Los dos años de felicidad de Toni Acosta tras separarse del hijo de Raphael

La actriz Toni Acosta ha recuperado la estabilidad sentimental con Sergio Bethancourt.

Manuel Román

El buen humor y su talante para enfrentarse a los problemas cotidianos han sido siempre una constante en la vida de Toni Acosta, la estupenda actriz canaria que en los últimos tiempos ha sabido compaginar sus actuaciones en la televisión (Señoras del h(AMPA), así escrito), el cine (Padre no hay más que uno 2) y la radio (El grupo junto a Silvia Abril). En su biografía sentimental, queda atrás su matrimonio con Jacobo Martos Figueroa, hijo del cantante Raphael, del que se separó para vivir ahora junto a Sergio Bethancourt, con el que ha encontrado de momento la estabilidad que necesitaba.

Pero ella misma ha apostado siempre, como decíamos, con esperanza e ilusión para superar los obstáculos le han surgido desde que dejó su hogar familiar en La Orotava. Nacida en San Cristóbal de la Laguna, Tenerife, hace cuarenta y ocho años, hija de padre camionero y madre ama de casa, estudió la carrera de Derecho gracias al esfuerzo económico de sus modestos progenitores. Cuando finalizaba la década de los 90 quiso probar suerte en la península, impulsada por su vocación artística. Y llegó a Madrid sin conocer a nadie, con la necesidad primero de ganarse la vida, como es lógico. De nada le valieron sus estudios universitarios, la licenciatura de su carrera. Tuvo que trabajar de camarera en un restaurante de Leganés, a una treintena de kilómetros de la capital.

Tenía Toni Acosta pegada en la pared de la habitación que ocupaba para dormir el recorte de un periódico, aumentado en la copia, donde se reproducía la letra de una canción de Pau Donés, el de Jarabe de Palo, titulada "Una vez, un sueño". En ella, el tristemente desaparecido cantautor catalán venía a decir que era saludable tener ensoñaciones, aunque luego la realidad nos devolviera al presunto fracaso. Pero había que seguir soñando, por si acaso. Dio la casualidad que al restaurante donde Toni trabajaba llegó un día el mentado Pau Donés y los componentes de su grupo musical. Un vuelco al corazón le vino en seguida a la guapa canaria. Cuando aquellos ocasionales clientes abandonaron el local, Toni salió tras Pau y le contó que detrás de su cama leía todas las noches los mensajes de su canción. Donés se acercó a ella, acarició su cuello, y Toni acabó la escena muy emocionada. Pero nunca más volvieron a encontrarse. Ya siendo actriz conocida le hubiera gustado expresarle cuánto había supuesto para ella aquello de "Una vez, un sueño"; que su estribillo le sirvió, afortunadamente, para no caer en la renuncia a ser lo que ambicionaba: conseguir destacar en el mundo artístico, tras superar las trabas que hubo de sortear, los momentos difíciles. La noticia de la muerte de Pau Donés, aun anunciada desde hacía tiempo por una enfermedad ya sin remedio de curación, supuso para Toni Acosta un rudo golpe.

Hay varios motivos para enamorarse de ella: su belleza, que a tantos cautiva; la simpatía que desprende al conocerla; su gran vitalidad, y la manera con la que empatiza con los demás, tanto por su bonhomía como por sus elevados sentimientos.

Trabajando en la serie televisiva Policías: en el corazón de la calle conoció a Jacobo Martos Figueroa. Un amor a primera vista. Se casaron en Tenerife, la tierra de ella, en 2002. Y la actriz entró a formar parte del "clan" familiar de Raphael, que acogió a su nuera con mucho cariño, aumentado cuando nacieron sus nietos, Nicolás, en 2004 y cinco años más tarde Julia. Lo único que no le gustaba al artista canoro es que los "peques" empezaran a llamarlo abuelo.

toni-acosta-jacobo-martos.jpg
Toni Acosta, con su ex | Archivo

Toni Acosta fue ganándose a pulso su popularidad, en otras series para la pequeña pantalla: Un paso adelante, Con el culo al aire, y esporádicamente El Club de la comedia, donde hizo gala de su buena disposición para los monólogos humorísticos. Y en el teatro, medio que ha frecuentado mucho menos, dejó su buena estela en El método Grönholm y La Gaviota. Y, si bien su carrera iba en ascenso, en cambio su vida matrimonial se deshizo en 2015. La separación se produjo sin escenas entre ambos. Al punto que en adelante, mantuvo con Jacobo y sus padres una fluida relación de mutuo acuerdo pensando sobre todo en sus dos retoños. En las últimas vacaciones de verano, esos niños las disfrutaron junto a sus abuelos paternos.

La dichosa pandemia fue llevada por Toni Acosta con la mayor dedicación para sus hijos, quienes encerrados en la casa madrileña donde viven, disponían afortunadamente de un pequeño jardín, donde podían solazarse. Además, Toni resolvió pintar sobre unas paredes unos trazos simulando que estaban rodeados por el mar, sabiendo que a Nicolás y a Julia, sus pequeños, les hace ilusión viajar de vez en cuando a Tenerife. Ellos miss colaboraron con algunos brochazos, disfrutando de un imaginativo paisaje playero.

En ese familiar ambiente Toni disfruta de la compañía de Sergio Bethancourt, de apellido tan canario como es ella. Se conocieron en 2018, cuando ella representaba la comedia Placeres íntimos. Sergio trabaja en la empresa que gestionaba la gira teatral. Y desde entonces son uña y carne. No se han planteado el matrimonio y aseguran estar así muy contentos.

A continuación