La sátira

La hija de papá

Fray Josepho

No sabemos
qué le pasa
a la Casa
de Borbón,
con su hija
(la segunda):
qué rotunda
decepción.

La libido
se agiganta
de la Infanta
de postín
con el truqui
triqui traqui
del Iñaki
Mangarín.

No se harta,
no lo deja,
no lo aleja:
siente amor.
Pues al Duque
de Empalmado
ya se ha atado
sin pudor.

Mas la sangre
de familia
siempre auxilia
(si es azul),
aunque su hija
pierda el culo
por un chulo
y un gandul.

Por Cristina,
la Zarzuela
vela y vela
sin cesar.
Que a la pobre,
que está en Suiza,
le horroriza
declarar.

Y la Infanta
de naranja
nunca zanja
la cuestión
de si acaso
conocía
la sangría
con Aizoon.

Por estricto
protocolo
(y que no lo
quiera Dios):
que Cristina
por su boca...
¡que ni loca
diga Nóos!

Los fiscales
la defienden
y así ascienden,
¡pero ya!
Pues la Infanta
les da pena,
porque es nena
de papá.

Y es la Agencia
Tributaria
partidaria,
¡cómo no!,
de dar todas
por seguras
las facturas
que entregó.

Los resortes
del Estado
se han brindado,
con afán,
al embrollo
y al influjo
y al tapujo
del desmán.

Pues a nadie
le es propicia
la justicia
ni la Ley,
salvo si eres
caprichito
de papito,
que es el Rey.

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