Adara vs Clara: el victimismo gana a la valentía en 'Gran Hermano'

El dramatismo se impone y convierte a Adara en la favorita para llevarse el maletín.

L. Javier Del Pozo

Noche decisiva en Guadalix. El esperado duelo entre Adara y Clara por fin había llegado en Gran Hermano. Las concursantes tuvieron la oportunidad de ver imágenes de la casa, las primeras en tener ese privilegio antes de abandonar Guadalix. Un duro enfrentamiento en el que sacaron a relucir sus trapos sucios y donde Adara acusó a Clara de "jugar sucio" al descubrir que su enemiga había nominado directamente a Pol "por venganza".

Finalmente la vencedora del duelo fue Adara, lo que la convierte en la favorita para hacerse con el ansiado maletín. Un reñido enfrentamiento que se resolvió con uno de los porcentajes más sorprendentes de todas las ediciones de Gran Hermano: 50,002% para Clara y 49,998% para Adara, (una diferencia de tres llamadas).

Una expulsión que vuelve a demostrar que el dramatismo y el victimismo son la mejor baza para ganar el reality, y Adara ha sabido jugar muy bien su papel. Aún así, es justo reconocer que ambas concursantes han vivido su paso por Guadalix con pasión y ganas. Ninguna de ellas hubiera sido nada en el concurso de no ser por la otra. Es una lástima que solo pudiera quedar una. Clara ha sabido jugar, pero la tensión de la casa ha podido con ella. No ha sabido controlar sus emociones en algunos momentos y su valentía ha sido su peor enemigo en el concurso. Ante el público ha quedado como una persona soberbia y vengativa y ha pagado por ello. Sus enfrentamientos con Adara y su relación con Fernando han sido (con permiso del peluquín de Miguel), el mayor aliciente de una edición que no daba para mucho.

No es la primera vez que una concursante de Gran Hermano ha salido triunfante de Guadalix utilizando el victimismo. Adara sigue la estela de concursantes como Sofía Suescun, ganadora de Gran Hermano 16, que nos vendió una historia de amor con Suso que nunca existió. Tras unos besos y algún que otro 'edredoning', el tronista decidió cortar el idilio y se fue a la caza de Raquel. Una situación que Sofía supo utilizar, protagonizando múltiples escenas de celos y llantos.

Algo parecido a lo que pasó con Paula González, ganadora de la quinceava edición del concurso. Su historia de amor con Omar nos dejó escenas de alto voltaje en la ducha de la casa. Pero en un giro de guión, Lucía, la ex de Omar, entró el concurso decidida a recuperar a su chico y Paula se dedicó a lloriquear por todos los rincones de la casa. Nos vendió una imagen de chica modosita durante todo el concurso que se esfumó al salir de la casa. O Laura Campos, ganadora de Gran Hermano 12, que dejó a novio en directo tras enamorarse de Marcelo : "Samu, tira para adelante. Te quiero y te seguiré queriendo siempre, pero ha pasado esto y yo lo siento mucho". La concursante consiguió que la gente empatizara con una historia de amor poco creíble, pero que la convirtió en la ganadora de su edición.

Por otra parte, continúan las absurdas provocaciones y el oportunismo de Simona, que empieza a hacerse insoportable en la casa de Guadalix. La concursante ha llevado pensada su estrategia desde el principio y su falta de naturalidad hacen que sus días en el concurso estén contados. El bochornoso espectáculo de la rumana saca de quicio a las chicas de la casa que la acusan de ir a la casa "para hacer daño a las personas para hacer su show".

Mientras tanto, 'los chonijos', Rodrigo y Bea, continúan con su apasionada relación. Cada vez se les ve más cómodos a uno con el otro y esta semana han sido protagonistas de algunas escenas subidas de tono debajo de las sábanas. Por otro lado, el aburrido culebrón protagonizado por Alain, Meritxel y Simona vive sus capítulos finales. El francés empieza a estar harto de la insistencia de Meritxell y prefiere entretenerse observando los contoneos de la rumana.

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