El penúltimo raulista vivo

Villar y Pérez, Malo y Peor

La federación española de fútbol aún estaba en la calle Alberto Bosch, famosísima gracias a las diatribas de José María García, cuando Jorge Pérez cruzó sus puertas por primera vez. Cuando el "renovador". Norma Duval presentaba Bellezas al agua y Penélope Cruz La quinta marcha cuando Pérez entró a trabajar a la federación; la canción de moda era por aquel entonces Devórame otra vez, de Lalo Rodríguez, y Marisa Naranjo transmitió en directo para TVE aquellas campanadas de fin de año con las que todos nos volvimos literalmente locos, ella también. Pérez entró en pantalones cortos, lleva ahí más de un cuarto de siglo, por eso es realmente sorprendente que se presente ahora como el adalid de la transparencia y exija saber dónde va el dinero y a santo de qué.

Si hay en la federación española de fútbol una persona que no puede exigir transparencia ni hacerse de nuevas es precisamente aquella que lleva colaborando desde el año 1990, primero desde su puesto de jefe de prensa y después como secretario general, en la opacidad y ocultismo federativos. Hace falta tener la cara más dura que el mármol de Carrara para venir a hacerse ahora el ofendido. Si Pérez cuenta con el apoyo silencioso del Consejo y de la Liga de Fútbol Profesional, y si hay además algunas Teritoriales que le han asegurado su voto no es en aras de la mayor transparencia de la federación española sino porque todos se han conjurado contra un mal que consideran aún superior, la posibilidad de que Ángel María Villar vuelva a ganar las elecciones.

Pero esa casa no tiene solución. Al menos no a corto plazo. Parece que sólo puedan ganar Malo o Peor y al tercero en discordia, Miguel Ángel Galán, quien por cierto es el único que ha hecho propuestas atractivas y novedosas, nadie le toma en serio. Si, tal y como aseguraba anoche Felipe del Campo en El Primer Palo, Galán no tiene ninguna posibilidad de ganar, no es porque sus ideas no sean interesantes sino simple y llanamente porque ni cuenta ni va a contar con el número de apoyos necesarios para dar la batalla... ¿Por qué?... Muy sencillo: porque el modelo federativo es feudal y porque la gente sabe muy bien que quien se mueve no sale en la foto. Precisamente porque Galán es la auténtica renovación es por lo que Galán no tiene absolutamente ninguna posibilidad de ganar, ¿alguien lo entiende?

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