Todos los bandazos del Gobierno hasta decir adiós a la mascarilla en exteriores

Hasta llegar hasta aquí, el Ministerio de Sanidad ha ido virando del "no son necesarias" a la imposición incluso para pasear solos por la calle.

Sandra León

Desde este sábado, 26 de junio, los españoles podremos olvidarnos de usar la mascarilla en exteriores, siempre y cuando seamos capaces de mantener una distancia de seguridad de metro y medio con aquellas personas no convivientes. Esto será posible gracias al Real Decreto aprobado el jueves por el Consejo de Ministros, que modifica la Ley 2/2021, de 29 de marzo. Sin embargo, la mascarilla seguirá siendo necesaria en interiores e incluso al aire libre cuando haya aglomeraciones o eventos multitudinarios.

Hasta llegar a este punto, el Ministerio de Sanidad ha embarcado a los españoles en una auténtica montaña rusa. Las idas y venidas del Ejecutivo y de su máximo portavoz ante la pandemia, Fernando Simón, han sido más que notorias y, en muchos casos, no han hecho sino confundir a una población que no sabía a qué Gobierno hacer caso: al que comenzó diciendo que las mascarillas no eran necesarias o al que acabó imponiendo su uso obligatorio hasta para pasear por la calle, incluso aunque no hubiera nadie más a su alrededor.

"No es necesario"

Fue a finales de enero de 2020 cuando en España se empezó a plantear la posibilidad de instaurar el uso de mascarillas para prevenir la expansión del coronavirus. Con la vista puesta en China e Italia, empezaron a surgir las primeras voces que reclamaban un pequeño gesto que, sin embargo, podría evitar males mayores. Preguntado por este asunto, el 28 de enero, Fernando Simón decía no entender la "obsesión" por el uso de mascarillas, porque el virus no había llegado todavía a España.

Apenas un mes después, y tras confirmar los primeros casos en nuestro país, el director del centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias seguía sin considerarlo oportuno. "No es necesario que la población utilice mascarilla", decía tajante el 26 de febrero. En aquel momento, Simón aseguraba que lo único que podría ser "interesante" era que la llevasen aquellos pacientes con sintomatología. Su respuesta iba aparejada al diagnóstico que por entonces hacía de la situación: "En general, en España el riesgo va a ser bajo o muy bajo".

Su discurso era repetido al milímetro por Salvador Illa. "No hay que usar mascarillas por la calle. No es necesario", insistía el 27 de febrero en Telecinco. El ya ex ministro de Sanidad se mostraba convencido de que el virus se podía controlar e incluso se burlaba de quienes empezaban a reclamar más medidas advirtiendo de que "entrar en estado de alarmismo o pánico no sirve de nada".

El 4 de marzo de 2020, tan sólo diez días antes de que se decretase el confinamiento en España, el ministerio de Sanidad utilizaba las redes sociales para recordar que "la población general sana no necesita usar mascarillas". Lo mismo volvía a hacer el 24 de marzo, ya en pleno estado de alarma y con la pandemia declarada oficialmente: "Si estás sano, no es necesario mascarilla".

Abril de 2020: el inicio del cambio

No fue hasta hasta el 10 de abril de 2020 cuando el Gobierno empezó a recomendar el uso de esta medida de protección, especialmente en los transportes públicos. El entonces ministro de Sanidad, Salvador Illa, aseguró que España activaría la producción nacional y que comenzaría a repartir mascarillas en las estaciones de metro o cercanías. Ante las insistentes preguntas sobre el viraje del Gobierno, Illa se aferraba a que lo hacían siguiendo las nuevas recomendaciones del Centro Europeo de Control de Enfermedades.

Este cambio de estrategia quedaría plasmado el 3 de mayo en el Boletín Oficial del Estado, que publicaba la orden que establecía la obligación del uso de mascarillas "que cubran nariz y boca" en todos los servicios de transporte público y colectivo.

Apenas dos semanas después, Illa anunciaba que las mascarillas pasarían a ser obligatorias en cualquier espacio público, también para ir por la calle. La nueva orden quedaría recogida en el BOE del 19 de mayo.

Las excusas de Simón

El cambio de estrategia del Gobierno dejaba en evidencia a Fernando Simón, que nunca había sido partidario de las mascarillas. Apenas un día después de entrar en vigor su uso obligatorio, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias trataba de justificarse, echando mano de una controvertida excusa: "En una situación de escasez en el mercado de mascarillas, quisimos ser muy prudentes a la hora de hacer recomendaciones que no se pudieran aplicar".

Sus palabras causaron un gran revuelo. El mismo que un año después del inicio del estado de alarma provocó su entrevista con Jordi Évole. A pesar del trágico balance que ya entonces arrojaba la pandemia, el 14 de marzo de 2021, Simón volvía a su tesis inicial. "Sigo pensando que la mascarilla no es clave para detener la transmisión. No es necesario que todo el mundo la lleve. Lo importante es que la lleve quien está enfermo, lo que pasa es que no sabemos quién está enfermo".

El fin del estado de alarma

A pesar de sus palabras, unos días después, el Gobierno aprobó la Ley 2/2021 de 29 de marzo, que establecía que todas "las personas de seis años en adelante quedan obligadas al uso de mascarillas en la vía pública, en espacios al aire libre y en cualquier espacio cerrado de uso público o que se encuentre abierto al público", con independencia de que pueda respetarse o no la distancia de seguridad.

De la misma forma, esta obligación estaría vigente "en los medios de transporte aéreo, marítimo, en autobús, o por ferrocarril, así como en los transportes públicos y privados complementarios de viajeros en vehículos de hasta nueve plazas, incluido el conductor, si los ocupantes de los vehículos de turismo no conviven en el mismo domicilio".

El Gobierno decidió aprobar esta Ley con el fin de seguir prorrogando el uso obligatorio de la mascarilla más allá de estado de alarma. Sin embargo, su aprobación no estuvo exenta de polémica, ya que muchas comunidades se quejaron de que, en la práctica, endurecía las restricciones en playas y piscinas, donde pasaría a ser obligatoria siempre y en todo momento.

Así, tras la reunión del Consejo Interterritorial del pasado 7 de abril, el ministerio de Sanidad se vio obligado a rectificar y a aclarar que en dichos entornos sí se podría prescindir de la mascarilla durante el baño, en los periodos de descanso antes o después del mismo o mientras se practica deporte, siempre y cuando se mantuviera una distancia mínima de 1,5 metros.

Adiós a las mascarillas en exteriores

Los distintos gobiernos regionales se quedaron satisfechos con la aclaración, pero la mejoría experimentada en los últimos meses ya había empujado a muchos presidentes autonómicos a poner fecha a la retirada de la mascarilla en exteriores. El primero en poner sobre la mesa esta posibilidad fue el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, que ya el pasado 12 de mayo expresó su convencimiento de que en "el mes de julio o agosto" empezaríamos otra vez "a poner cara a todas las personas que vemos por la calle". Tras él, el presidente manchego, Emiliano García Page, aseguraba tener "la firme determinación de suprimir la mascarilla en espacios públicos en el mes de julio".

A pesar de las declaraciones de unos y otros, el Gobierno parecía resistirse a anunciar la medida. "Igual que en Francia y Alemania, estamos esperando el momento oportuno", aseguró Simón el 14 de junio. La prensa justificaba el retraso entendiendo que el ministerio de Sanidad estaba buscando que la decisión se adoptase por unanimidad en la Comisión de Salud Pública o el Consejo Interterritorial de Salud, en el que están representados todas las comunidades autónomas.

Sin embargo, la sorpresa llegaría el pasado día 18, cuando Pedro Sánchez volvió a dejar claro que el Gobierno siempre se reserva para sí las buenas noticias, incluso a pesar de haber presumido de la "cogobernanza" durante todos estos meses. "Nuestras calles, nuestros rostros recuperaran en los próximos días su aspecto normal", anunció el presidente durante su intervención en la clausura de la reunión del Círculo de Economía en Barcelona. A partir de este sábado 26 de junio, celebró Sánchez, los españoles podríamos decir adiós a las mascarillas al aire libre.

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