El penúltimo raulista vivo

Y de repente el sorprendente señor Atleti

De repente el Atleti, el auténtico tapado. Estábamos todos tan obsesionados con la final de Champions del Santiago Bernabéu y con el duelo liguero que mantienen en la cumbre Barcelona y Real Madrid que volvimos a olvidarnos del otro grande de España, el señor Atlético de Madrid. La eliminación del Liverpool, otro clásico, de la European League, la antigua Copa de la UEFA que tan buenos recuerdos conserva para el madridismo, le va a venir muy bien a un equipo que se ve sometido a un alarmante ninguneo mediático pero que tampoco tiene profesionales que sepan vender el "producto" como es debido. Aunque no tenga nada que ver con la situación del Espanyol en Barcelona, (porque aquello sí que es una dictadura pura y dura) a la invisibilidad rojiblanca han colaborado estrechamente algunos seguidores (alegrándose por las victorias culés tanto o más que por las suyas propias e identificándose en exceso con las carreras deportivas de futbolistas que les dejaron tirados en la cuneta) y muchos perioatléticos que tienen de colchoneros lo que yo tengo de obispo de Mondoñedo.

Pero anoche el señor Atleti volvió a darnos otra gran lección, y las señoras y los señores que siguen al señor Atleti allá por donde vaya, llueva o truene, haga frío o apriete el calor, nos recordaron que su club sigue siendo un grande de España y de Europa a pesar de que muchas veces las circunstancias directivas y la idiosincrasia colchonera le atenacen. En Anfield, sin duda uno de los mejores teatros futbolísticos del mundo, regresó a la escena por la puerta grande, dio un puñetazo sobre la mesa, se reivindicó y nos dejó con la boca abierta . Tanto tiempo hablando del dream team team del excelso Guardiola, tantos días dedicados a Cristiano Ronaldo, tanta tinta y tanta saliva empleadas para predicar por el mundo los beneficios del "método Del Nido", y al final es el anárquico señor Atlético de Madrid el único que puede presumir de seguir vivo en dos competiciones.

Al club le quedan únicamente dos peldaños para convertir esa temporada, que empezó tan mal que algunos llegaron a recordar incluso el añito en el infierno, en la segunda mejor de toda su historia. Quedan el Fulham, que viene de protagonizar una auténtica gesta en Hamburgo, y el Sevilla, que hace tiempo que de tapado pasó a descubierto. En ambas competiciones es favorito el señor Atlético pero haría mal en confiarse. Dos peldaños y nadie recordará que el equipo quedó a más de 40 puntos del líder en la Liga. De este éxito, del cual me alegro profundamente, hay que responsabilizar a los jugadores y al entrenador; Quique Sánchez Flores se ha ganado a pulso su renovación y el derecho a poder tomar decisiones deportivas de cara a la próxima temporada. Europa y la Copa están muy bien, más que bien en realidad si se acaban consiguiendo, pero del Atlético de Madrid cabe exigir que dé la cara en la Liga hasta el minuto final. Torres, por cierto, podrá descansar tranquilo: su club de toda la vida, y no me refiero por supuesto al Liverpool sino al otro, ya está por fin a su altura. Ojalá que lo que no consiguió él lo logre el Kun Agüero.
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