Modos y modas del WhatsApp

Katy Mikhailova

Whatsapp no pasa de moda y tan sólo se renueva, incorporando ahora un apartado que te permite subir vídeos y fotos, empezando a parecer una red social que tira hacia Instagram o Snapchat. Pero no lo vamos a negar, con o sin renovaciones, el uso de esta "red social" es un auténtico estrés.

Estoy más que convencida de que muchos de ustedes han llegado a silenciar a ciertos contactos -¡bendita la vez en la que se introdujo la opción de "silenciar para 1 año"!-.

La costumbre de que te incorporen en diferentes grupos -por trabajo, para amistades, memes, quedadas…- o simplemente esas personas que mandan mensajes estándar a diario pueden llegar a agobiar a más de uno. A mí me pasa a diario, hasta el punto de haber desarrollado una relación amor-odio con este sistema de mensajería tan práctico y necesario -no negaremos que a menudo hemos cerrado reuniones o cuestiones relevantes gracias a este medio, siendo todo más fácil que por email, sms o llamadas-.

Y es que me inspira todo ello cuando hace tan sólo unos días se ha dado a conocer los diferentes perfiles psicológicos de los usuarios. Dime cómo escribes en el whatsapp y te diré cómo eres podría ser la esencia del "estudio" publicado por el portal S Moda que me ha parecido, cuanto menos, divertido y sugerente, junto a la socióloga Rosario Guillén.

El fan de los emoticonos -que contesta a todo con caritas, símbolos y dibujitos- o es "pasota" o es creativo, en palabras de la socióloga. Naturalmente, y en la línea de la experta, cuando uno te comunica un tema de cierta relevancia y el otro contesta con una carita sonriente o unas manos en posición de aplauso muestra un absoluto desinterés por la información.

Después está el perfil del que manda chistes y memes, que podría pertenecer a la clase de persona que ha llegado tarde a las tecnologías y esta sería una manera de dar muestra de aprecio o también para que no se les olvide su presencia.

El que contesta absolutamente a todo es el que a menudo busca, en palabras de la socióloga, pertenecer a un colectivo. El usuario de los audios eternos con frecuencia padecen cierto narcisismo, dado que adora escuchar su voz y ser escuchado, pero desde mi punto de vista son personas con poco tiempo -¡anda que no hemos mandado audios mientras conducimos por puro pragmatismo!- y a menudo algo perezosas para escribir.

También existe el perfil del que propone planes constantemente, el que le pone "pegas" a todo, el que se va y vuelve al grupo -habitualmente son muy irascibles-, el que te mete en 5 grupos diferentes sin haber un fin claro o el que te mete en un grupo colectivo pero solo para mantener una conversación bidireccional con una persona concreta y el que escribe en un grupo sólo para reanimar la dinámica cuando esta parece haber acabado.

Brillantes conclusiones las de Rosario Guillén. Faltaría ese que tan sólo se dedica a dar por saco a diario, a los que he tenido que bloquear. Se me viene a la cabeza un tertuliano de fútbol, culé, afincado en Barcelona, y con el que coincidía en Punto Pelota. Un tío majo donde los haya, pero cada 2 días mandaba un mensaje para autopromocionarse en cada aparición mediática que tenía, siempre en la línea de la vanidad y la agresiva ideología culé llevada al extremo.

Me dió rabia bloquearle, pero tuve que hacerlo. Espero que ni lea esta columna ni tampoco haya visto que de pronto en su agenda de whatsapp no sale ni mi foto ni mi última hora de conexión ni el doble aspa.

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