Manuel Segura se casó tres veces y tuvo un idilio con la ex de Richard Burton

Manuel Segura fue todo un playboy, pero también una persona tremendamente educada y carismática.

Manuel Román

Cuando el ahora fallecido Manuel Segura conoció a Carmen Cervera en 1979 durante un verano marbellí era un perfecto desconocido para las revistas del corazón. Tampoco ella vivía entonces sus mejores momentos. Pero encontró en ese publicista santanderino el acompañante perfecto en aquellas noches de fiestas en Puerto Banús, el Marbella Club con su exclusiva discoteca "Mau-Mau", y otros lugares de moda. El romance entre el cántabro, con pinta de galán de cine, y la miss catalana surgió repentinamente, y de ello dieron cuenta los semanarios del colorín. La vida de Manuel Segura no tenía especial interés para los lectores. Se le retrataba como un hombre de vida alegre, aunque en el trato con los periodistas siempre fue discreto, parco en palabras. Y así ha sido toda su vida, sin escándalos. No quiso casarse con Tita Cervera… pero luego contrajo matrimonio ¡tres veces!

Carmen Cervera era viuda de Lex Barker, el "Tarzán" de la pantalla. Sus últimos tiempos en Nueva York a su lado no fueron muy felices. Él murió de repente en plena calle, Tita trajo sus cenizas a Sant Feliú de Guíxols, y con lo que le dejó Lex en testamento inició una serie de negocios cinematográfico que a poco la arruinan. Sobre todo cuando se asoció con su segundo marido, Espartaco Santoni. Lo poco que a ella le quedaba, un millón de pesetas, lo empleó para intentar sacarelo de la cárcel y contratar a un abogado. En ese trance cayó en las redes de un ginecólogo muy conocido y notorio mujeriego, Adolfo Abril, y entre medias, en una cena en Marbella intimó con el antes mentado Manuel Segura. Tenían la misma edad. Se compenetraron pronto. Tanto que Carmen quedó embarazada. Aún seguía siendo legalmente esposa de Espartaco, hasta que supo que el matrimonio con el desvergonzado venezolano no tenía validez, al estar éste casado con anterioridad, sin disolver tal unión.

Pese a ser de nuevo soltera, cuando Manuel Segura escuchó de labios de su amante que esperaba un hijo suyo, pegó un respingo, remoloneó hasta confesarle que no estaba preparado ni para ser su marido ni el padre de la criatura. Tita se lo tomó con calma. Nunca ha sido mujer de aspavientos. Volvió a Madrid mientras transcurrían los meses en espera de la buena nueva. Bañándose en la piscina de su casa con su buena amiga, la actriz del destape Paula Pattier, aceptó que ésta la fotografiara en ese estado. Y las imágenes, que iban a ser sólo para su álbum particular, acabaron en la redacción de la revista Interviú, que las publicó con gran despliegue informativo. La futura mamá no vio ni un duro de aquella operación. Sus ahorros eran escasos. El 24 de julio de 1980 vino al mundo su hijo, el que en el Registro Civil fue censado como Borja Cervera Fernández. Madre soltera, le hizo saber a Manuel Segura su situación, pero tampoco él tenía medios suficientes para ayudarla: vivía de un sueldo. Lo que ya la avispada madre de Tita había detectado en su día: no lo quería como yerno; guapo, era, pero sin un duro, según sus muy atinadas averiguaciones.

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Con su ex Mari Paz Pastor | Gtres

Manuel Segura no tendría "posibles" para complacer a aquella buena señora, pero dejó a Carmen Cervera "con el corazón partío", que diría Alejandro Sanz más tarde en su mejor creación musical. Y como ella nunca ha sido vengativa, siguió siendo buena amiga del padre de su retoño. Que en sus nuevas correrías por Marbella dio en conocer a una atractiva morena, de la que se dijo era millonaria. No estoy muy seguro de eso, pero lo cierto es que Segura se casó con ella en 1983. Era cantante, natural de Venezuela, y se anunciaba como Mariela Benzecry, extraño apelativo para el mundo musical, de ahí que él le aconsejara cambiárselo, y así figuró como Maiela Segura en los discos que grabó en España, pocos. Uno de ellos con la canción del riojano José María Purón "Cuando decidas volver", que editó la casa Columbia. Ni triunfó en esos menesteres del espectáculo ni tampoco en su matrimonio, que se fue a pique al poco tiempo. No obstante, con su impecable galanura y su afán seductor reincidió en un segundo matrimonio, esta vez con una abogada española, llamada Isabel, madre de dos hijos, que resultaría un nuevo fracaso para el publicista, que ya tenía otros negocios, pues siempre fue hábil como consejero de empresas y activo negociante.

De vez en cuando, Manolo y Tita se llamaban por teléfono e intercambiaban confidencias. Una de ellas no dejó de sorprenderle a aquél: "Que me caso… Con el multimillonario Heini Thyssen...". Segura celebró mucho la noticia. Y, en efecto, Tita se convirtió en baronesa tras su matrimonio con el acaudalado alemán, dueño de una importantísima fortuna, parte de la cual había invertido en obras de arte. La boda tuvo lugar en Londres el 16 de agosto de 1985. El barón quiso reconocer al hijo que su flamante esposa aportaba al matrimonio, y como tal le dio sus apellidos. Y cuando en 1987 Borja Thyssen Cervera cumplió siete años su mamá reunió en una íntima cena en Marbella a su marido, al niño y a Manuel Segura. Cuando se lo presentó a éste, dirigiéndose al pequeño, le dijo con toda la mayor dulzura que pudo: "Aquí tienes a tus dos papás". Puede imaginarse la cara de asombro de Borja, que acaso no llegó a comprender esa dualidad. Mas lo cierto es que el barón actuó con una gran generosidad e inteligencia y Segura, en adelante, vio de vez en cuando a su hijo biológico. La baronesa tardó en hacer público que el santanderino era padre biológico del niño, aunque los periodistas estábamos al cabo del asunto, sin poder publicar lo que, por rigor, pertenecía sólo al ámbito privado de la familia y sobre todo de la madre. En tiempos más cercanos, muerto ya Thyssen, Manuel Segura terció para que las trifulcas que Tita mantenía con Borja y la mujer de éste, cesaran un tanto. En ese sentido su labor estuvo presidida por el sentido común. Tita se sentía muy a gusto al lado de Manuel, cuyos atinados juicios atendía. Haciendo juego con su apellido, "muy segura", si se nos permite la reflexión.

Los veranos para Manuel Segura solían tener casi siempre el mismo destino, Marbella, cita de la llamada "jet set", entre la que él se encontraba a sus anchas. En una de esas jornadas de lujosas fiestas encontró a un alma gemela, que estaba triste tras la muerte del que fue su marido, el gran actor Richard Burton: Susan. Y con ella compartió muchas noches de amor hasta que con el adiós al verano se acabaron para ambos. Segura aparecía de vez en cuando en las revistas, siempre en su sempiterno papel de galanteador. Si para entonces estaba soltero de nuevo, cambió de estado al contraer por tercera y última vez matrimonio en 2004 con otra abogada, Paz Pastor, con quien mantuvo la unión más estable y fructífera de su vida, hasta que en 2016 se divorciaron.

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La familia en agosto de 2019 | Gtres

Nunca se enfriaron las relaciones entre Tita y Manuel Segura. Al punto que llegó a pensarse que podrían reanudar sus amores al acabarse el tercer enlace de éste. Si hubo o no más roces, es algo que pertenece a su intimidad. Se dio la circunstancia de que Carmen, la baronesa Thyssen, invitó en varias ocasiones a la pareja Segura-Pastor, bien de vacaciones en su yate "Mata Mua" por aguas ibicencas, o a su mansión de Andorra. Carmen y Manuel se comportaban con absoluta normalidad y cariño. El papel de Paz Pastor era más violento, aunque se cuenta que adaptóse pronto a esa convivencia "a tres", puesto que como invitada de Tita tuvo la posibilidad de codearse con grandes personajes de la vida social.

Manuel Segura volvió a vivir su soltería. En un chalé de La Moraleja, a las afueras de Madrid, muy cerca del que habitaba Tita. Ni que decir que seguían viéndose con frecuencia, aunque ella estaba muy interesada en su profesor de tenis quien, amén de instruirla en ese deporte, la acompañaba en sus horas de soledad. Cuando la baronesa decidió ser madre nuevamente, recurriendo a la inseminación artificial, cuyas clínicas en Estados Unidos así lo permitían y tuvo a las dos gemelas, Carmen y Sabina, en 2007, vivió momentos muy felices, que quiso compartir con su siempre buen amigo Manuel. Ya siendo unas adorables criaturas, llamaban "papá" al que sí lo había sido biológicamente de Borja. Nunca se ha sabido a quién recurrió Tita para conseguir su maternidad en esta segunda ocasión. Ha declarado recientemente que sus niñas, ya superando la adolescencia, saben quién es su padre. En unas memorias que escribe desde hace meses es muy posible que cuente muchos sus secretos y entre ellos ese capítulo tan íntimo, que hemos de respetar.

La desaparición de Manuel Segura, qué duda cabe, ha afectado mucho a la baronesa Thyssen y a sus tres hijos, muy en particular a Borja. Así se cierra otro episodio más de recuerdos para esta mujer de tan apasionante biografía sentimental.

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