El penúltimo raulista vivo

Y Del Bosque mirando hacia el Aconcagua

Ocho días lleva concentrada la selección española de fútbol con la vista puesta en la Copa Confederaciones, ocho, y desde entonces cuatro jugadores del Fútbol Club Barcelona (Xavi, Iniesta, Piqué y Cesc) se han referido a José Mourinho para descalificarle. La media es de una referencia por parte de un jugador culé hacia el ex entrenador del Real Madrid (porque, a todo esto, Mou acaba de ser presentado como nuevo responsable del Chelsea) cada dos días. El otro día me pregunté en voz alta vía Twitter lo siguiente: "¿De qué váis a hablar ahora?", y un colega (creo recordar que de Radio Marca) me respondió: "¿Y tú?"... A mí, y lo confieso aquí, de lo que me gustaría hablar en realidad es de Antonio Machado, pero a la vista está que los futbolistas del Barcelona y la inmensa mayoría de colegas de la prensa no me van a dejar.

Lo realmente grave de las manifestaciones de los jugadores del Barça es que se producen en el ámbito de la selección nacional de fútbol y que nadie (ni federación ni gabinete de prensa ni, por supuesto, Vicente del Bosque) ponen punto final a una situación que no va más allá simple y llanamente porque Arbeloa o Ramos (porque a Casillas no le veo haciéndolo, la verdad) no salen a darles réplica. Y lo peor del caso es que no es la primera vez que jugadores del Barcelona campan a sus anchas por la selección de todos como si el cortijo les perteneciera, conscientes quizás de que tienen de su lado al sheriff de la Quebrada del Buitre. Supongo que las concentraciones de España continuarán siendo un remanso de paz mientras se permita faltarle libremente al respeto a José Mourinho.

Yo estoy con Mou, claro. El daño que él le hizo al fútbol español fue convencer a la mayoría de sus jugadores de que el Barcelona era el enemigo deportivo y darle poco a poco la vuelta a una situación de desequilibrio. Eso molestó por supuesto, y mucho además, en Barcelona. Y lo más sorprendente es que también molestó, y a veces más incluso, en Madrid. Buena prueba de ello es que se sigue zarandeando al portugués cuando ya no está y su objetivo ahora ya no es conquistar la Liga sino la Premier. El papelón de Del Bosque ante los ataques de Xavi, Iniesta, Piqué y Cesc sigue siendo el de un dontancredismo que habría sacado de sus casillas al mismísimo Tancredo López, feliz inventor a finales del siglo XIX de esta peligrosísima suerte taurina. Lo que pretenden algunos, y Vicente el primero, es que en las concentraciones de España reine la paz del cementerio y que mientras unos insultan los otros pongan la otra mejilla, que es justamente lo que no admitió Mourinho en su paso por aquí. Al fútbol español no sé, pero eso al Real Madrid, que era el club que le pagaba, le hizo un inmenso bien.

A continuación