El penúltimo raulista vivo

Vuelta a las andadas de Cesc y Piqué

A mí me sigue llamando la atención algo que sin embargo pasa inadvertido para la mayoría de colegas del periodismo deportivo: la perversa utilización que de las concentraciones de la selección nacional, que debiera ser de todos y a todos representarnos, hace la espina dorsal del Fútbol Club Barcelona, léase Xavi, Iniesta, Piqué y Cesc, para criticar todo lo que huela a Real Madrid. Supongo que hoy debería hablar del exitazo de la sub 21 pero como de ese alegrón sí se ocupa el cien por cien del periodismo patrio mientras que de esto otro, que es por supuesto menos agradecido, no, me siento en la obligación moral de volver con el asunto más que nada porque, después de hacerlo el otro día, Piqué y Cesc han vuelto a utilizar la concentración de España para arremeter contra Mourino o criticar la política de fichajes del club blanco.

A propósito de este asunto decía ayer mi idolatrado Isidoro San José en Fútbol es Radio que no se puede impedir que un jugador responda a la pregunta de un periodista. Es cierto... y no lo es. Es verdad que el periodista pregunta y el futbolista responde, pero no lo es menos tampoco que ha habido ocasiones precedentes en las que desde la jefatura de prensa de la federación se ha pedido que no se hicieran preguntas que no tuvieran que ver con España y los periodistas, claro, han cumplido a rajatabla. Ahora no. Y yo sólo puedo interpretar la inacción de Del Bosque en clave de consentimiento con la situación y coincidencia con el tono empleado por los jugadores culés. Y digo "jugadores culés" porque a los internacionales del Madrid ni se les pregunta por el precio de Neymar o la patada que el Barcelona le dio en el culo a Abidal ni ellos, por supuesto, tienen ocasión de responder. Es más: me atrevo a decir que si a Casillas, Ramos o Arbeloa les preguntaran por las últimas declaraciones de Tito Vilanova diciendo que en la Liga no tuvieron rival, ellos pasarían a la siguiente pregunta. A eso se le llama edudación.

La permisividad de la federación y el "jueguen, jueguen" de Del Bosque están consiguiendo que haya madridistas (no sabría decir cuántos, pero los hay) que se están distanciando cada vez más de los éxitos de España, que afortunadamente son muchos, y que ven al seleccionador y a algunos seleccionados como enemigos de su club. Y yo, qué quieren que les diga, les entiendo. Me fijo como un búho y abro los ojos de par en par pero no veo que los internacionales del Real Madrid se refieran despectivamente al Barcelona. Ojeo el periódico y leo que Piqué dice que Mourinho se sentía inferior y Cesc (un canterano culé recuperado por el Barça a precio de saldo, 40 millones de euros de nada) comenta que pagar 100 millones por Bale es una locura. Y no puedo por menos que deducir que la paz que siempre ha querido Del Bosque en las concentraciones de España es la del cementerio... blanco, una concentración contra Mourinho de la que él participa con su táctica preferida, que no es la del falso delantero sino la de no mover un dedo.

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