Los peligros de mezclar lejía con agua caliente

La lejía es uno de los productos de desinfección más típicos del hogar pero ¿sabemos realmente utilizarla? en LD te contamos qué si y qué no hacer.

Belén Lázaro

Seguro que en multitud de ocasiones te has enfrentado a la limpieza del hogar sin saber muy bien cómo utilizar algunos productos. Uno de ellos, y además peligroso si se utiliza mal, es la lejía. Este producto está recomendado para la desinfección de objetos. Sin embargo, suele surgir la duda con respecto a si se debe mezclar con agua caliente o fría para que tenga una mayor eficacia.

Por ello hemos revisado la guía de la OCU sobre limpieza y desinfección del hogar y dice lo siguiente: "si empleas agua caliente se evapora el cloro y ya no desinfecta". ¿Motivo? Porque el hipoclorito sódico, es decir, la lejía, se volatiliza más fácilmente.

Además este compuesto mezclado con agua caliente es peligroso porque si calentamos la lejía podemos provocar un compuesto tóxico, corrosivo e irritante llamado cloro gas. De hecho es importante que el agua esté como mucho a 29ºC porque a partir de 30 grados se empieza a formar este compuesto. Además, en agua caliente pierde su eficacia desinfectante.

De todos modos, para evitar accidentes o daños de cualquier tipo, siempre se deben seguir las instrucciones de uso de cada fabricante del producto y tener sobre todo muy presente que nunca se debe mezclar la lejía con otro producto de limpieza ya que puede haber reacciones químicas peligrosas.

Por ello, como resumen rápido, desde Libertad Digital, dejamos una lista de cosas que sí se deben hacer a la hora de utilizar la lejía en la limpieza del hogar y cosas que no se deben hacer.

Que sí hacer con la lejía

Diluirla solo con agua: la lejía nunca se debe mezclar con otros productos como el amoniaco, alcohol o vinagre porque pueden desprenderse gases tóxicos perjudiciales para la salud si se inhalan y, además, se anula el efecto de la lejía. Mucha gente también piensa que si se diluye en agua pierde eficacia. Falso. Las recomendaciones de cada fabricante respecto a la disolución con agua son iguales de eficaces en cuanto a desinfección se refiere.

Limpia la superficie previamente: la lejía simplemente desinfecta, es decir, mata las bacterias al romper en pequeñas unidades la cadena de moléculas y su pared celular, así como la envoltura vírica de los virus. Por esto es importante limpiar las superficies con una bayeta húmeda o un trapo y el producto que utilices habitualmente para quitar el polvo o la suciedad acumulada, y a continuación pases una bayeta con lejía para desinfectar.

Utilízala al momento: esa práctica tan habitual en muchos hogares de dejar el cubo de la fregona con agua y lejía durante días para usarlo cuando sea necesario no es nada útil ya que la lejía habrá perdido toda su eficacia ya que dura solo unas horas. Si además lo exponemos a la luz, la descomposición será mucho más rápida que si conservamos la disolución en un recipiente cerrado y opaco, eso sí, evitando el vidrio o metal que también acelerarían la pérdida de eficacia.

Qué no hacer con la lejía

No utilizar guantes: la lejía es un gran corrosivo, por ello, si utilizas este producto sin guantes puedes sufrir dermatitis, alergias o irritaciones cutáneas. ¿Cuál es el motivo? Que que el hipoclorito de sodio produce sequedad en las manos y es muy difícil quitar su olor después. Y, cuando termines de limpiar, no te olvides de lavar los guantes tanto por dentro como por fuera.

Utilizar más lejía de la recomendada: en este punto es importantísimo seguir las indicaciones del fabricante ya que no porque añadas más lejía va a desinfectar mejor y puede llegar a ser peligroso al exponerse a intoxicaciones.

Dejar las verduras en remojo con lejía: si quieres desinfectar tus frutas y verduras lo adecuado es rebajar la mezcla aún más que para limpiar las superficies y después aclarar bien con agua corriente. Asimismo es especialmente importante en este punto que la lejía esté etiquetada como "apta para la desinfección de agua de bebida".

No ventilar mientras la utilizas: limpiar con lejía en espacios cerrados puede producir que lo inhales, lo que provoca irritación en las mucosas nasales. Cuando uses lejía, hazlo con la ventana abierta.

Verter lejía por los desagües: si tu casa tiene un sistema séptico, no deberías verter lejía sin diluir por el inodoro o los desagües ¿por qué? Porque la lejía mata las bacterias beneficiosas que ayudan a descomponer los residuos sépticos de tu casa. Además, la lejía podría mezclarse con otros agentes en los desagües del fregadero y contaminar el aire de tu casa, e incluso hacer que las tuberías revienten.

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