El penúltimo raulista vivo

Y dos huevos duros

Con nombres y apellidos. Guillem Balagué, periodista del Grupo Prisa, se refiere hoy en su columna del diario As al estado de opinión que "creamos y reflejamos nosotros" como una de las condiciones para que Cristiano Ronaldo fiche por el Real Madrid. Y escribe, textualmente, lo siguiente: "Y finalmente que se extienda la idea de que el traspaso va a pasar". No creo que haya cambiado tanto el plan de estudios (yo acabé la carrera en el año de Nuestro Señor de 1988) como para que en Periodismo se imparta una asignatura denominada Estado de Opinión. Los periodistas estamos para informar y para opinar y, en último extremo, para reflejar un estado de opinión generado por los protagonistas y nunca para cocinarlo en nuestras redacciones porque, en caso de que hagamos esto último, nos pueden "acusar" de ser unos novelistas, unos creadores de ilusiones que juegan con los lectores, oyentes y telespectadores. ¿Es eso lo que somos? ¿Nos hemos convertido en eso los periodistas deportivos?... Yo creo que no.

De todo lo anteriormente expuesto se deduce que, ya sea por ese estado de opinión que se ha "creado", y cito textualmente a Balagué, entorno a la contratación de Ronaldo por el Madrid, o porque fueron los primeros en hablar de una posibilidad ciertamente remota, hay profesionales de la información, que no de la creación literaria, que están más interesados en ese fichaje que el propio futbolista, su agente o el mismísimo Ramón Calderón. Yo, que no poseo información privilegiada acerca de esa operación y que me fío única y exclusivamente de mi olfato, no pienso colaborar en absoluto a "crear" un estado de opinión para que Ronaldo venga al Madrid. Me gustaría, eso sí, ser el primero en dar la noticia, pero sigo creyendo que entre la información y un estado de opinión hay una gran diferencia. A mí me gusta mucho trabajar con el diccionario de la lengua española siempre a mano; la primera definición de "crear" es "producir algo de la nada". Alguien que produzca algo de la nada podrá presumir de ser un excelente literato, nunca de ser un buen periodista.

Si alguien crea (o sea, produce algo de la nada) un estado de opinión acerca de un fichaje, lo siguiente que le pueden preguntar es en beneficio de quien lo hace. Y a mí sólo se me ocurre deducir que si alguien crea desde su medio de comunicación un estado de opinión favorable al fichaje de Cristiano por el Real Madrid lo está haciendo en favor del futbolista. Y yo creo que Ronaldo es lo suficientemente mayorcito (y, sobre todo, lo suficientemente bueno) y tiene un representante (Jorge Mendes) lo bastante hábil como para manejarse él solito en esos tortuosos terrenos. Prefiero mil veces que mis lectores me acusen de tener el olfato atrofiado antes que me digan que colaboré a crear un falso estado de opinión sobre el fichaje de un futbolista. Empiezan a decir que si no es este año será el que viene, y si no el siguiente. Y Kaká. Y Cesc. Y dos huevos duros.
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