El penúltimo raulista vivo

¿Y si Adebayor no fuera Don Diablo?

Hay que ver el afán indisimulado que algunos muestran por constatar que Emmanuel Adebayor es un orate, un loco peligroso, Satanás encarnado en jugador de fútbol, lo contrario al yerno ideal, la cara oscura de la luna, un hombre lobo de Lomé en Madrid, el dislate de largas piernas. El empeño, por cierto, coincide al minuto, casi al segundo, con el fichaje del togolés por el Real Madrid. John Carlin, sin ir más lejos, le llama hoy psicótico y se queda tan ancho, aunque luego tranquiliza a sus lectores advirtiéndoles que se trata de una hipérbole. A mí me parece que el inglés se ganó el derecho a exagerar todo lo que él quiera desde el preciso instante en que Clint Eastwood decidió llevar una de sus historias a la gran pantalla, aunque llamar trastornado a alguien me parezca un hiperbolazo de mucho cuidado porque, además, advierte: "otro psicótico"... ¿Otro?...

Con semejantes chorradas podría empapelarse el Museo de Cera de Madame Tussauds... Tranquilo, John, que es una hipérbole de las mías, tú ya sabes... Mientras el Barcelona y otros grandes clubes europeos estuvieron vívamente interesados en contratarle al precio que fuera, Adebayor fue el heredero de Drogba, un nuevo ídolo mundial procedente del fútbol africano, la indiscutible perla negra del deporte rey; en el momento en que el Real Madrid le ha fichado, y en el mercado invernal para más inri y por un dinero muy razonable, Emmanuel ha pasado a ser Belcebú. Y el caso es que quienes insisten en ver la enajenación mental en el comportamiento del nuevo delantero blanco, lo único que tratan de conseguir es bajarle los humos a Mourinho y demostrar que no es tan bueno como él dice.

Si yo fuera José Antonio Camacho escondería cuanto antes a mis jugadores no fuera que Adebayor se los comiera con patatas fritas. Porque supongo que, además de un psicótico, Emmanuel será un antropófago, ¿verdad?... Menos mal que aquí ya nos vamos conociendo todos un poquito y que se va sabiendo de qué pie cojea cada cual. Bien haría el antimadridismo en no adelantar demasiados acontecimientos sobre Adebayor; el día que el nuevo jugador del Real se coma a un niño por los pies, se declare en rebeldía contra su nuevo club, cierre Garamond o desnuque a Cristiano o Marcelo durante uno de los entrenamientos lo contaremos, pero ir para nada es tontería. ¿Y si resulta que, al final de toda esta escapada, se tratara de un buen fichaje para el Madrid?... ¿Y si Adebayor no fuera Don Diablo?... 

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