Luces y más luces en la última presentación de Apple

El Apple Watch es puro ADN Apple: no creó la tecnología, pero ellos la han adoptado de una manera que sólo esta compañía parece poder hacer.

Jorge Jiménez

"¿Pero Apple no se ha quedado atrás con eso del reloj?". Esta pregunta me la hace una compañera por la mañana y aunque creo firmemente que no, hay una verdad implícita en su razonamiento: Apple llega tarde, o mejor dicho, más tarde.

A estas alturas queda claro que los dos productos estrella de la presentación del 9 de septiembre fueron el iPhone 6, y 6 Plus, y el Apple Watch (que aunque Apple se empeñe, seguiremos llamando iWatch). Ambos grandes productos, ambos interesantes.

Con el iPhone 6 y 6 Plus, Apple se ha arrodillado ante Android y la tendencia a llevar una pantalla de televisión en el bolsillo (que me perdonen los usuarios de los phablets, pero aquellos con manos pequeñas hemos aprendido a atacar al resto antes que admitir nuestros defectos). Siguen siendo buenos móviles: "Los mejores iPhone que Apple ha hecho jamás", faltaría más. Sin embargo, su nuevo diseño y especificaciones técnicas ya no son más que una mejora bienvenida, incluso deseada, pero no sorprendente.

Los nuevos iPhone sólo constatan una nueva dinámica: Apple presenta ahora sus productos por detrás de la competencia. La compañía siempre había presumido de su capacidad de innovar y no regirse por las tendencias del mercado ("el público no sabe que necesita algo hasta que no le creas la necesidad").

La nueva tendencia de Apple también se aplica a su presentación: Motorola, Samsung y LG ya han demostrado que son capaces de llevar el concepto del smartwatch al gran público y que no tienen miedo a embarcarse en terreno inexplorado con nuevos productos. Y aún habiendo llenado la IFA con relojes inteligentes, otra realidad en el mundo tecnológico se ha cumplido: a Apple le ha dado exactamente igual, porque aunque ya no puede elevar la cabeza como antes, de repente eleva el brazo, nos enseña la muñeca, y el juego cambia por completo.

El Apple Watch es puro ADN Apple: no creó la tecnología, el concepto ya era conocido (cabe destacar el Motorola 360 y el LG G Watch R), pero ellos lo han adoptado de una manera que sólo Apple parece poder hacer. Hace mucho tiempo que no se veía a los asistentes a una keynote de Apple aplaudir y extasiarse de la manera en la que lo hicieron cuando Tim Cook presentó el primer vídeo del Apple Watch. Fue interrumpido varias veces durante su discurso (cuyo comienzo eligió perfectamente: "One more thing…"). El espíritu de Steve Jobs había vuelto y no sólo por recordar esta frase a todas sus intervenciones en las presentaciones de Apple, sino porque por fin habían hecho suyo un concepto de otros, lo habían mejorado y llevado por otro camino: uno que valora el tremendo potencial de una tecnología que se lleva puesta todo el día, pero partiendo de la premisa de que entonces debe ser enormemente personalizable.

La clave de esta categoría tecnológica para Apple es precisamente la customización (horrible palabra, lo sé) y la identidad que tiene que poder plasmar cada usuario en su propio Apple Watch. Si lo que llevas puesto no te define, entonces la tecnología se vuelve irrelevante y sólo se convierte en un estorbo. La funcionalidad tiene que ir de la mano de la estética y la comodidad. Apple ha vuelto a gritar al mercado: "Lo hemos vuelto a hacer; tendréis más relojes disponibles, y encima saldrán mucho antes que el nuestro, pero una vez probéis el Apple Watch, todo cambiará".

¿Le importa a Apple haber claudicado ante las exigencias de un mercado dominado por Android y la visión de pantallas cada vez más grandes en los móviles? En su fuero interno, seguro. Pero la realidad es que seguramente ganarán aún más cuota de mercado con este movimiento: sus usuarios seguirán renovando su iPhone, y encima, los que no sucumban a las bondades de Android como sistema operativo, ahora podrán encontrar una excusa para volver a iOS.

¿Conseguirá Apple dominar el mercado de los smartwatch? Es difícil de saber. No venderá el Apple Watch hasta entrado 2015, por lo que se perderá una campaña navideña que se antoja dedicada a los smartwatch. Sin embargo, la forma de comunicación que Apple propone -latidos virtuales, bocetos, escalofriantes emojis animados en 3D- se desmarca tanto de lo que proponen otras compañías (Samsung parece entender el concepto como una miniaturización de uno de sus móviles de la familia Galaxy que se pueda llevar en la muñeca), que sólo con hacer la mitad de lo que promete, puede dar un golpe encima de la mesa y hacer que la nueva moda tecnológica a la vuelta de la esquina tenga forma de manzana, otra vez.

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