientos y policía, tener a una persona tras el volante por si acaso y disponer de un sistema que controle la posición y condición de cada vehículo. Además, la policía de Yokohama ha obligado a Nissan a poner empleados en los puntos de recogida y llegada para asegurar que los pasajeros entran y salen de los coches con seguridad con la excusa de que es peligroso debido a la presencia de carriles bici.

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