7 consejos y un truco para empezar a despedirnos de las mascarillas sin riesgos

La Sociedad Española de Inmunología nos explica en qué situaciones debemos tener más cuidado y cómo calcular rápidamente la distancia de seguridad.

Sandra León

Médicos e inmunólogos han venido advirtiendo esta semana de que es probable que la decisión de retirar el uso obligatorio de mascarillas al aire libre sea precipitada. Primero, por el mensaje que envía a la población, que puede relajarse más de lo que se pretende. Y, segundo, porque son muchos los países que están dando marcha atrás ante el acecho de la variante delta, más popularmente conocida como variante india.

En este sentido, la Sociedad Española de Inmunología (SEI) cree que el hecho de que España cuente con un 30% de la población vacunada con pauta completa puede no ser suficiente para pensar que "se puede estar libre de nuevos picos o nuevos aumentos en la incidencia"

En declaraciones a Libertad Digital, la doctora Carmen Martín alerta de que esta variante "se está haciendo fuerte en diferentes países de Europa y, además, se está viendo que incide especialmente en los grupos de edad más jóvenes, que son los que todavía no están vacunados o sólo llevan media pauta, porque precisamente esta variante se hace fuerte entre la gente que solo lleva una dosis".

Por ahora, no se ha podido demostrar que sea más peligrosa. Sin embargo, "siempre que una variante es más transmisible, al llegar a más personas, es más fácil que llegue a los más vulnerables, así que en el fondo sí hay una relación entre la transmisibilidad y la posibilidad de que aparezcan casos graves", advierte la vocal de la SEI. Precisamente por eso, los inmunólogos insisten en que estamos ante "un momento muy complicado, que requiere que la gente tenga un cuidado y una responsabilidad muy especial".

Nada de besos y abrazos

Lo que más temen los expertos es que la relajación en el uso de mascarillas al aire libre lleve a los ciudadanos a olvidarse del resto de medidas de seguridad. Por eso, insisten en que debemos seguir posponiendo los besos y abrazos entre no convivientes: que no llevemos la mascarilla puesta, no quiere decir que podamos saludarnos como lo hacíamos antes.

Cuidado con las fiestas

Especial atención merecen las fiestas que, aun celebrándose al aire libre, pueden hacer que nos olvidemos de las medidas de protección. "Cuando hay alcohol de por medio, se producen situaciones de euforia, que hacen que la distancia de seguridad desaparezca", lamenta la doctora.

En esta misma línea, el Consejo Oficial de Colegios de Médicos de España reconoce que les preocupa que "en las bulliciosas calles y plazas de las fiestas veraniegas de España nadie utilice mascarilla la semana que viene y que, además, al entrar y salir de los locales aledaños a las mismas, cada vez menos personas se protejan con ellas".

Ojo con las terrazas

Por otro lado, el hecho de decir adiós a las mascarillas en exteriores puede hacer que muchos ciudadanos se olviden de que, cuando están en las terrazas de bares y restaurantes, únicamente deben quitarse la mascarilla para comer o beber.

"Si estoy en una terraza enorme, seguramente no haya problema, pero si estoy en una terraza muy pequeñita, da igual que sea la terraza de mi casa o de un bar, con las mesas muy cerca unas de otras y hablando muy alto, debería tener cuidado y debería tener la cortesía de ponerme la mascarilla", defiende la vocal de la Sociedad Española de Inmunología.

Fumar puede ser peligroso

Otra de las cuestiones que preocupan a los expertos es que la gente pueda volver a fumar sin respetar ningún tipo de distancia de seguridad. La SEI recuerda que fumar no sólo es malo, sino que "provoca lesiones en las mucosas que facilitan la entrada de éste y otros virus".

De ahí que la experta recomiende "no fumar en compañía en ninguna situación". Además, Martín advierte de que "si podemos oler el humo del tabaco del que está fumando es que no está suficientemente lejos".

Lleva siempre una mascarilla encima

Los inmunólogos confiaban en que la redacción del Real Decreto estableciese como obligación el llevar siempre una mascarilla encima, aunque creamos que no la vamos a necesitar. Sin embargo, este aspecto parece haber quedado en mera recomendación.

Aun así, la doctora recuerda que en la mayor parte de los casos será imprescindible "porque para llegar a la calle desde nuestra casa, lo más probable es que tengamos que atravesar un portal, que es un espacio cerrado".

Además, nunca sabemos en qué momento vamos a vernos en la necesidad de entrar en un sitio cubierto donde sí es obligatorio: "Imagina que sales únicamente a dar un paseo, pero necesitas entrar a un banco a sacar dinero o coger un taxi para volver a casa, que es un sitio cerrado, cerradísimo… Lo lógico es que sea obligatorio portar una mascarilla encima, aunque no sea puesta".

Sigue siendo obligatoria en interiores

Muchos expertos temen que los cambios normativos lleven a la gente a relajarse también en interiores. Por eso, insisten en la necesidad de recordar el peligro que suponen. "Habría que evitarlos a toda costa a la hora de socializar o de reunirnos con la familia o con los amigos, porque los interiores siguen siendo lo más peligroso que hay", reconoce Martín.

Un coche es un interior

Aunque pueda parecer obvio, desde la SEI recuerdan que los coches se consideran espacios cerrados y, por tanto, siempre que viajemos con no convivientes, tenemos la obligación de llevar mascarilla. "Además es que es un interior de los que a mí me parecen más peligrosos -advierte la doctora-porque en verano se utilizan y se comparten más si cabe".

El truco para saber cuándo usarla

Para saber cuándo podemos prescindir de la mascarilla al aire libre, Carmen Martín nos ofrece un truco muy sencillo, ya que, a su juicio, "es importante darle a la gente herramientas para que sepa identificar cuál es la distancia aceptable" rápidamente.

"Si soy capaz de tocar a la persona que tengo al lado con el brazo extendido, es que está demasiado cerca y, por tanto, no me puedo quitar la mascarilla". En todo caso, la doctora insiste: "Ante la duda, mejor pecar de prudentes. Si no tienes claro cuánto es un metro y medio, mejor que sean dos".

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