El penúltimo raulista vivo

¿Y usted qué dice, Aperribay?

Al igual que la Asociación de Víctimas del Terrorismo y el Partido Popular, a mí también me parece que una manifestación promovida por el entorno de ETA en la que está previsto exigir el traslado de sus presos a cárceles del País Vasco se trata claramente de un acto de enaltecimiento del terrorismo. Y, aunque parezca mentira, esta manifestación aún no ha sido impedida por el departamento vasco de Interior. El caso es que los organizadores de la marcha dijeron ayer que ocho futbolistas de la Real Sociedad se habían adherido a este acto que, si nadie lo evita, transcurrirá el sábado que viene por las calles de Bilbao; también eso parece mentira aunque habrá que dar por buena la información puesto que ni Imanol Agirretxe, ni Jon Ansotegi, ni Mikel González, ni Mikel Labaka, ni Eñaut Zubikarai, ni Markel Bergara, ni David Zurutuza ni Mikel Aranburu, el capitán del equipo, que son los ocho elementos en cuestión, la han desmentido.

En realidad "parece mentira" es una frase hecha, una expresión que denota sorpresa por parte de quien la pronuncia y que está un poco hueca porque... ¿de verdad nos parece mentira?... Lo peor del caso es que, para nuestra desgracia, aquí, en España, hay ya pocas cosas que nos parecen mentira, y así nos va. A mí me parecía de verdad mentira, y perdón por el juego de palabras, que cuando abría por las noches El Tirachinas denunciando la utilización del deporte por parte de los independentistas vascos o catalanes hubiera quien me escribiera diciendo que ellos ponían la radio a las doce para saber de Messi o Cristiano y cómo habían quedado los partidos y no "para seguir con la política". Pan y circo. Lo peor (lo mejor en este caso) es que servidor era un rara avis puesto que, efectivamente, ninguno de los competidores de esa franja horaria hacía referencia a nada que tuviera que ver con esa auténtica lacra que nos lastra.

Estamos inmunizados y da lo mismo que ocho futbolistas de la Real puedan apoyar una manifestación proetarra o lo haga la plantilla en pleno. El miedo puede ser libre pero la ley no lo es. Me pregunto cómo habríamos reaccionado en España al saber que ocho jugadores de la primera plantilla del St. Pauli, por poner un ejemplo, se habían solidarizado con la Baader-Meinhof. También me pregunto qué habría hecho la justicia de un país serio como Alemania y qué reacción habría tenido el canciller Kohl. Me respondo que habrían hecho justo todo lo contrario que nosotros. También me pregunto cuál habría sido la reacción del presidente del St. Pauli al conocer la participación de ocho de sus profesionales en un acto de enaltecimiento del terrorismo. Son casi las doce del mediodía del 4 de enero y me sigo preguntando qué dirá Jokin Aperribay al respecto. ¿Y la Liga de Fútbol Profesional? ¿Y la Asociación de Futbolistas de España?... Ya lo sé: aquí-no-hemos-venido-a-hablar-de-política. Parece mentira.

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