Por qué tu hijo puede tardar más en hablar por culpa del coronavirus

Los logopedas advierten de los problemas derivados del uso obligatorio de mascarilla en determinados espacios, pero también revelan la parte positiva.

Sandra León

A pesar de que muchas comunidades autónomas han apostado ya por eliminar la mayor parte de las restricciones contra el coronavirus, las mascarillas no sólo siguen siendo obligatorias en espacios cerrados, sino que los expertos advierten de que probablemente han llegado para quedarse entre nosotros para siempre.

Médicos y epidemiólogos no tienen ninguna duda del gran papel que las mascarillas han jugado en esta pandemia para protegernos frente a un virus que ya deja millones de muertos en todo el planeta. Sin embargo, tras más de año y medio de uso continuado, los daños colaterales empiezan a notarse.

Al margen del impacto que puedan tener en los adultos, existe una gran preocupación por cómo el coronavirus pueda estar afectando a los más pequeños. La forma de relacionarse con sus iguales ha cambiado, pero también lo ha hecho la forma en que maestros y profesores se dirigen a ellos: siempre con mascarilla.

Profesores y logopedas con mascarilla

Al inicio de curso, muchas escuelas infantiles envían a los padres fotos de los docentes con la cara descubierta para que los niños sepan cómo son realmente sus profesores. Sin embargo, nada puede suplir el contacto visual en el aula. El hecho de que lleven mascarilla durante toda la jornada lectiva priva a los alumnos de una parte importante de la comunicación no verbal. Y esto es especialmente preocupante en la etapa de Educación Infantil, una etapa crucial en el desarrollo de todo ser humano.

"Los niños que tienen una predisposición a tener dificultades auditivas o de articulación, o aquellos que a los que ya se les han detectado, se pueden ver perjudicados por el uso de la mascarilla, porque necesitan ver y se apoyan mucho en la lectura labio facial", advierte Estela Fernández, miembro de la Comisión de Educación del Colegio Profesional de Logopedas de la Comunidad de Madrid.

En conversación con Libertad Digital, Fernández explica que los propios logopedas siempre han utilizado este recurso para que los niños vean lo que tienen que hacer. "Si lo veo, lo podré imitar de una forma más sencilla". Sin embargo, "al tener la cara tapada, eso se pierde".

Todas estas dificultades son más evidentes en niños con dislexias, trastornos del espectro autista o trastornos auditivos. En el resto, es posible que, en algunos casos, el uso de mascarillas pueda retrasar el aprendizaje, pero desde el Colegio de Logopedas insisten en que, por ahora, "no hay evidencia científica" que así lo demuestre. En este sentido, Fernández recuerda que "hay culturas que llevan la cara tapada y no hay mayor registro de que esos niños tengan un retraso más frecuente que el resto".

La parte positiva

Por el contrario, la logopeda hace hincapié en algo que sí ha conseguido la pandemia y, más concretamente, el uso de mascarillas: concienciarnos mucho antes de los problemas auditivos de niños y mayores. "Todos nos basamos en la lectura de labios para entender a las otras personas -explica Fernández -, y ahora simplemente tenemos lo que escuchamos, así que la mascarilla ha destapado muchos casos de déficit auditivo".

No es el único aspecto positivo. El confinamiento -y el cambio que inevitablemente se ha producido en la enseñanza- ha hecho que los padres hayan evidenciado "más necesidades que antes podían pasar más desapercibidas para ellos, porque sus hijos estaban en el centro educativo". Esto ha permitido diagnosticar más y mejor muchos problemas y prueba de ello es que, tal y como revela esta experta, "han aumentado las consultas de muchos papás que, ahora sí, son conscientes de las dificultades de sus hijos".

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