El penúltimo raulista vivo

¡Vuelve, José Angel, vuelve!

Me acabo de dar cuenta de cuánto echo de menos al maestro José Angel de la Casa, su estilo sobrio, su temple y su saber estar delante y sobre todo detrás de las cámaras, y de lo injusto que fue el lamentable ERE que echó de la televisión pública a los mejores y más experimentados para traer a otros que sólo eran más jóvenes. Y es que cuando no es el chiqui chiqui es el Maiquel Yason, y cuando no el tikitaka, el fútbol con fatatas o el breikidance. Lo último es la denominación que Manu Carreño, periodista de Cuatro, canal televisivo que se hizo con los derechos de la Eurocopa, insiste en ponerle a la madrileña Plaza de Colón, delimitada por las calles de Serrano, Goya y Jorge Juan, y los paseos de Recoletos y La Castellana, presidida por un impresionante monumento neogótico levantado en honor al descubridor de América y rematada por una bandera rojigualda, que es la nuestra, la de los españoles, de 14 por 21 metros y sostenida por un gran mástil de 50 metros.
 
Se me ocurren pocos enclaves que puedan ser más representativos de la españolidad que la Plaza de Colón, a pesar de lo cual Carreño, quien, por cierto, me aseguran por otro lado que es un tipo ciertamente jovial y chisposo, lo que Marcos Senna denominaría como una "buena persona",  insiste machaconamente una y otra vez en llamarla Plaza Roja, jugando, imagino, con esa chorrada de la roja que se inventó algún creativo en paro, y confundiéndola adrede con la famosísima plaza moscovita en la que está enterrado Vladímir Illich Uliánov, más conocido con el apodo de Lenin, líder bolchevique y primer presidente del Gobierno soviético. Tampoco logro  imaginarme, y eso que tengo mucha imaginación, nada menos español en todo el planeta Tierra que la Plaza Roja, Yuri Gagarin, Iósif Stalin o el autor de las Tesis de abril...  ¡Vuelve, José Angel, por Dios!... ¡Regresa a los ruedos, como acaba de hacer José Tomás, antes de que compren también los derechos del Mundial de Sudáfrica 2010!

Sin el sonido de Cuatro -en este caso sí es cierto eso de que una imágen vale más que mil palabras- el partido contra Suecia ha sido bastante más llevadero. Sabíamos perfectamente que los suecos no nos darían tantas facilidades como los rusos, empeñados en llevar el mando de las operaciones, obligándonos a salir al contragolpe. Suecia, menos valiente pero más inteligente, se replegó y no quiso jugar al fútbol. Y la verdad es que ese "sistema" les funcionó hasta el minuto 89. España está prácticamente en cuartos de final, sólo un terremoto podría impedirnos el pase a la siguiente fase, y a punto de igualar el récord histórico de victorias consecutivas. Las cosas van a pedir de boca, pero ese cuento ya me lo conozco yo de sobra. Prefiero esperar. Y, como no queda otra que seguir nuestros partidos por esa tele, lo haré con el sonido apagado, siguiendo la máxima de Beethoven: "nunca rompas el silencio si no es para mejorarlo". ¡Vuelve, José Angel, vuelve!
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