La inmunidad que confieren las vacunas contra la covid: bulos y argumentos científicos

Muchos asocian vacunas a inmunidad esterilizante, que inhibe la infección. Pero hay otro tipo, y es la que proporcionan los fármacos contra la covid.

Yésica Sánchez

Las vacunas contra la covid fundamentalmente protegen de los síntomas graves de la enfermedad. Una afirmación que se podría matizar, ya que – a día de hoy- muchos estudios avalan que reduce la transmisión del virus en buena medida. Pero lo cierto es que los fármacos autorizados en Europa -en principio- no son esterilizantes, que es como se denomina a aquellos que impiden la infección del vacunado, así como el contagio a otras personas. Esto ha servido de argumento a los antivacunas para arremeter contra los medicamentos que combaten la enfermedad provocada por el Sars-Cov-2. Niegan que la vacuna produzca inmunidad y -en consecuencia- cuestionan su inoculación. En estas líneas, demostraremos que no están en lo cierto.

Lo mejor será que empecemos por el principio: qué es inmunidad. El término se usa incorrectamente desde muchas instancias, y esto puede dar lugar a error. Es tan sencillo como recurrir a la RAE para salir de dudas. Por un lado, la institución nos dice que es "el estado de resistencia, natural o adquirida, que poseen ciertos individuos o especies frente a determinadas acciones patógenas de microorganismos o sustancias extrañas" y, por otro, "la respuesta específica de un organismo a la acción de los antígenos". Por tanto, las vacunas contra la covid sí nos proporcionan inmunidad, que hace referencia en realidad a la protección que nos confiere el fármaco, no a la imposibilidad de infectarnos de una enfermedad.

En LD, hemos recurrido -una vez más- a distintos expertos en la materia para aclarar los aspectos relacionados con la inmunidad que nos ofrecen las vacunas contra la covid que se inoculan en España. Por un lado, José Jiménez, investigador en el Departamento de Enfermedades Infecciosas del King’s College de Londres, cuyas aportaciones sobre la respuesta inmune y los mecanismos de patología viral de diversos virus emergentes (incluyendo SARS-CoV-1, SARS-CoV-2, VIH y el de la gripe) han permitido el desarrollo de vacunas y tratamientos antivirales. Por otro, Iñaki Comas, investigador del CSIC experto en la detección y secuenciación de nuevas variantes. Es el coordinador del consorcio SeqCovid, encargado de la secuenciación de miles de genomas del SARS-CoV-2, cuyo papel está siendo fundamental para saber cómo evoluciona y se mueve el nuevo coronavirus.

Tipos de inmunidad

"Mucha gente piensa que el único objetivo de las vacunas es evitar que una persona se infecte, pero eso es un error", afirma José Jiménez. "De hecho, la gran mayoría de nosotros habremos recibido vacunas que no evitan la infección".

Las vacunas pueden conferir dos tipos de inmunidad. Como avanzábamos, una de ellas es la "inmunidad esterilizante", que es la que evita que las personas vacunadas puedan infectarse y por lo tanto desarrollen la enfermedad o contagien el virus. Pero hay otra forma de inmunidad: la funcional. Se trata de "la que ayuda a evitar que las personas vacunadas desarrollen formas graves de la enfermedad, aunque se hayan infectado y el virus pueda replicarse en el organismo", explica el investigador malagueño. Es decir, que "en principio, no evitaría las infecciones ni el contagio".

Y esto es así fundamentalmente porque la respuesta inmune de nuestras mucosas, la principal vía de entrada de agentes infecciosos, "está bastante compartimentada". Por ese motivo, "una vacuna que se administre de forma intramuscular podría generar una buena inmunidad en gran parte de nuestro organismo, pero no tanto en mucosas". Algo que es importante tener en cuenta para virus respiratorios, como este coronavirus. Aunque, señala Jiménez, "se podría solucionar con vacunas que se administren intranasalmente", como la que está desarrollando el equipo de Luis Enjuanes (CSIC).

Sin embargo, explica el investigador, "hay que tener en cuenta que en biología nada es 0 o 100. Es posible que una vacuna intramuscular también pueda producir cierta inmunidad esterilizante en mucosas, tal como estamos viendo con las vacunas actuales".

Protección contra la covid

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Ya hemos explicado que los fármacos contra la enfermedad que provoca el Sars-Cov-2 producen una inmunidad funcional. Pero cada vez son más "los estudios que indican que también se produce una importante inmunización esterilizante", advierte el investigador del Kings College.

"Lo que ocurre con estas vacunas, y la razón por la que mucha gente sigue repitiendo el mantra de que no protegen frente la infección, es que -en los ensayos de fase 3- no miraron si la gente se infectaba o no, el criterio para medir su eficacia se basó simplemente en si los vacunados desarrollaban la enfermedad", explica Jiménez. Es decir, no se estudió este aspecto. Por lo tanto, cuando se autorizaron "no había datos suficientes para evaluar" si impedían la infección o la transmisión.

"Con los datos que tenemos ahora sobre la efectividad de estas vacunas en el mundo real, está cada vez más claro que también se produce, al menos parcialmente, una inmunización esterilizante", explica el experto en coronavirus.

Estos estudios se han realizado fundamentalmente en países con alto nivel de vacunación, como Israel, Estados Unidos o Reino Unido. Y se han publicado en revista científicas de referencia, como Nature o The lancet. Podemos mencionar, por ejemplo, un estudio estadounidense, realizado por científicos de Mayo Clinic y la Universidad de Minesota, con personal sanitario sin infección previa por COVID-19. En total, administraron 94.382 dosis de las dos vacunas de ARNm COVID-19 que se comercializan a 49.220 personas, y comprobaron que la efectividad ajustada de las vacunas de Pfizer y Moderna después de la segunda dosis es del 96%, a la hora de impedir la infección.

La inmunidad de otras vacunas

El concepto que tiene la mayoría de la gente de lo que es una vacuna suele ir unido al de inmunidad esterilizante. "Y eso es un error", advierte Jiménez. "Hay vacunas muy buenas, que utilizan muchos países, que no evitan que nos infectemos, pero que son perfectamente válidas y nadie se cuestiona su utilidad". Ejemplo de ellos son la vacuna de la tosferina y la vacuna inactivada de la polio, que no evitan que nos infectemos pero sí que desarrollemos formas graves de la enfermedad.

La tosferina es una enfermedad infecciosa de las vías respiratorias "que afecta bastante a los niños y está causada por una bacteria", explica el investigador del Kings College, cuya incidencia en los países desarrollados "es muy baja, gracias a la vacunación". De hecho, la gran mayoría de las muertes por tosferina en el mundo "ocurren en niños pequeños no vacunados o personas que no tienen la pauta completa".

Otro ejemplo de lo útil que puede ser un fármaco que no evite la infección pero sí la enfermedad lo tenemos en la vacuna inactivada de la polio. No impide la infección o el contagio a otras personas, pero "sí previene que el virus pueda alcanzar el sistema nervioso, evitando así las formas graves de la enfermedad".

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La incidencia de la polio ha bajado más de un 99% desde 1987.

Tanto es así que esta vacuna inactivada contra la polio se considera "la responsable de que la incidencia de la enfermedad bajara de forma considerable en los años 50". Posteriormente, se desarrolló otra vacuna muy importante que también otorgaba inmunidad esterilizante. Pero, aún en la actualidad, "se administra una u otra dependiendo de la situación epidemiológica de cada país".

¿Es posible la inmunidad de rebaño?

En términos generales, podemos decir que las vacunas contra la covid protegen mucho más de los que se pensó en un primer momento. Pero es cierto que, a día de hoy, la comunidad científica aún duda sobre si -con las vacunas de las que disponemos- se puede alcanzar la llamada inmunidad de rebaño, por no ser totalmente esterilizantes.

"Requeriría que estemos todos vacunados", señala el investigador del CSIC Iñaki Comas. Pero sí ha quedado demostrado que "la vacunación nos va a permitir reducir la transmisión, la circulación del virus". Y esto va a tener un efecto indirecto sobre los no vacunados, porque será "menos probable que se infecten".

No obstante, el coordinador de SeqCovid advierte de que "es muy importante entender que durante este periodo de transición todavía estamos en peligro. Se pueden producir nuevas olas, más o menos grandes, porque no tenemos suficiente inmunidad colectiva acumulada". Ejemplo de ello es lo que está ocurriendo en Reino Unido, explica. "Están creciendo los casos actualmente, exponencialmente además", y eso que -añade- "tienen un nivel de vacunación bastante más alto que en España".

En conclusión, es importante aumentar el porcentaje de ciudadanos inmunizados a la mayor brevedad posible. "La vacunación nos permite convivir mejor, aunque el virus se transmita", sentencia Comas.

Protección ante nuevas variantes

A todo lo dicho anteriormente, habría que añadir otro condicionante: las nuevas variantes del coronavirus. En particular, la detectada por primera vez en India, que ya se ha convertido en dominante en Reino Unido, desplazando a la británica. "No solamente ha llegado" al país, señala Comas, "compone más del 90% de los casos", mientras que la variante británica -registrada a finales de 2020- "prácticamente ha desaparecido". Lo que quiere decir que "con los niveles de vacunación y restricciones actuales, se habría podido controlar la británica pero no la india".

No obstante, los expertos lanzan un mensaje de tranquilidad, porque no ha demostrado ser más virulenta, aunque sí más transmisible. "Esa parece ser su característica principal", explica el experto en detección y secuenciación de nuevas variantes. Por eso, advierte de los peligros de la "relajación" en las medidas para frenar la transmisión del virus. No hay más que ver lo que ha pasado en países como Alemania, donde la cepa india está ganado terreno. En dos semanas, se ha duplicado y ha pasado a representar el 6,2% de los casos.

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Es hasta un 50 % más transmisible que la británica, según un estudio del Gobierno indio.

Hay que tener en cuenta que "las vacunas en primera dosis, y en particular la de AstraZeneca, tienen una eficacia mucho más limitada" ante la variante india, así que la probabilidad de infectarnos "es mayor que con otras variantes". La buena noticia es que "la pauta completa sí protege" contra esta cepa, "y contra las que sabemos que están circulando", destaca.

De hecho, recientemente hemos conocido nuevos datos de evidencia en la práctica clínica real recogidos por el organismo de salud pública del Reino Unido, Public Health England (PHE, por sus siglas en inglés), que demuestran que la vacuna contra la covid-19 de AstraZeneca ofrece altos niveles de protección contra la variante india, después de la segunda dosis.

En concreto, tras analizar más de 14.000 casos de infección con esta cepa, entre el 12 de abril y el 4 de junio, han concluido que ha evitado el 92% de las hospitalizaciones. Y, en consecuencia, no se ha producido ninguna muerte. En el caso de Pfizer, tras recibir la pauta completa, la protección es incluso mayor, eliminando el 96% de los ingresos en centros médicos.

La carrera contra el virus

Según explica el investigador del CSIC Iñaki Comas, podríamos decir que lo que tenemos por delante es "una carrera entre la vacunación y las variantes". Por eso, insiste, es importante acabar con las vacunaciones lo antes posible. "Cada persona (vacunada) que sumamos, es un camino que cortamos al virus".

Aún así, advierte, "la transmisión de algunas nuevas variantes es tan alta que vamos a tener que controlarlas con otras medidas, como la distancia o las mascarillas". Por lo que el mensaje de Comas es: "todavía no hay suficiente vacunación".

El biólogo considera que tenemos que asumir que -como en principio todo apunta a que no alcanzaremos la inmunidad de rebaño- "lo que ocurrirá es que habrá un porcentaje de la población que no podamos vacunar que probablemente terminará infectándose antes o después". De hecho, "con el tiempo, lo que creen los expertos es que todos nos terminaremos reinfectando, como ocurre con otras enfermedades, de forma muy asintomática".

"Vamos a estar mucho tiempo expuestos al virus, a no ser que aparezcan vacunas totalmente esterilizantes", asevera.

No obstante, Comas afirma que "evidentemente, es una situación muy cambiante. Y por tanto los datos tienen que ser revisados cada semana, para reevaluar el impacto que pueden tener o no las nuevas variantes".

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