El penúltimo raulista vivo

Y ahora Di María

En las habituales negociaciones entre jugador y club el periodismo deportivo suele adoptar en líneas generales como propio el punto de vista del futbolista, y si se trata del Real Madrid la balanza suele inclinarse nueve de cada diez veces del lado del jugador. Yo creo que Xabi Alonso acabará ampliando su contrato con el Real Madrid entre otras cosas porque el chico sabe que ha tocado techo y que no puede estar en un club mejor, porque ya tiene 32 años y porque la oferta que le han trasladado es magnífica (2+1 con unas variables en la tercera temporada que están perfectamente a su alcance). A Xabi, que es un jugadorazo, no le puede sentar mal que el club fiche a Illarra porque está en la obligación de planificar su futuro, ni tampoco que haya esperado hasta saber si se recuperaba o no de su lesión.

Ahora Xabi, que ha hecho dos o tres partidos francamente buenos, quiere utilizar su regreso triunfal como otro elemento negociador, de ahí que se siga dilatando el asunto, pero yo creo que al final firmará. Pero, ¿y si no firmara?... La pasada temporada resultó mediocre deportivamente hablando para un club con más de 500 millones de euros de presupuesto, y de dicha mediocridad fueron corresponsables los jugadores, que no son precisamente mileuristas. No vi que ninguno subiera al despacho de Florentino Pérez a pedirle que le rebajara la ficha, más bien al contrario. Alonso quiere más, y está en su derecho. También quiere más Ramos, y lo respeto. Pero, ¿quién le da más al Real Madrid, club que les paga a todos?

Y ahora acaba de colarse en la fiesta Ángel di María. Por lo que yo sé a Di María se le dejaron bien claritos los términos de su continuidad en el Madrid y él, que por muchos motivos quería seguir aquí, los aceptó. Que ahora, a principios del mes de diciembre, quiera largarse porque ve que Bale le ha comido la tostada y se da cuenta de que el Mundial está a la vuelta de la esquina me parece muy ventajista por su parte. Y esta es la línea elegida del artículo para repetir ese mantra de que "un futbolista juega donde quiere jugar". O no, porque Di María tiene un contrato con el Real Madrid. Lo único que quiere decir esto es que cuando el argentino aseguró que estaba dispuesto a competir lo hizo teniendo claro que ganaría la batalla, pero resulta que la ha perdido. Y la ha perdido no porque sea un mal jugador sino porque por donde pisa Bale no vuelve a crecer la hierba. Y de eso quien menos culpa tiene es el Real Madrid, que les paga a todos, a Bale, a Di María, a Alonso y a Ramos.

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