Los datos que certifican que la cuarta ola en Madrid está superada y es muy distinta a las anteriores

Los datos señalan que Madrid deja atrás la cuarta ola y ya se puede decir que ha sido muy diferente a las dos anteriores.

C.Jordá

En nueve de los últimos diez días la cifra de contagios de coronavirus en la Comunidad de Madrid fue menor que en el mismo día de la semana anterior, siendo esta comparación la forma más efectiva de estudiar la evolución última de la epidemia, ya que los diferentes días de la semana suelen tener patrones muy diferentes entre sí.

Si ampliamos un poco el foco la tendencia también es clara: durante la pasada semana el total de contagios notificados fue de 13.097, mientras que en las dos anteriores había sido de 14.500. Esto es, un descenso de casi el 10% después de tres semanas de cifras muy similares. La tendencia no es muy pronunciada —como en esta ocasión tampoco lo fue la subida de los contagios— pero sí es claramente descendente y todo hace pensar que la cuarta ola se ha está superando en Madrid.

Mejor situación en los hospitales

Además, no sólo lo indican los contagios, de hecho otros indicadores apuntan en la misma dirección. El primero de ellos, la situación en los hospitales, que ha empezado a mejorar después de haber empeorado sin pausa desde mediados de marzo.

Probablemente, de hecho, ya podemos identificar el pasado lunes 26 como el pico más alto de la ocupación hospitalaria, con un total de 2.831 madrileños ingresados, 2.255 en planta y 576 en UCI. Una semana después el total cae a 2.661 y la mejora en las plantas empieza a ser significativa, con 2.097 enfermos, mientras que en las UCI la recuperación es más lenta como siempre, pero aún así desciende puesto que hay 564 pacientes.

Además, las cifras de ingresos diarios también evolucionan positivamente: este lunes —hay que recordar que los datos corresponden a lo ocurrido el domingo— ha sido con 155 el día con menos ingresos desde el pasado 29 de marzo, también lunes. Y de nuevo si abrimos un poco el foco observamos una tendencia positiva: en la pasada semana se produjeron 1.703 ingresos, 130 menos que en la anterior y el mejor dato desde finales de marzo.

Los mejores datos de fallecidos desde diciembre

Sin embargo, el dato que mejor se ha comportado en la últimas fechas ha sido el de fallecidos en hospitales: 105 en la pasada semana que la han hecho —a pesar de que obviamente es una cifra espantosa— la mejor nada más y nada menos que desde mediados del pasado mes de diciembre, en el pequeño lapso entre el final de la segunda ola y la llegada de la tercera.

Todo parece indicar que semana anterior, con 150 muertos, fue la peor de esta cuarta ola que en este apartado ha sido mucho menos dramática que las anteriores. En la segunda, por ejemplo, en una única semana a finales de octubre y primeros de noviembre fallecieron 262 personas. Y la tercera fue aún peor: en los últimos siete días de enero 462 personas fallecieron por covid en los hospitales madrileños.

Una ola tres veces menor… en casi todo

El dato de los fallecidos es el más contundente —y el más importante— que nos da la medida de la diferencia entre esta cuarta ola que parece tocar a su fin y la anterior. Pero no es el único: los de contagios de la tercera también son mucho mayores ya que en su peor semana, entre el 18 y el 24 de enero, hubo 35.853, mientras que en la cuarta el peor dato fue el que se produjo entre 5 y el 11 de abril con 14.974 casos.

En la misma semana en la que se establecía el pico de contagios de la tercera ola también se daban los peores registros en cuanto a ingresos en el hospital: hubo 3.659. Ahora, en la cuarta y como no podía ser de otra forma dado el menor número de casos diagnosticados los ingresos también han caído: en los peores siete días —entre el 19 y el 25 de este mes— hubo 1.833 pacientes que fueron hospitalizados.

La comparación de todos los datos nos da algunas pistas interesantes: mientras el número de fallecidos en el peor momento de la tercera ola multiplica por tres el peor de la cuarta, la diferencia en los contagios es menor, puesto que son 2,4 veces más. Y el margen aún se reduce más respecto a los ingresos hospitalarios, que son sólo el doble.

Más ingresos por cada caso

De hecho, en el periodo que más o menos podemos relacionar con lo peor de la segunda ola, entre el 7 de septiembre y el 24 de noviembre, se notificaron 175.081 contagios y hubo 18.068 hospitalizaciones. Por su parte, durante lo peor de la tercera ola —un periodo más corto aproximadamente desde el 11 de enero al 20 de febrero— hubo 148.583 contagios y 16.376 enfermos hospitalizados. Finalmente, entre el 15 de marzo y este lunes hay 83.904 contagios y 10.873 ingresos.

Resumiendo: en la segunda ola se hospitalizó a uno de cada 9,7 casos detectados, en la tercera a uno de cada 9 y en la cuarta a uno de cada 7,7 contagios diagnosticados. La conclusión evidente que se puede extraer de estas comparaciones es que el sistema hospitalario ha tenido una capacidad mayor de asumir más enfermos y, puesto que la virulencia del virus es muy similar, han sido hospitalizados pacientes menos graves o en un estadio menos agudo de la enfermedad.

Esto es especialmente relevante en la tercera ola, cuando el aumento de contagios e ingresos fue mucho más rápido, y parece imposible no ver en ello la influencia del Hospital Isabel Zendal, que aumentó la capacidad del conjunto del sistema y, quizá también, la del inicio del proceso de vacunación.

El resultado de esta mayor capacidad del sistema ha sido que la relación entre ingresados y los fallecidos ha caído con fuerza entre estas olas: en la segunda del otoño uno de cada 8,3 ingresados fallecía, en la tecera ya fue uno de cada 9,1 y en esta tercera la proporción se ha disparado hasta uno de cada 11,9. Una mejora en la que, aquí sí, sin duda ha influido el avance del proceso de vacunación, por lento que haya sido.

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