El penúltimo raulista vivo

Xavi y la linde

Hoy, y debido a la crisis sanitaria provocada por la pandemia del coronavirus, estamos oyendo hablar con mucha insistencia de la famosa "desaceleración". Y yo me pregunto, ¿para cuándo la desaceleración de los bobos solemnes, de los sansirolés sin remedio, que pueblan las redes sociales y, lo que es aún más importante y más dañino, el mundo real? ¿Para cuándo esa desaceleración que nos vendría a todos tan requetebién? Porque el Covid 19 pasará, de eso no me cabe la menor duda, pero el tonto siempre quedará ahí, quieto, de pie parado. Encontraremos una vacuna para acabar con el virus, pero ¿qué vacuna acaba con el vacuo, que medicamento frena al insustancial? Para el virus de la idiocia vamos a tardar más tiempo en encontrar un remedio.

Dice el sabio refranero español que cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba y el tonto sigue. Y yo me pregunto, ¿a dónde va el tonto si ya no hay linde? ¿Y cómo es posible que el tonto siga? Pues por eso mismo, porque es tonto. El otro día, en la sección del fútbol inglés que dirige Ilie Oleart en El Primer Palo, estuvimos hablando de la Copa de Europa que tiene en su palmarés el Aston Villa, la del año 82 del siglo pasado. Recuerdo que me decía Ilie que era probable que mucha gente no recordara que efectivamente el Aston Villa ganó una vez la Copa de Europa y yo le respondí que era muy generoso y que yo pensaba que no había nadie que recordara la victoria en la máxima competición continental del equipo inglés. También han ganado la Copa de Europa, por ejemplo, el Estrella Roja, el Feyenoord o el Steaua y, salvo en el caso de éste último y porque se la ganó al Barcelona en Sevilla, probablemente de ninguna se acuerde nadie salvo sus propios aficionados y haya que acudir al palmarés histórico de la competición para acreditar que, efectivamente, todos esos equipos la ganaron una vez. Incluso es complicado recordar aquellos equipos que la ganaron dos veces, como por ejemplo el Nottingham Forest o el Benfica.

La victoria del Aston Villa del año 82 puede caer en el olvido generalizado y puede ser fruto de muchas cosas pero nunca de la suerte. La suerte te puede favorecer en un partido, en una jugada, pero jamás en una competición y, menos aún, en la competición futbolística más prestigiosa del mundo, la que todos los clubes quieren ganar cuando arranca la temporada. Yo no me imagino, por ejemplo, a un jugador de Washington Bullets diciendo que ellos no pueden hacer como Boston Celtics, que ha ganado diecisiete veces la NBA, y fiarlo todo a la suerte. Y, de producirse tan insensato caso, lo mínimo que le dirían a ese jugador es que es tonto. Lo que, en el caso de la NBA, hay que hacer es rendirse ante los Celtics o ante los Lakers, que han ganado el anillo dieciséis veces; lo que hay que tratar de hacer es imitar a los Celtics, intentar copiarles pero no desacreditar sus diecisiete victorias en la NBA apelando a un argumento para débiles mentales como el de la buena suerte ajena o la mala suerte propia.

Pero Spain is irremediablemente different y aquí al tonto le tomamos como referente, al vacuo le prestamos atención, y, como somos en líneas generales buena gente, tratamos de encontrar mensajes subliminales en el discurso insustancial. "¿Qué habrá querido decir con esto o con aquello?"... En serio, no pierdas el tiempo, no busques más, ha querido decir lo que ha dicho, y lo ha dicho porque es tonto y porque cuando la linde se acaba el tonto sigue. ¿Dónde va? Pues, chico, ni idea. Efectivamente me estoy refiriendo al ínclito Xavi Hernández, el sosias defectuoso de Pep Guardiola, quien, en declaraciones al disc-jockey Mario, ha dicho que el Barcelona no puede jugar en la Champions fiándolo todo a la "suerte histórica de otros equipos", en clara referencia al Real Madrid, y que ellos tienen que ser muy superiores al resto para ganar esa competición. Porque, claro, resulta que el Real Madrid ha ganado trece veces la Copa de Europa por la suerte y nunca ha sido superior a sus rivales. Hace falta ser bobo, de verdad, para decir una majadería semejante sin que se te tiren a la yugular, pero aquí nadie se le tira a la yugular a Xavi porque su mensaje, como el de su papá Pep, goza de un prestigio incombustible y que no se acaba nunca. ¿Por qué es así eso? Muy sencillo, porque también hay tontos en los medios de comunicación, nosotros no somos la excepción. ¿Para cuándo la vacuna contra la idiocia? ¿Para cuándo el remedio contra la idiotez? ¿No estás viendo, alma de cántaro, que ya no queda más linde?

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