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Los 10 animales del año para la ciencia

La publicación recopila en un vídeo diez historias protagonizadas por los animales más encantadores del año.

Sinc

Dicen desde la revista Nature que la ciencia no tiene que ser solo seria: "A veces puede ser también bonita". Para celebrar el final del año 2014, el equipo de esta publicación ha editado un vídeo destacando las diez mejores historias científicas en las que un animal "lindo" ha sido el protagonista.

Diez estudios son los protagonistas de este vídeo realizado por la revista Nature. No son los más importantes del año, pero sí las historias científicas con los animales más encantadores de 2014.

En el número diez aparecen unos monos titíes que aprendieron, gracias a un vídeo, a abrir una caja. El puesto nueve es para un estudio sobre los perros que probó que orinan orientándose según el polo magnético terrestre. En el 8, muestran a un pulpo 'Dumbo' con sus patas enrolladas en espiral y descubierto en una expedición marina.

El puesto número 7 es para una especie de rana que realiza un extraño baile, estirando sus patas traseras, para atraer a las hembras. En el 6, está un pequeño lagarto del que se ha descubierto que ha conseguido extenderse por Sudamérica gracias a los barcos mercantes.

En el cinco, aparecen unos minúsculos robots que parecen tener vida propia: fueron teledirigidos para representar por sí mismos la forma de una estrella de mar. El cuarto puesto es para cinco nuevas especies de mono halladas en países sudamericanos. En el tercero, cuentan la historia una espeluznante araña cuyos ojos fueron los protagonistas de un premio fotográfico.

El segundo es para una investigación publicada en octubre y liderada por la Universidad de Estrasburgo (Francia) en la que un pingüino robot teledirigido engañaba a pingüinos emperadores de la Antártida haciéndose pasar por uno de ellos. El estudio sugería que el hallazgo podría permitir una monitorización menos invasora de esta tímida especie polar.

El primer puesto es para los koalas, que duermen entre 15 y 20 horas al día agarrados a los árboles. En un estudio de la Universidad de Melbourne (Australia) se descubrió que si estos marsupiales duermen sobre árboles que están más fríos que el aire (hasta 5 ºC), ahorran la mitad del agua que necesitan en un día caluroso. Esto hace que se reduzca el estrés por calor de esta especie en peligro de extinción.

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