Las reglas que Leonardo DiCaprio nunca incumple para ligar (por las que le estrellaron una botella en la cara)

Leonardo DiCaprio cumple 45 años. Sigue siendo un ligón impenitente que siempre conquista jóvenes de menos de 25 años.

Manuel Román

Leonardo DiCaprio cumple 45 años este lunes 11 de noviembre, efeméride que suponemos compartirá con su última conquista, la argentina Camila Morrone que habitualmente lleva los cabellos morenos cuando con anterioridad, el protagonista de "Titanic" siempre las prefirió rubias, con la condición siempre de que fueran menores de veinticinco años.

¡Menudo pájaro está hecho el amigo Leonardo! Nacido en Los Ángeles el 11 de noviembre de 1974, tenía quince años cuando emprendió su carrera artística. Primero, siendo adolescente, apareció en campañas de anuncios publicitarios, uno de ellos de automóviles. En 1997 su nombre adquirió relieve internacional con la mencionada película de James Cameron, donde interpretaba a un veinteañero ganador de un concurso que le permitió viajar a bordo del tristemente célebre transatlántico. En Titanic se enamoraba de la encantadora Kate Winslet, superando una barrera social: mientras él viajaba de gratis en tercera clase, ella lo hacía en una de primera, con lujoso camarote. En la vida real los amores de DiCaprio siempre han sido con modelos. Es una fijación que tiene este popular actor. La primera novia de la que se tiene noticia se llamaba Kristen Zang, compatriota suya, a la que al cabo de un año sustituyó por otra modelo de nacionalidad brasileña, Gisele Bündchen, con quien pasó cinco años de relación, entre 2000 y 2005. Ella quería casarse y él se negó, como ha hecho siempre; por esa razón rompieron. Era ese 2005 cuando en una fiesta en Hollywood tuvo un mal rollo con la modelo Aretha Wilson, que no se dejó impresionar por el acoso al que él la sometió, estampándole en la cara una botella rota, lo que ocasionó al actor una profunda herida en su mejilla izquierda que precisó de una intervención médica: le aplicaron diecisiete puntos de sutura. La tal Aretha fue denunciada por Leonardo y el juez la sentenció a dos años de prisión y a ser extraditada al Canadá.

Y continuando su tónica de emparejarse con esculturales "it models" que se dice ahora en el argot encontró, nada más dejar a la brasileña a una muy cotizada israelí, Bar Refaeli, sobre la que tantos chistes se han hecho a costa de su raro nombre. Seis años duró en esta ocasión el ayuntamiento entre ambos, con estancias en una isla exclusiva que perteneció a Marlon Brando, donde llevaría a partir de entonces a todas sus amantes, huyendo de la presión de los "paparazzi", a los que el actor tiene poca estima. Era diciembre de 2011 cuando recién alejado de Bar (pareciera que lo consideráramos abstemio) se enrolló con Erin Healherton, modelo de la exclusiva firma Victoria's Secret. Once meses de catre y Leonardo que se cansa de ella porque ha conocido a una compañera de Erin, Toni Garrin, modelo alemana, con la que permaneció unido un año. La costumbre de DiCaprio es ésta: si se aburre con una de sus chicas, al año les da pasaporte. Lo que volvió a repetir en 2016 con la modelo danesa Nina Agdai.

leonardo-erin-heatherton.jpg
Con Erin Heatherton | Archivo

Y llegamos al año 2017 cuando se enamora de la argentina Camila Morrone, de veintidós años, en principio únicamente modelo, pero actriz desde hace un tiempo, lo que no le hizo gracia a Leonardo al saberlo. Sencillamente porque sostiene que le gusta que sus mujeres sean "de perfil bajo". ¿Qué quiere decir eso? Que no le hagan sombra. Detesta que alguna de sus amantes compitan con él en popularidad. Pero se aguanta de momento porque está coladísimo con Camila, que tiene un cuerpazo espectacular: busto prominente y piernas que quitan el hipo. Resulta que fue hijastra de Al Pacino mientras duró la larga relación de éste con la actriz Lucila Polak, mamá de Camila. En el último Festival de Cannes competían con películas de ambos y también de ella. Lo más probable es que cruzaran algunos saludos. Leonardo DiCaprio, insistimos, sigue en sus trece: defiende a capa y espada su soltería. Y como es guapo y se lo rifan, no tiene problemas para cambiar de modelo como yo cuando desecho unos calcetines. Es toda una estrella del espectáculo quien tras el estruendo que le significó el éxito de Titanic tuvo tras de sí a miles de admiradoras de todo el mundo, movimiento no organizado desde luego pero que fue conocido como el de "leonardomanía". Con esa cara de niño bueno, mirada pícara y cabellos habitualmente rubios se las ha llevado de calle cuando ha querido.

leonardo-dicaprio-toni-garrn.jpg
Con Toni Garrn en 2014 | Gtres

Ha protagonizado películas de corte diferente a saber: Gangs of New York, a las órdenes de un experto de las mafias, Scorsese, una de las más costosas y largas de rodar pues se necesitaron ocho meses y una inversión de cien millones de dólares. Luego, en 2011, se convirtió en J. Edgar Hoover, caracterizado convincentemente, que lo obligó a engordar, cuando siempre ha cuidado su peso. Esa capacidad para parecerse a un personaje público ya la demostró anteriormente en El aviador, bio pic del controvertido productor y amante de algunas grandes estrellas, el misterioso e intrigante Howard Hughes. Cuatro veces nominado para los Oscar, Leonardo pudo al fin sostener entre sus manos la estatuílla dorada por su interpretación, año 2015, de El renacido. La última película estrenada hace pocos meses de Leonardo DiCaprio es Érase una vez en América, que encabeza la lista de las más taquilleras en España, donde se reencontró con su antiguo amigo y compañero, puede que rival asimismo, Brad Pitt, con un argumento en parte alrededor de los crímenes de aquel malvado llamado Charles Manson, el de la matanza de Sharon Tate y unos amigos.

Leonardo DiCaprio ha ganado una fortuna, y así puede permitirse tener un "jet" privado y una isla propia en Belice, por la que desembolsó una millonada, a la que quiere dotar de una lujosa mansión resort que atraiga a millonarios, para inaugurarla el año próximo. De momento, allí disfruta de algunos fines de semana con su novia actual. Este pasado moreno fue en el Mediterráneo donde en un yate se paseó por sus aguas en amor y compañía de Camila Morrone. Procurando no ser captados juntos por los reporteros. Hay escasas imágenes de la pareja. Esa discreción de Leonardo choca con el deseo de ella para promocionarse. Pero quien maneja la barca en este caso es el galán. Ha dejado de fumar y ahora se le ha visto con ese artilugio que suelta unos vahos, lo que parece no elude el riesgo de contraer un cáncer, nombre que ahora no me viene a la memoria, pero que observamos está de moda entre los que quieren abstenerse "del jodío fumeque", que decía el llorado Paco Rabal.

El caso es que Leonardo DiCaprio está muy vinculado a través de la Fundación que lleva su nombre a preocuparse por la salud de la tierra y es un defensor a ultranza de la lucha contra la contaminación global. Con esa preocupación se ha propuesto cambiar impresiones con los líderes mundiales que le sea posible. Ya lo recibió Putin, a quien le dijo, no sé si por darle coba, que le gustaría interpretar su vida en la pantalla. También tuvo una audiencia especial con el papa Francisco, acerca del mismo tema climático. Hablaron en un perfecto italiano.

A continuación