El penúltimo raulista vivo

Y España se levantó con un seleccionador

Sería un verdadero desastre que Paraguay nos eliminara en cuartos de final. Brasil, Alemania o Argentina, vale; Italia o Francia, todavía, pero... ¿Paraguay?... España está a años luz del fútbol de los paraguayos porque también está un escaloncito o dos por encima del que practican las cinco selecciones campeonas del mundo anteriormente citadas. Aún así, aún siendo mejores que ellos, en un torneo de un mes como éste intervienen otros factores además del estrictamente deportivo y nadie se haría cruces si Argentina, por ejemplo, impidiese que disputásemos por primera vez en toda nuestra historia las semifinales de un Mundial, pero... ¿Paraguay?... Sé que hay que ir pasito a pasito, y de eso se encargará Del Bosque, y que todo el mundo se ha ganado estar ahí y que con todo el mundo hay que ser respetuoso, pero, y ojalá no suene pretencioso, la eliminatoria más clara de cuartos de final debe ser la nuestra.

Un poco más arriba decía que, en caso de eliminar a Paraguay, nuestra selección disputaría por primera vez en su historia unas semifinales de un Mundial, y así es. España quedó clasificada en cuarta posición del Mundial celebrado en 1950, pero no disputó unas semifinales en el sentido estricto de la palabra. Participaron 13 equipos que fueron divididos en 4 grupos, y los 4 primeros clasificados de cada grupo disputaron entre sí una liguilla que acabó del siguiente modo: Uruguay, Brasil, Suecia y España; empatamos con Uruguay, campeona a la postre, y perdimos con Brasil y con Suecia, pero no hubo un partido de semifinales en el que España se jugara el pase a la gran final. Si el próximo sábado somos capaces de eliminar a Paraguay, el equipo español jugará por primera vez un partido para ganarse el derecho de estar presente en la final de un Mundial. Sin querer restarle un ápice de mérito a aquella proeza, también debemos tener presente que en Sudáfrica 2010 han participado más del doble de selecciones que en Brasil 1950. Un Mundial no tiene nada que ver con una Eurocopa, y un Mundial de ahora no tiene nada que ver con un Mundial de hace 60 años.

De forma que Vicente del Bosque sabe muy bien lo que dice cuando asegura que España quiere hacer historia en este Mundial. Esta selección aún no ha igualado, pero casi, su mejor clasificación, y si el sábado gana a Paraguay luchará contra Argentina o Alemania por el premio más gordo del fútbol mundial. No leo a Luis Aragonés, (ahora estoy agradablemente liado con un libro fascinante que reúne los mejores artículos, y los escribió realmente buenos, de Gay Talese, cronista que escribió para Times, Esquire, The New Yorker o Harper's Magazine, y creador junto a Tom Wolfe de eso que más tarde se dio en llamar como "nuevo periodismo"), pero tengo la sensación de que la fiestuqui que habían preparado en Al Jazeera habrá de esperar un poco más. Hoy, de repente, España se ha levantado con un entrenador, y todo porque un cambio suyo (muy arriesgado puesto que todo el mundo reclamaba a gritos la presencia de Cesc) cambió el partido clave del Mundial. ¿Qué habría pasado si Del Bosque hubiera sacado a Llorente y a renglón seguido hubiera marcado Ronaldo?... Afortunadamente no fue así y ya tenemos selección y también hemos encontrado seleccionador. Ojalá nos dure el "pack" tres partiditos más.
A continuación