Nuestros hijos vivirán menos que nosotros: ¿hay algo que podamos hacer?

Los niños tienen un 15% menos de resistencia cardiovascular que sus padres a su misma edad.

María de Carmen Vicente

Los expertos lo tienen claro y es que es muy probable que estemos ante la primera generación de niños con una esperanza de vida menor que la de sus padres. Un hecho sin precedentes que, según un estudio elaborado por cardiólogos, se debe a la menor resistencia cardiovascular de los pequeños de hoy en día. No en vano, esta parece ser un 15% inferior a la que presentaban sus padres a la misma edad.

Al respecto, Grant Tomkinson, cardiólogo australiano y uno de los principales autores de la investigación, asegura que del 30 al 60% de la pérdida de resistencia es atribuible al aumento del peso medio de los menores. También el sedentarismo está haciendo mella en su salud. Los menores dedican al televisor y a estar sentados frente a sus tabletas mucho más tiempo del que empleaban sus progenitores durante sus años de infancia.

Esta teoría parece quedar más que reforzada con los resultados de otro estudio publicado en el British Medical Journal, donde se asegura que la longevidad sale ganando cuando acortamos el tiempo que pasamos frente al televisor. En concreto, más de horas diarias nos restan un año y tres meses de nuestra existencia. Con los niños puede ser incluso peor, puesto que su infancia la pasan confinada entre cuatro paredes donde la actividad física brilla por su ausencia.

Lo cierto es que encontramos muchos estudios que tratan de alertarnos sobre esta pérdida de longevidad entre los más pequeños. Ya en 2010, el doctor Francisco J. Tinahones durante en el Seminario "Antioxidantes: más de 4.000 formas de cuidar la salud", celebrado en La Granja de San Ildefonso (Segovia), advirtió de que un descenso drástico de la actividad física podría por primera vez en la historia reducir la esperanza de vida de los niños españoles y que esta sea incluso inferior que la que disfrutaron sus padres. En esta situación influye también el abandono de la dieta mediterránea, la cual ha sido reemplazada por alimentos procesados y más calóricos.

Por lo tanto, inculcar hábitos saludables donde el deporte y una dieta sana estén más que presentes es más recomendable de lo que podíamos imaginar. En este sentido, cabe reseñar la labor que está desarrollando la Fundación Gasol para revertir esta tendencia. No en vano, según los resultados preliminares del Estudio pionero PASOS, que examina el nivel de actividad física y sedentarismo de los niños y adolescentes en España, el 60 % de ellos no llega a las recomendaciones de actividad física.

Pese a los datos, muchos padres no saben cómo enmendar estos malos hábitos en sus hijos e instaurar los adecuados. Para colmo, es muy posible que ciertos problemas de sobrepeso ya se hayan manifestado. Es entonces cuando los seguros de salud pueden resultar especialmente convenientes, sobre todo por los servicios de dietética y nutrición que ayudarán a mejorar la dieta de los niños. Encontramos esta clase de pólizas en diversas compañías —según la OCU, las aseguradoras que ofrecen el mejor servicio de salud son la Mutua General de Catalunya, Clinicum, ASC y Generali—, las cuales enriquecen su oferta sanitaria con la confección de dietas personalizadas y planes dietéticos para personas con diabetes, alergias alimentarias, colesterol, hipertensión… así como también para embarazadas.

En cualquier caso, con el inicio del curso escolar, podemos aprovechar para matricular a los más pequeños a actividades extraescolares deportivas que contrarresten esta inactividad. "Aunque mantenerse activo no es el único factor que previene el sobrepeso, es una parte indispensable en el conjunto de hábitos saludables que van a ayudar a combatirlo. El sedentarismo, producido por las horas de estudio y las horas delante del televisor o la consola, necesita un revulsivo, y las actividades extraescolares deportivas lo son", explica Eva Ferrer Vidal-Barraquer, médico especialista en Medicina de la Educación Física y el Deporte, en la web del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona.

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