El penúltimo raulista vivo

Özil me suena a Pleistoceno

La foto que yo quería ver y con la que soñaba era la de Cristiano Ronaldo y Gareth Bale estrechándose la mano poco antes de iniciar el entrenamiento. No me cabe la menor duda de que estos dos jugadores juntos supondrán auténtica nitroglicerina para la Liga española y para la Champions. La ilusión que ha despertado la contratación de Gareth por el Real Madrid (insisto en que, junto al de Cristiano, éste es para mí por muchos motivos el mejor fichaje de todos los años de mandato de Florentino Pérez, incluyendo por supuesto a Figo y Zidane) es única e irrepetible. También es única e irrepetible la envidia de forma que yo me iría preparando para el día, que llegará más pronto que tarde, en que se diga que Bale ralentiza el juego del equipo, que no se acopla, que no le pasan el balón o que desaparece en los partidos importantes. Pero ya estamos preparados para eso, ¿a que sí?...

La ilusión del fichaje de Bale es doble porque Gareth, que es un crack de talla mundial, ha mostrado públicamente su madridismo y se la ha jugado, por ejemplo, enfrentándose a su ex presidente Levy o no yendo a entrenar con el Tottenham. Bale ha querido estar y Özil, que es otro fantástico jugador pero un escalón por detrás del galés, no ha querido. Será la última vez que me refiera al futbolista del Arsenal o a Mustafa, su padre y sin par representante. Porque además oigo el nombre "Mustafa" y me parece estar viajando en el tiempo al Pleistoceno, tan atrás me queda el asunto. Pero las últimas declaraciones del padre del chico a Bild diciendo que Florentino Pérez no es un hombre de honor porque va por ahí filtrando asuntos de la vida privada de su hijo y asegurando que acudirá a los tribunales son sin duda alguna las manifestaciones desesperadas de un hombre que ha perdido la cordura y que quizás se arrepienta ya a estas horas de una decisión, que fue exclusivamente suya y no del club tal y como quedó constatado por las palabras del propio Özil, tan traumática.

Los rumores sobre la vida privada de Özil, que si sale o si entra o hace esto o aquello, son sólo rumores, nada más que eso. Y, y ahí están las hemerotecas, no son de ahora. En realidad, y por ir concretando, dichos rumores fueron cobardemente propagados primero y perversamente utilizados después por la Yihad Antimadridista con el único objetivo cierto de desacreditar al club y al propio futbolista dejando caer que fue un error su contratación. Mustafa debería haber acudido entonces a los Tribunales (para perder tiempo y dinero, eso ya se lo adelanto yo) porque fueron precisamente los enemigos de su hijo, convertidos ahora en sus ocasionales plañideras, quienes relacionaron su afición a la noche madrileña con su bajón deportivo, que lo hubo e importante. Acabo, con el compromiso por mi parte de no volver a referirme jamás a Özil, a quien le deseo lo mejor, o a su errático padre: decía Schopenhauer que el honor es la conciencia externa, y la conciencia, el honor interno. Tiene uno que tener la conciencia muy relajada para subir al despacho de Florentino Pérez a pedir un aumento de sueldo para un jugador a las 48 horas de la eliminación del equipo en la Champions. En el "no", lógico y normal, de ese día, muy triste para el madridismo, a Mustafa se encuentra la respuesta a la pleistocénica pregunta de por qué se fue Özil al Arsenal.

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