El lado irónico de la vida

Amando de Miguel

Una gran parte de las noticias y comentarios de los medios sobre la vida pública transmiten violencia y acrimonia. Para compensar esa traza, esta seccioncilla abunda en disquisiciones amables.

Teresa Piedrafita me envía una coplilla que cantan los vecinos de un pueblo andaluz, Beoján, cerca de Ronda, con ocasión de una temporada de sequía extrema. Sacan al santo en procesión y le cantan: San Marcos bendito,/ patrón soberano,/ si no traes lluvia/ al pozo te echamos. Y literalmente lo echan al pozo si, después de la procesión, no llueve. No dicen las crónicas qué es lo que pasa si, como sucede en este año, hay un exceso de lluvia. ¿No será una venganza de San Marcos?

Julio Iglesias de Ussel me pide que comente esa bobada de mirar a la cámara y decir "patata" cuando te hacen una foto, sobre todo en grupo. Es una mala traducción del "say cheese" de los angloparlantes (queso, pronunciado chíis) para forzar una sonrisa en la foto. En los distintos idiomas se recurre a algún truco para pronunciar una palabra que haga sonreír en el momento de disparar la foto. Resulta un hábito un poco forzado. Lo mejor es hablar tranquilamente y no mirar necesariamente a la cámara, pero nadie lo hace. Ya no tiene sentido la famosa frase de la revolución mexicana de 1910: "El que se mueva no sale en la foto". Aquí nos hemos creído que fue una ingeniosidad de Alfonso Guerra, pero las modernas cámaras captan el movimiento, no como las de hace un siglo.

Juan V. Fernández de la Gala se maravilla del ingenio de las expresiones que aluden a la bisexualidad: "carne y pescado", "a pelo y a pluma", "a vela y vapor". Supongo que son metáforas nuevas que tratan de describir con ironía los gustos de los bisexuales, por tanto también homosexuales. Lo de la “carne y pescado” quizá venga de que el verbo tradicional para romper el ayuno, comiendo carne y pescado, se decía promiscuar. Los homosexuales suelen ser bastante promiscuos en sus gustos afectivos. Lo que nunca he entendido es la lógica de este otro término: homofobia. Literalmente sería algo así como "odio a los semejantes", hay que entender, "los del mismo sexo". No sé qué tiene eso que ver con los prejuicios contra los homosexuales.

Maribel Fernández me dice que la figura de mi amiga Katherina le recuerda mucho a Nancy, el personaje de Ramón J. Sender. Es cierto, participan las dos de la misma ingenuidad y, al tiempo, de la admiración por todo lo español. Precisamente, tomando café con Karen en el Gijón (en la mesa 5, que conoce muy bien Maribel), le dije que ella me recordaba a Nancy y le hizo mucha gracia. Me acuerdo del detalle de que Karen pidió un Bitter Kas. Me dijo: "Es mi bebida favorita, en Alemania no existe". Me acuerdo también que me preguntó por qué la tortilla de patatas es un plato tradicional de los españoles cuando esos tubérculos no entraron en la cocina española hasta el siglo XIX. En cambio, en Alemania el Ejército prusiano las utilizaba ya en el siglo XVIII para el rancho de los soldados. Tenían razón, a falta de frutas, buenas eran las patatas. Tan raro era el nuevo alimento para los españoles del siglo XIX que los carlistas entraban en batalla al grito de "¡Abajo la patata!". Nunca he entendido la razón de que la tortilla de patata sea un plato exclusivo de España, cuando es tan fácil de hacer.

Juan Ramón Iturriagagoitia se divierte mucho con las ingenuas observaciones de Karen. Me dice que en alemán el hipopótamo se dice Nilpferd (= caballo del Nilo). Supongo que los alemanes pensarían que el río por antonomasia donde hay hipopótamos es el Nilo. La verdad es la planta de un hipopótamo es más parecida a un cerdo que a un caballo. Pero lo griegos dijeron "caballo de río" y así quedó.

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