Filtrar el aire en los colegios con filtros HEPA: clave fundamental para frenar el coronavirus

Expertos consultados por LD insisten en que los filtros HEPA deberían instalarse en colegios y otros lugares cerrados para frenar la pandemia.

Yésica Sánchez

El debate está en la calle. La mayor parte de la comunidad científica acepta la transmisión aérea como una de las principales vías de contagio del Sars-cov-2. Una treintena de estudios la demuestran. Por tanto, toca buscar soluciones para acabar con los aerosoles, esas pequeñas gotículas que se expulsamos al hablar, toser o estornudar, que se quedan suspendidas en el aire durante horas en espacio con poca ventilación y que podrían ser causa de buena parte de las infecciones, especialmente a partir de ahora, con la llegada del frío. Pasaremos a estar en interiores en torno al 90% del tiempo.

Por ese motivo, los filtros HEPA se han convertido en objeto de crítica y análisis. Junto con la ventilación, la purificación es la manera más efectiva de acabar con la presencia del nuevo coronavirus en el aire que respiramos dentro de cualquier edificio.

Intentaremos responder a las preguntas más frecuentes con la ayuda de dos expertos consultados por LD: Pablo Fuente, uno de los primeros investigadores que hablaron de los aerosoles en nuestro país, y Paulino Pastor, experto en calidad del aire en interiores con más de treinta años de experiencia.

Qué son los filtros HEPA

Los filtros HEPA (High Efficiency Particulate Air) se emplean para purificar el aire en los espacios cerrados. Elimina el polvo, la suciedad y las partículas, por lo que es muy eficaz para evitar la propagación de bacterias y virus, como el causante de la covid-19, especialmente en lugares donde la ventilación no es la suficiente.

El mecanismo es relativamente sencillo. Cuentan con un ventilador que mueve el aire, lo absorbe, lo limpia (atrapa las partículas y acaba con ellas) y lo vuelve a expulsar.

Originalmente, estos filtros fueron fabricados por científicos nucleares para eliminar partículas radioactivas del aire. En la actualidad, se utilizan en fábricas donde el polvo es nocivo para los trabajadores, y —por supuesto— en lugares en los que es especialmente importante que estén limpios de virus y bacterias, como los aviones o los quirófanos. Incluso "la NASA los utiliza en el espacio desde hace años", destaca Pablo Fuente que insiste en que "está más que demostrada su utilidad".

¿Son efectivos contra el nuevo coronavirus?

Los dos expertos coinciden: sí, son efectivos contra el Sars-Cov-2. "Lo que hace que sea una muy buena opción para minimizar el riesgo de contagio en interiores". Pero, por otra parte, nos advierten:

1. Poner un filtro HEPA, no significa olvidarnos del resto de medidas preventivas.

Pablo Fuente insiste en que la ventilación es fundamental, junto con la distancia social, las medidas de higiene y las mascarillas. "Lo que hacen estos filtros de alta eficiencia es disminuir el riesgo de contagio".

A lo que Paulino Pastor añade: "Vamos a ser capaces de retirar una parte de la contaminación" pero no es un "producto milagro". Debemos tener en cuenta que "si dejo entrar a un infeccioso y no ventilo correctamente, me voy a quejar cojo".

2. Debe reunir una serie de requisitos para garantizar su eficacia:

  • Cumplir con la normativa referente a los filtros HEPA en nuestro país, la norma UNE1822.
  • Que tenga un porcentaje de filtración superior al 99,95%. Es decir, a partir de un H13.
  • Que se adecúe al espacio en el que lo vamos a utilizar. "Hay que tener en cuenta las dimensiones del espacio. Si hablamos de un aula, tendremos que saber los metros cuadrados que tiene la estancia, la altura que hay desde el suelo hasta el techo y las personas que va a haber en su interior. Eso nos dará las especificaciones que debería tener la máquina que usemos en ese entorno", explica Pablo Fuente, que –junto con un grupo de profesionales que han formado la unidad tecnológica de voluntariado– ha puesto en marcha una calculadora que nos facilita esa tasa, que se llama CADR, y que sería fundamental conocer para elegir bien el filtro que necesitamos.
  • Ser lo suficientemente potentes. Estos filtros ya están presentes en nuestra vida cotidiana, aunque nos pasen desapercibidos. Los llevan aspiradores, neveras, aires acondicionados, secadores de manos eléctricos, etc. Eso sí, de un tamaño y una potencia adecuados a la función que han de cumplir. Pues ese mismo principio es el que debe primar a la hora de elegir uno para limpiar el aire de cualquier espacio cerrado.

El director de Ambisalud y presidente de FEDECAI (Federación de Empresas de Calidad Ambiental en Interiores), Paulino Pastor, explica que —para que sea realmente efectivo— la masa de aire de la estancia tiene que pasar por el filtro con cierta frecuencia. "Necesitamos que tenga un ventilador potente, que mueva el aire de la sala muchas veces. Solemos recomendar un mínimo de cinco veces la hora. Es decir, que cada diez minutos toda la masa de aire de la sala pase por el filtro".

¿Habría que instalarnos en los colegios?

Ambos expertos señalan que la instalación de estos filtros son absolutamente recomendables para limpiar el aire en ambientes cerrados, especialmente si tienen poca posibilidad de ventilación. El objetivo es minimizar el riesgo de contagio, complementando su uso con el resto de medidas preventivas: las mascarillas, la ventilación, la desinfección, la higiene personal y la distancia social.

En otros países de Europa, se han implantado los HEPA en lugares como los colegios. Es el caso de Alemania, donde "hay länder (regiones) que están invirtiendo grandes cantidades de dinero en esto", indica Fuente. Para él, sería bueno que hiciéramos aquí lo mismo. Pero también insiste en que no debemos de olvidar la importancia de ventilar, que "sigue siendo lo más fácil y lo más barato".

Para Pastor, la purificación es una de las cuatro patas "que sostienen la calidad del aire". Y, por tanto, es fundamental que la vayamos incorporando a todos los edificios. Es una de nuestras "cuentas pendientes".

A continuación