Las dudas de Katherina

Amando de Miguel

Buena la he hecho con mi disposición a resolver las dudas que tiene mi colega Katherina Holstein sobre el idioma español que se emplea en las televisiones. Me encuentro con la situación de que muchas veces no sé a qué carta quedarme. Si le digo que muchas de las distorsiones que aparecen en ese lenguaje público se deben a la ignorancia, la alemana no me cree. Si aseguro que a veces no sé resolver el enigma, se ríe de mí. Voy a exponer algunas de las dudas que me plantea Karen por si algún libertario me pudiera ayudar a mantener mi dignidad de "señor profesor doctor", que así es como me trata mi colega, supongo que con una miaja de ironía.

Katherina apunta que hay muchas noticias en la tele que se refieren a los ERE (= expedientes de regulación de empleo). La chica no entiende el significado de regulación. "¿Es para proporcionar empleos?", me pregunta. Le contesto que es lo contrario, que sirve para despedir a los trabajadores con la mínima compensación para la empresa. Sigue preguntando: "¿Por qué entonces no los llaman EDE (= expediente de despido de empleados)?". Lo que ya no sé explicarle es que los sindicatos cobran una comisión para ayudar a tramitar esos expedientes.

Mayor asombro le produce a Karen el título del INEM (= Instituto Nacional de Empleo). La chica quiere saber qué proporción de parados logran un contrato de trabajo a través del INEM. Ante mi respuesta de que esa proporción tiende a cero, me da la idea de que ese organismo pase a ser IND (= Instituto Nacional de Desempleo).

En el análisis de contenidos que está haciendo mi colega sobre las noticias y comentarios de las teles españolas encuentra que los políticos y comentaristas repiten mucho lo de "complicado". Karen no acaba de entender qué significa esa palabra. Con el diccionario en la mano –me dice–, nos llevaría a algo que contiene muchos elementos o es de difícil comprensión. Intento aclarar que en el lenguaje de los políticos y periodistas complicado tiene otro matiz. Significa algo así como un problema imprevisto cuya solución es muy ardua. Quien se encargue de ello se apuntará el mérito de resolverlo.

Karen me hace un comentario amable sobre el atuendo de la vicepresidenta del Gobierno. Copio sus palabras: "En Alemania es muy corriente criticar a la señora Merkel porque aseguran que la ropa que lleva se la hace ella misma en casa para ahorrar. Me maravilla que en España nadie comente que la vicepresidenta del Gobierno se debe de confeccionar ella misma las blusas que lleva. Lo más extraño es que son blusas sin escote". Comprendo que solo una mujer puede fijarse en esos detalles. No sé qué contestar.

Hay una frase que dicen mucho los políticos y que deja estupefacta a Karen: "Más pronto que tarde". Me pregunta por la traducción de esa medida en términos de tiempo. Lo ignoro. Le digo que a los españoles nos encantan las ambigüedades e imprecisiones. Por eso en España no hay Ciencia pero sí Literatura.

En el análisis de contenidos de Karen destacan dos palabras con una frecuencia desusada: contundente y ámbito. Tampoco sé decirle por qué se recurre tantas veces a esos imprecisos términos. Seguramente significan cosas muy distintas según el contexto, pero el diccionario no ayuda a entender esas variaciones.

Karen anota dos giros en las declaraciones de los que salen por la tele y que le parecen particularmente vacíos de sentido. A saber, "concretamente" y "de ninguna de las maneras". Tampoco se me ocurre una explicación convincente para explicar esa moda o manía. Apelo al gusto de los españoles por el barroquismo. La teutona no queda muy convencida. Tendré que esmerarme más.

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