Dianik Zurakowska, la congoleña que fue cuñada de Carmen Sevilla

La congoleña Dianik Zurakowska apareció en múltiples películas de los 60 y 70.

Manuel Román

El cine español de mediados los años 60 y los 70 incorporó a bellezas extranjeras, en búsqueda de novedades. Esculturales modelos, rostros rubios para contrastar con los nativos, con predisposición para escenas subidas de tono, fueron siendo habituales de los repartos de comedias. En el caso que hoy nos ocupa, con Dianik Zurakowska como protagonista, diversificó sus apariciones en la pantalla en otros géneros: terror, spaghetti- western, suspense...

Dianik Zurakowska, cuyo nombre apareció en repartos y publicaciones a veces con grafía alterada y que parecía ruso, lo que llegó a decirse, era en realidad de la antigua República del Congo, luego Zaire. Equivocadas están las fichas biográficas que, por ello, la consideraron belga. Nacida en Elizabethville en 1947, hija de polaca y noruega. El caso es que mediados los años 60 aterrizó en Madrid donde rodó su primera película. Y en España continuó viviendo y desarrollando su carrera de actriz durante un decenio. Rubia, de ojos claros, creo que azules, rostro blanquecino, mirada entre ingenua y enigmática, sirvió para varios directores y productores que trataron de convertirla en un "sex-symbol".

Repasando su filmografía resulta que intervino en papeles más o menos secundarios, en comedias blancas, aunque aceptó papeles más importantes, pero donde tenía que salir sin mucha ropa. Eso ocurrió en La orgía de los muertos, La orgía nocturna de los vampiros, Sexy Cat y Caldero de sangre, títulos fechados entre 1971 y 1973. Allí aparecía Dianik mostrando el esplendor de su cuerpo desnudo, por lo común mirando a la cámara con ojos de cordero, como si no hubiera roto un plato en su vida. La verdad es que resultaba mimética en sus interpretaciones y no podemos alabar su talento interpretativo, que era más bien escaso. Ahora bien: la contrataban por su físico, porque sus desnudos podrían atraer espectadores, no nos engañemos. Juego que aceptaron aquellas actrices que sin estar dotadas para ello se ganaban la vida mostrando sus encantos.

A Dianik le doblaban la voz pues su acento extranjero así lo requería. Recordamos algunas cintas comerciales, como Dos chicas de revista, con Lina Morgan, y Matrimonios separados. De corte más dramático y exhibiendo la belleza de su mirada, era Los ojos perdidos. Dianik Zurakowska llegó a intervenir en una treintena de películas. Paul Naschy la tuvo en sus repartos, aunque ella acabó contrariada por el trato recibido del actor y director gore. La verdad es que La marca del hombre lobo y algún otro título con él... la dejó marcada.

Mujer acaso independiente, no dio pábulo para la prensa del cuchicheo. Muy disciplinada, aprendió a manejarse con el "play-back", figurando cantar cuando quien en verdad lo hacía a través de un par de piezas líricas era una soprano. Fue en una serie de Televisión Española, dirigida por el imaginativo y gran creador Fernando García de la Vega, en Bohemios y Las Golondrinas: "Antología de la Zarzuela".

Y un día, José García Galisteo, hermano de Carmen Sevilla, Pepito para el mundo del cine, muy apreciado como ayudante de cámara, director de fotografía, se prendó de los encantos de Dianik Zurakowska y la convirtió en su compañera. Hasta que tarifaron y cada uno se buscó la vida sentimental por otro lado. Dianik, políglota, viajó a los Estados Unidos y luego se afincó en París, donde rodó más películas. Pero aquí, ya la perdimos de vista, hace de esto digamos que más de cuarenta años. Lo que no nos impide seguir recordando su gran belleza.

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