Cortázar hecho películas

Santiago Navajas

Antes de analizar la relación entre la literatura de Julio Cortázar y el cine es conveniente que lean su relato "Cartas de mamá" y la adaptación cinematográfica que realizó Manuel Antín, titulada La cifra impar. ¿Qué le han parecido? Mucho más sugerente y elíptica la narración de Cortázar, mientras que la película apuesta por el estilo directo y la paráfrasis allá donde Cortázar juega a la ambigüedad y el doble sentido. Al escritor argentino le gustó mucho la adaptación que hizo su compatriota, quizás porque a su modo parecía una película francesa rodada con acento porteño, lo que acentuaba los aspectos psicoanalíticos de una historia incestuosa al cuadrado. No es por casualidad que el psicoanálisis siga vivo y coleando en París y Buenos Aires, del mismo modo que el comunismo sigue estando vigente en La Habana y Pyonyang.

Porque del mismo modo que Borges está enterrado en Ginebra, a Cortázar donde más le pega descansar plácidamente es en el cementerio de Montparnasse. Si La cifra impar es descaradamente psicoanalítica, otra de las grandes películas inspiradas en un relato de Cortázar tiene que ver sin embargo con su veta revolucionaria de corte comunista. Allá por los años sesenta, la mayor parte de los artistas e intelectuales dudaba entre ser maoístas o trotskistas. Jean Luc Godard se decidió por el maoísmo y el relato de Cortázar "La autopista del Sur" le debió de parecer una metáfora fascinante y reveladora sobre la alienación en las sociedades postcapitalistas en las que tenían la suerte de vivir. Pero a diferencia de la fidelidad al texto que había mostrado respetuosamente Antín en su película, Godard decidió que no había mejor traduttore que un tradittore y cambió generosamente toda la trama narrativa, centrándose en el aspecto simbólico de un fin de semana de un matrimonio burgués para tratar de revelar, en la jerga de la época, las "contradicciones inherentes al proceso de producción capitalista" a través de la hipocresía de la pareja protagonista, y que tiene su correlato fílmico en un plano secuencia de ocho minutos (min. 00:15:15) de un atasco que intenta reflejar el absurdo y la náusea de una sociedad sumida en el sinsentido, pero que en la mayor parte de los casos sólo ocasiona el estupor y el tedio del sufrido espectador no comprometido.

Más allá de gustos, lo que sí pone en evidencia Godard es el surrealismo frío y analítico de Cortázar, que veía en el comunismo no la pesadilla totalitaria que era sino una oportunidad onírica para reinventar lo humano. La utopía no se hizo realidad más que de forma perversa pero sirvió para que incluso Luis Buñuel se interesara por la adaptación de otro de sus relatos: "Las menádes". Cortázar escribió a Buñuel para confesarle su admiración y, de paso, ponerle precio a los derechos de su obra:

Nunca creí que tendría la suerte de poder escribirle personalmente para decirle lo que su cine ha significado para los argentinos de mi generación que alguna vez se acercaron en su juventud a la maravilla pura de La edad de oro y sintieron que no todo estaba perdido mientras hubiera poetas como usted, rebeldes como usted (...) Me incomoda hablar de dinero después de todo lo que le he dicho más arriba, pero los malos tragos hay que pasarlos pronto. Mi propuesta es de 4.000.

Lo que podría habría salido de la cámara del aragonés lo podemos sospechar a través de la más famosa de las adaptaciones de Cortázar, la película de Michelangelo Antonioni, Blow-up. Premiada en el Festival de Cannes, Blow-up describe las andanzas de un fotógrafo profesional que accidentalmente ha tomado una instantánea de algo que parece un cadáver. Mezcla entre el cuento de Cortázar "Las babas del diablo" y la vida del fotógrafo David Bailey, es la película más cortazariana en espíritu, al convertirse en un caleidoscópico juego entre la realidad y la ficción, una mezcla de géneros en la que la ambigüedad, la duda existencialista y el humor sardónico se entrecruzan para hacer participar al lector-espectador en un juego metaliterario e intelectualoide al ritmo de una banda sonora jazzística creada por Herbie Hancock. Digo que "en espíritu" porque en la letra se parece poco. Por mucho menos Javier Marías le puso una denuncia a Gracia Querejeta, por haber hecho irreconocible en la película El último viaje de Robert Rylands su novela Todas las almas.

Lo que sí es cierto es que mientras que tanto La cifra impar como Weekend y Blow-up han envejecido notablemente, aunque para mi ojo corrompido por la imagen cinematográfica siguen siendo tan fascinantes, aun con las arrugas propias de la edad, los relatos de Julio Cortázar siguen manifestándose tan tersos, diáfanos y sublimes como se publicaron, quizás sostenidos por la promesa de que alguien se anime, ¡y se atreva!, a filmar Rayuela. Versión que no se ha realizado porque seguramente el formato más adecuado para adaptar la novela de Cortázar sea el de serie de televisión, en la que fuese posible ir seleccionando el orden de los capítulos de acuerdo a las preferencias estéticas, el clásico orden lineal o, por qué no, el puro azar. HBO, en ti confíamos.

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