La OMS advierte de que ningún país del mundo está preparado para el almacenamiento de la vacuna de Pfizer

Salvador Illa apuntó a veinte millones de dosis disponibles entre finales de 2020 y principios de 2021 para vacunar a diez millones de personas.

Libertad Digital

Ningún sistema de salud del mundo está preparado para cubrir las necesidades de almacenamiento y transporte de la cadena de frío de dos de las vacunas de la covid-19 que actualmente se encuentran en la tercera fase de ensayos clínicos, entre ellas la anunciada este lunes por la empresa farmacéutica Pfizer, según ha advertido este miércoles el subdirector de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el doctor Jarbas Barbosa.

En rueda de prensa, ha explicado que, de las diez vacunas en la tercera fase de ensayos clínicos, dos de ellas utilizan la novedosa tecnología "de usar material genético del virus" y que no hay ninguna otra vacuna utilizada en el mundo que comparta estas características.

"Entonces ningún sistema de salud en el Caribe, en América del Sur, en los Estados Unidos, en Europa están listos para manejar estas vacunas porque para ello se necesita tener un almacenamiento a -70ºC. Si los países van a utilizar esas vacunas tendrán que prepararse. Las otras ocho vacunas que están en fase 3 sí se pueden manejar en las cadenas de frío que encontramos hoy en cualquier país", ha advertido.

Barbosa ha avanzado que la Organización Panamericana de la Salud está hablando con instituciones financieras para fortalecer las cadenas de frío de los países, ya que cualquier nación del mundo que quiera usar la vacuna va a necesitar cambios o conseguir nuevos almacenes para conservarla a esa baja temperatura.

Sin embargo, ha especificado que cuando la vacuna llega a las salas de vacunación no es necesario que se encuentre a -70ºC, ya que se puede almacenar entre 2ºC y 8ºC durante un periodo de hasta cinco días. "El problema va a encontrarse en los almacenes centrales y en el transporte y ahí ha de haber una inversión, pero este es un desafío para todo el mundo ya que, por primera vez, vamos a tener vacunas con estas características disponibles", ha concretado.

Por su parte, el director del Departamento de Enfermedades Transmisibles de la OPS, Marcos Espinal, ha indicado que Pfizer está alcanzando acuerdos bilaterales con varios países, entre ellos los latinoamericanos, como en Argentina, Chile, México, Ecuador y que sigue negociando con Perú y Brasil.

Desafío de la distribución

Uno de los principales inconvenientes de la vacuna de Pfizer y por extensión de las vacunas basadas en el ARN mensajero, como cuenta Mercedes Rodríguez en Libertad Digital, es la necesidad de utilizar temperaturas extremadamente bajas para conservar las dosis. La vacuna necesita ser manipulada a entre -70 y -80 grados centígrados, lo que supone un desafío logístico de enorme magnitud si lo que se pretende es la vacunación masiva de buena parte de la población mundial. Según explica la inmunóloga Matilde Cañelles, la razón de que se necesiten estas bajísimas temperaturas es que "el ARN se degrada muy fácilmente". Y aunque se "está buscando la manera de estabilizarlo" y resolver esta cuestión, la necesidad de una vacuna muy rápida ha hecho que no haya habido tiempo de "solucionar este tipo de problemas".

Según Raúl Ortiz de Lejarazu, profesor de Microbiología, virólogo y consejero científico del Centro Nacional de Gripe de Valladolid, los países que quieran comenzar a inmunizar a su población con esta vacuna tendrán que organizar una logística "muy importante y costosa": "Se estima que para proporcionar una sola dosis a 7,8 millones de personas se podrían necesitar 8.000 aviones Boeing 747 que transportaran los viales a esa temperatura. Y una vez en el país, éste tendría que asumir la seguridad del transporte y no romper la cadena de frío". Para la campaña anual de la gripe, de la que se vacuna en España un 18% de la población, se necesita "un operativo para mantener tres meses una vacuna que se conserva en nevera (+4º)". En el caso de esta vacuna, que se quiere administrar a una proporción de ciudadanos mucho mayor, cabe imaginar las necesidades que se crearán, desde centros de almacenamiento a medios de transporte a los puntos de suministro, sobre los que también hay que decidir y que también deben estar preparados: ¿hospitales? ¿Centros de salud? ¿Instalaciones especiales?

Desde Pfizer, sin embargo, aseguran a LD que van a poner los medios para superar las dificultades: "Hemos desarrollado planes y herramientas logísticas para asegurar un transporte, almacenamiento y control continuo de la temperatura de las vacunas efectivos. Nuestra distribución se basa en un sistema flexible que enviará los viales congelados al punto de vacunación en el momento necesario". Aunque de momento no aportan más detalles, la farmacéutica apunta que intentarán hacer posible que la vacuna llegue convenientemente protegida desde el lugar de fabricación hasta el punto de suministro, pero también avisan de que será imprescindible una importante coordinación con las autoridades de cada país: "Perseguimos trabajar con los gobiernos para apoyar la distribución a quienes se han definido como sus grupos prioritarios y anticipamos que los puntos de vacunación variarán, pero pueden incluir hospitales, centros de salud, lugares de vacunación comunitaria y farmacias".

Desde el Gobierno, el ministro de Ciencia, Pedro Duque, ha señalado que en efecto desde la empresa se ha propuesto "un sistema completo" en el que las dificultades que plantean las temperaturas muy bajas "se incluyen en la oferta que se hace". Según Duque, el Sistema Nacional de Salud podría recibir la vacuna "ya en los sitios adecuados, conservada suficientemente a baja temperatura, de manera que a partir de ahí ya se haga el trabajo normal". Aunque así fuera, el reto es enorme y las necesidades de coordinación y de concreción del plan de vacunación, que Salvador Illa quiere tener listo "hacia el 23 de noviembre", también.

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