El invento más aberrante de todo 'Supervivientes': el condón abrazador de Jorge, el guardia civil

La gala 15 de Supervivientes abundó en lo emotivo y no en polémicas. El expulsado fue Barranco.

J. González

Se aproxima el final de Supervivientes, pero no es una final al uso. El coronavirus ha forzado a adelantar el regreso a España de los concursantes, ahora encerrados en un hotel, La Cigüeña, para pasar la obligatoria cuarentena. Rocío, Hugo, Jorge, Ana María y Barranco: a estas alturas, a falta solo de dos galas, quien no les conozca por el nombre de pila es que no ha seguido Supervivientes.

La organización ha recreado en el hotel una pequeña palapa muy similar a la de la isla. Allí, más limpios y tranquilos, todos han asumido a su manera la situación que se han encontrado en España. Los nominados de la noche, Barranco y Jorge Díaz, pasarán a la historia por ser dos de los supervivientes más tranquilos, menos polémicos... y a la vez más preparados para los desafíos de la isla.

El cambio físico de Jorge fue otro episodio relevante. El musculoso guardia civil se pudo ver frente al espejo tras más de quince semanas y no pudo evitar que una lágrima cayera por su mejilla ante la masiva pérdida de peso. Él ha sido de los concursantes que más peso ha perdido en la presente edición, nada menos que 17 kilos.

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Jorge ve a sus hijos | Telecinco

Pero no solo eso, pues la organización le reservó una sorpresa y pudo ver a través de un cristal, pero sin tocarlos, a dos de sus tres hijos pequeños. Más lágrimas de Jorge, que se echó a llorar ante "sus niños" demostrando ser un hombre sensible, pero que tuvo que quedarse con las ganas de quitar el cristal por la cuarentena... aunque no del todo.

Jorge, que resultó salvado gracias a los votos del público, y quizá como previa a esa recompensa, finalmente pudo establecer contacto a través de la denominada "puerta de los abrazos", una lámina con agujeros y tubos de plástico —no faltaron internautas que sacaron paralelismos con un preservativo— para meter los brazos y poder así establecer algún tipo de roce libre de virus. Fue sin duda el momento más extraño, aunque emotivo, de toda la gala y varias más de las recientes. Todo ante la atenta mirada desde plató de su mujer, quien obviamente consintió que se mostrase en directo el rostro de los dos niños.

Más tarde todos los supervivientes pasaron por el trance de la "puerta de los abrazos": Barranco con su madre; Rocío con su novio, el eternamente discreto Manuel ("Ay la Virgen del Poder de Cristo, guapo estás tú")... La hija de Antonio David estaba tan ansiosa de tocar a su novio que no podía, no sabía meter la mano en los tubos. El momento fue hilarante.

Barranco, en efecto, fue el expulsado, y ambos hombres —probablemente los mejores supervivientes de la edición, en el sentido de reto aventurero— se despidieron entre besos y abrazos. De ellos y el resto de los concursantes. Ni Jorge ni Barranco buscaron polémicas sino completar un concurso limpio de pura supervivencia.

Maite Galdeano hizo acto de aparición como primera concursante confirmada, junto a su hijo Cristian Suescun, del inminente La Casa Fuerte, y en el plató obsequió a la que será su copresentadora, Sonsoles Ónega, con el relato de una de sus costumbres: cada mañana se dedica "a sí misma" porque hace "cinco años que no hace el amor". Y sí, bailó ante las risotadas de Jorge Javier.

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