El penúltimo raulista vivo

La renovación de Xabi o la versión tolosarra del parto de los montes

Todo alrededor de la renovación, o por mejor decir la no renovación, de Xabi Alonso con el Real Madrid constituye para mí un auténtico misterio, un arcano. Y lo peor no es eso (al fin y al cabo lo que servidor pueda comprender o no de esta historia es irrelevante) sino que para el club también es recóndito y secreto el trayecto que en los próximos días pueda emprender el futbolista tolosarra y no se tiene en las oficinas del estadio Santiago Bernabéu más información de la que pueda manejar el común de los mortales. A Alonso, según tengo entendido, le han hecho una buena oferta (dos años más otro más, que está a su alcance) para seguir en el club, Carlo Ancelotti se ha deshecho en elogios hacia él, los compañeros más influyentes del vestuario le han pedido que continúe y la afición, que ciertamente no es demasiado proclive a mostrarle a nadie su cariño, se ha rendido a sus pies, pero Xabi sigue poniendo una cara de póker que ni Cincinnati Kid.

No hay prisa... o sí la hay, según se mire. Porque el 1 de enero es una fecha si no clave sí simbólica (a partir de ese momento Alonso podrá negociar oficialmente con el club que le dé la gana) y porque si Xabi tuviera claro que quiere seguir ya se lo habría comunicado al club. Pero estamos a 22 de diciembre y el jugador no ha dicho aún "esta boca es mía". La personalidad de Alonso está fuera de toda duda pero aquí no viene al caso; tampoco su incuestionable calidad futbolística. Es tan sencillo como que el Real Madrid simplemente es otro cuando Xabi está bien, un equipo más compacto y mejor armado, un conjunto con más equilibrio, que es lo que reclama Ancelotti cada dos por tres, y con menos tendencia a partirse en dos. Xabi es buenísimo y tiene la suficiente personalidad como para alinearse del lado de Mourinho aunque eso le suponga algún problemilla en la selección e incluso en su propio equipo, pero en lo tocante al asunto de su renovación no está siendo leal con el club.

Xabi no está siendo leal porque nadie le ha pedido que resuelva la hipótesis de Riemann o que solucione la conjetura de Birch y Swinnerton-Dyer sino que responda a una pregunta tan sencilla como la siguiente: "¿Quieres seguir o no quieres seguir en el Real Madrid?"... No hay prisa desde el punto y hora en que el Real Madrid Club de Fútbol sobrevivirá al adiós de Alonso como lo ha hecho al de otros jugadores tanto o más importantes que él, y sí la hay si tenemos en cuenta que un club con sus exigencias debería resolver cuanto antes su posible ausencia y planificar el futuro inmediato. Lo peor es que si al final, después de tanto dolor y de tanto sufrimiento, Xabi Alonso deja de poner la cara de Cincinnati Kid y finalmente da a luz un "sí, quiero" con epidural, habrá madridistas que se queden con la amarga sensación de que el futbolista ha seguido aquí a regañadientes y sin estar convencido del todo.

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