El penúltimo raulista vivo

Visita guiada por las cloacas del fútbol español

Me gusta Javier Tebas. Decía Thomas Hobbes que la guerra no consistía sólo en la batalla sino en la voluntad de contender, y al vicepresidente de la patronal del fútbol español le sobran las ganas de contender cuando de defender sus versiones de las cosas se trata. Ya nos dijo muy clarito el otro día en El Tirachinas que, tras un fin de semana de profunda reflexión, de reclusión casi, había llegado a la conclusión de que existía efectivamente un complot federativo contra el Betis de Lopera. Pero ayer en Radio Marca introdujo una novedad relevante acerca del tradicional tema de la compraventa de partidos. Al parecer, y siempre según la experta opinión del número dos de la Liga, el telemarketing ha irrumpido también con fuerza en el mundillo de las primas, siendo ahora los tomantes quienes, en vista de que no suenan los teléfonos de casa, toman la iniciativa y se ponen en contacto con los potenciales dantes para ofrecerles sudor a cambio de euros. Todo, como podrán observar, poco prosaico desgraciadamente.

Allá por los años setenta se hizo muy famoso en España el eslogan de una multinacional de productos de cosmética que decía aquello de "Avon llama a tu puerta". La denuncia de Tebas va por ese camino, sólo que ahora no hablamos de pintalabios y, a diferencia de aquello, la práctica resulta ilegal. Y no sé qué le parecerá la historia a Ángel Villar, pero a mí esto de que el vicepresidente de la Liga de Fútbol Profesional, que no es un cualquiera precisamente, vaya cantando a los cuatro vientos que existen equipos y también jugadores que se ponen en contacto con terceros clubes para pedirles dinero por ganar a un posible rival me parece simple y llanamente repugnante. Porque Tebas podrá estar más o menos de acuerdo con la gestión de los actuales responsables federativos, pero nadie podrá decir de él que no es un hombre habitualmente bien informado. Nunca he creído en complots, pero este asunto no resulta baladí y requiere de la inmediata intervención de la Liga, la Federación y, en último extremo, o quizás en el primero de todos, del Consejo Superior de Deportes.

Lo que no sé es cómo nadie se ha puesto todavía en contacto con Javier Tebas para pedirle que no deje al personal a medias y que cante también el acto IV de La Bohème. Queremos saber qué pasa con Mimí, si vive o al final muere. Pero si, después de esta visita guiada por lo más profundo y oscuro de las cloacas del fútbol español, no se mueve ni una sola hoja de los árboles, habrá que concluir lógicamente que hay mucho chopo suelto por ahí. Lo que piensa de todo esto Villar ya lo sabemos, probablemente nada, pero... ¿y Astiazarán? ¿Qué piensa el presidente de la LFP de lo expuesto ayer por su vicepresidente? ¿Nada también? Pues de todos es sabido que quien no nada nada termina por ahogarse.
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