Reino Unido pagará 5.000 euros a 90 jóvenes por infectarles con el coronavirus

El Gobierno británico financia el primer estudio mundial en el que se infectará a pacientes sanos para agilizar el desarrollo de fármacos y vacunas.

Sandra León

Reino Unido ha dado luz verde este miércoles al primer estudio mundial en el que se infectará a voluntarios sanos para analizar el comportamiento del coronavirus y avanzar así en el desarrollo de vacunas y fármacos contra la covid.

Los primeros participantes de este ensayo serán 90 jóvenes de entre 18 y 30 años que tendrán que estar 14 días bajo supervisión médica en una unidad biosegura del Royal Free Hospital de Londres para averiguar, en primer lugar, la cantidad mínima del virus que se requiere para que se produzca la infección. Todos ellos deberán someterse después a varios análisis posteriores durante al menos un año, por lo que, según la BBC, serán recompensados con 4.500 libras (unos 5.200 euros).

"Lo que nos va a proporcionar el estudio a corto plazo es información acerca de aquellos que se enfrentan a la enfermedad de forma asintomática o con síntomas moderados, que es lo que realmente está favoreciendo la transmisión", ha asegurado Chris Chiu, investigador jefe del proyecto.

La variante del virus con la que serán infectados todos los voluntarios será la que circula en el Reino Unido desde marzo de 2020 y que se ha demostrado que es de bajo riesgo para adultos jóvenes sanos.

Los voluntarios: "Aceptamos el riesgo"

"Es un servicio público necesario", asegura Alastair Fraser-Urquhart, un joven de 18 años que ya ha sido reclutado como voluntario. En las últimas horas, su testimonio ha recorrido los principales medios británicos: desde la BBC, al diario The Guardian.

"Por supuesto que estoy preocupado, todo el mundo lo estaría, porque hay riesgos desconocidos como, por ejemplo, no sé, que a lo mejor exista un mayor riesgo de que desarrolle cáncer de pulmón a los 50 años… Pero es lo que hay, aceptamos el riesgo", asegura en cada entrevista que concede.

El joven alega que "estos ensayos pueden acelerar el desarrollo de las vacunas y hacer que sean aún mejores", y lamenta que no hayan comenzado antes: "Podríamos haber estado distribuyendo más vacunas durante las Navidades".

En su particular tour mediático, Fraser-Urquhart presume, además, de haberse embarcado en los ensayos sin ánimo de lucro, ya que ha decidido donar los 5.200 euros que recibirá como compensación a la People's Vaccine Alliance, una organización que lucha por el acceso equitativo a las vacunas alrededor del mundo.

"Sinceramente, no es que necesite el dinero en este momento de mi vida. Tampoco lo quiero. Habrá gente que piense que lo hacemos por el dinero, pero creo que está bien visibilizar que ése no es el motivo para todos nosotros", asegura.

Una vez que esta fase del estudio concluya, el siguiente paso será vacunar a un grupo de voluntarios a los que se infectará con el SARS-CoV-2 con el objetivo de estudiar la reacción inmune.

El dilema ético

Este tipo de ensayos ya se usan actualmente para la generación de vacunas y tratamientos contra enfermedades como la malaria, la fiebre tifoidea, el resfriado común o la gripe. Sin embargo, este estudio —en el que el Gobierno británico invertirá casi 40 millones de euros— plantea un dilema ético añadido.

En primer lugar, porque el coronavirus sigue siendo en estos momentos una enfermedad para la que no existe cura. Pero, además, porque el hecho de que sea un virus tan reciente hace que sus efectos a largo plazo sigan siendo una incógnita.

Ante las reticencias que esto pueda generar en la opinión pública, el ministro de Empresa del Reino Unido, Kwasi Kwarteng, ha explicado que los ensayos se llevarán a cabo bajo estricta supervisión médica y ha defendido su necesidad para "agilizar el conocimiento de los científicos sobre cómo afecta el coronavirus", así como el desarrollo de las vacunas.

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